Ana Márquez
Madrid, 13 ene (EFE).- La Cañada Real, uno de los mayores asentamientos chabolistas de Europa, situado a solo 15 minutos de la Puerta del Sol de Madrid, lleva tres años sin luz; una situación que desespera a sus habitantes y que ahora llega al cine y al teatro.
El filme "Aunque es de noche", del realizador Guillermo García López, es uno de los cortometrajes más aplaudidos en el circuito de festivales de esta temporada: aspiró a una Palma de Oro en Cannes, fue nominado a mejor corto de ficción en los premios Goya y ha sido galardonado en los Premios Forqué.
Esta ficción, ubicada en la Cañada Real, cuenta la historia de Toni, un niño de 13 años, y de su mejor amigo, Nasser, cuya familia ha decidido dejar la Cañada para probar suerte en Francia.
Unas 4.000 personas que viven a ambos lados de una antigua vía pecuaria de 16 kilómetros que abarca tres municipios (Madrid, Coslada y Rivas), a muy pocos minutos en coche del centro de la capital, es el escenario del corto, que narra cómo Toni hará lo necesario para seguir hablando con su amigo Nasser, que no tiene móvil y vive sin luz.
Esta pequeña historia de amistad en un entorno difícil -que, no obstante, retrata de manera muy sutil los problemas de la Cañada- nace de la relación del director con el sector VI de la Cañada Real.
"Siempre se asocia con este espacio la delincuencia y criminalidad para justificar, digamos, las condiciones de vida a las que se les está siendo obligados, la falta casi de suministro eléctrico que es una necesidad básica... Y luego ves en las noticias unos casos de corrupción a unos niveles que son alucinantes", aseguró García López en una entrevista a EFE el pasado mes de mayo.
Tras la vorágine de alfombras rojas y certámenes de premios, los propios habitantes de la Cañada Real podrán ver este sábado el corto, en el que algunos de ellos participaron como actores, en una proyección que tendrá lugar en la nave de la Fábrica de Muebles.
El visionado se realiza en colaboración con el 'Festival de Cine 16Km' y aunará cine con partidos de fútbol, un espectáculo de clown y un coloquio sobre el cortometraje.
La oscuridad de la Cañada Real también dio luz a una obra de teatro, '400 días sin luz', escrita por Vanessa Espín y dirigida por Raquel Alarcón. Es el relato de Wafa y de su familia, que viven en ese lugar rodeadas de muchas familias más y que un día se quedan sin uno de los derechos fundamentales para llevar una vida digna: la luz.
Para esta obra teatral, representada en 2022 en el Centro Dramático Nacional (CDN), se contó con la participación de vecinas de la Cañada en el elenco, en total diez intérpretes que dan voz a más de una veintena de personajes de tres generaciones, tres familias, tres culturas.
Entre ellas, Houda Akrikez, presidenta de la Asociación de Mujeres Tabadol del sector VI de la Cañada Real, una de las voces más sonadas del drama de la falta de luz y quien ha reivindicado durante años la dignidad para este asentamiento.
El pasado febrero también se realizó la exposición fotográfica 'Encender la dignidad', en la que ocho fotoperiodistas hicieron un recorrido visual sobre la falta de luz, la materia prima esencial para la propia fotografía: "El reto tecnológico de capturar imágenes en ausencia de luz ha estado siempre presente", aseguró uno de los participantes, el periodista Luis de Vega.
Así, en la oscuridad que se cierne en la Cañada Real tras tres años sin luz, van naciendo proyectos culturales para que la situación de miles de personas se olvide. EFE
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