Clara Serra: el consentimiento no es una "solución mágica" para resolver todos los casos

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Lara Malvesí

Barcelona, 21 ene (EFE).- La exdiputada, filósofa e investigadora Clara Serra ha explicado con motivo de la publicación de "El sentido de consentir" (Anagrama) que el consentimiento, puesto en la palestra con la ley conocida como el "solo sí es sí", no es "una solución mágica" para resolver todos los casos en el terreno sexual.

En una entrevista con EFE, Serra cuenta que el ruido mediático, la polarización política y partidista y el uso "torticero" de la derecha sobre la ley de integridad sexual, ha resultado en una "oportunidad perdida" para profundizar realmente en el debate sobre el consentimiento y sobre los límites que puede o no poner el código penal al sexo o incluso al deseo.

En su disertación filosófica planteada en el libro, la exdiputada de Podemos, primero, y de Más Madrid, después, plantea que aunque el consentimiento "es irrenunciable" no dirime por sí solo todos los casos.

Ni tampoco, añade, mucho menos, es una garantía inapelable de que la relación sexual vaya a ser placentera, satisfactoria y absolutamente libre.

"Hay un cierto discurso oficial que plantea que el consentimiento es una solución mágica a todos los problemas en el terreno de la sexualidad (...) Y es como si el consentimiento no solamente fuera algo que nos sirve para delimitar la violencia en un terreno jurídico, sino que tiene el poder de garantizar un sexo donde se disfruta, donde te encuentras plenamente con el otro", explica Serra.

Frente a esto, afirma que en realidad sus "poderes" son "limitados".

Y es que, explica, el de la sexualidad no es un terreno tan transparente, sino más bien opaco y difuso, como el propio concepto de deseo, que tiene algo de "adentrarse en lo desconocido".

Aunque el consentimiento es necesario para poner límites a la violencia sexual, defiende, también deja claro que es iluso pensar que pueda regular la voluntad como en un contrato al uso, pues difícilmente existe nunca una posición de igualdad entre las partes que permita decidir desde la libertad total.

Serra pone el ejemplo del casero dueño de todo un edificio que firma un contrato con un inquilino o el del empresario con el trabajador, claramente en desventaja y se consiente desde cierta "ficción".

Si bien la pensadora feminista también dice rehuir de las teorías que tienen una mirada un tanto "paternalista" con la mujer y parecen negarle su autonomía como sujeto sexual libre.

Para Serra, si se parte de esa premisa entonces "es imposible tanto decir que sí como decir que no".

Serra, que ahora investiga sobre Feminismo y Filosofía para un centro adscrito a la Universidad de Barcelona, ciudad a la que se trasladó tras dejar su etapa en la Asamblea de Madrid, explica que su voluntad con su análisis filosófico sobre el consentimiento partía de la base de querer "alejarse" el debate político español.

"He querido dar un paso atrás, alejarme para ver el bosque", dice, para despegarse de un debate que ha estado "secuestrado y viciado" por la derecha política y así analizar filosóficamente el consentimiento y las formas jurídicas posibles.

Con todo, sí responde que teniendo en cuenta sus perspectivas y planteamientos filosóficos de base en torno al lema del 'sólo sí es sí', tilda de "aproximación equivocada" la del modelo de 'consentimiento afirmativo' sobre el que pivotaba la reforma penal.

Serra parece más próxima a las teorías de la "contextualización" del consentimiento de las que hablan autoras feministas como Judit Butler, así como de pensar en el debate no solamente jurídico sino también ético de romper la confianza del otro en las relaciones sexuales, en la línea de que lo que expone la francesa Clotilde Leguil en "Ceder no es consentir". EFE

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