La Ronda de Boltaña cumple con el “doloroso privilegio” de cerrar las Fiestas del Pilar

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Inés Escario

Zaragoza, 15 oct (EFE).- La Ronda de Boltaña es siempre sinónimo de jolgorio, pero este año sus integrantes se han enfrentado al “doloroso privilegio” de cerrar con su concierto las Fiestas del Pilar de Zaragoza escasamente dos semanas después de la triste pérdida de Fernando Úrbez.

Con su primera canción, ‘Mermelada de moras’, la foto del joven en la gran pantalla del escenario principal de la plaza del Pilar ha arrancado el arropador aplauso de un público que llegaba hasta el imponente manto de flores de la “Pilarica”.

“Para nosotros es un deber, un doloroso privilegio el estar esta noche aquí para deciros que estamos aquí para cantarle también al hijo, al amigo que nos falta, para homenajear a nuestros queridos compañeros que hoy no pueden estar con nosotros”.

Estas han sido sus palabras al concluir esta entrañable canción que iniciaba un concierto que han dedicado a los padres, Paco y Lola, y hermanos, Francho y María Dolores, del joven acuchillado en la plaza de Boltaña.

A las gaitas que esta noche no han podido tocar su padre y su hermano, componentes de la ronda, ha estado Álvaro Martín, parte de una numerosa formación que ha ido cambiando el semblante poco a poco, gracias a ese ánimo que brinda la música y, también, el calor del público.

Provistos de sus guitarras, guitarricos, laúdes, bandurrias, gaitas o de la trompa (oboe popular) han seguido el recital con temas como el ‘Palotiau de Boltaña’, ‘Días de albahaca’ o ‘Baixando t’a escuela’, con la que han celebrado que el niño protagonista del tema ya no pensaría que “le van a dar con la palmeta por charrar en aragonés”.

“Hoy piensa que ha llegado a un lugar en el que todos los zaragozanos habéis cantado una canción en aragonés para empezar las fiestas, ¡qué ilusión!, ¡qué alegría!”, ha celebrado Manuel Domínguez, en referencia a la canción tradicional chesa ‘S’ha feito de nuey’, que se cantó en el pregón de las fiestas por primera vez.

Con otras como ‘Un pasodoble entre las ruinas’ o ‘Aquí’, “canción del orgullo rural”, en la que confiesan que “aquí quiero vivir, ni en ‘Niuyor’, ni mucho menos en Madrid”, han homenajeado a todos los que están felices de vivir en sus pueblos y que piensan que merece la pena seguir viviendo allí.

“Casi todos los zaragozanos tenemos un pueblo allí arriba perdido entre las montañas, o en los páramos de Teruel o en los de Zaragoza. Y sabemos que somos de allí, aunque vivamos aquí, que nunca lo olvidaremos. Que aunque se nos caiga la casa y las ruinas, tenemos que seguir bailando, porque la vida sigue hacia delante”, ha reflexionado el compositor.

Antes de cantar ‘Bajo dos tricolores’, han tenido también palabras para la población civil, que es la que acaba “pagando las guerras”. Para la de Gaza, de Israel y de Aragón, tanto a los que entonces “cruzaron las montañas sin saber lo que tenían detrás”, como “a los que tienen hoy que huir de su casa sin saber lo que les espera”.

Con ‘La tumba de la golondrina’, Domínguez ha recordado que “somos un pueblo de inmigrantes” y se ha preguntado “cómo vamos a cerrarles las puertas cuando nos las han cerrado tantas veces”.

También ha recordado que durante todo este año han intentado hacer “canciones que hablaran de las mujeres” -en 2023 han publicado su séptimo álbum ‘La estación de las violetas’ en el que reivindican su papel- y que dicho tema habla también “de mujeres muy valientes, como las golondrinas”, que siguen luchando la igualdad que todos merecemos va dedicada.

Para cerrar un concierto en el que han recibido el masivo cariño del público, han reservado grandes éxitos como ‘La tronada’, “esa ‘Revolandera’ que nos representa a todos” o ‘El canto a la libertad’, que no ha sido el único himno de José Antonio Labordeta que ha sonado esta noche en, como ellos la llaman “la plaza Mayor de Aragón”.

Justo después, Gabriel Sopeña ha sido el encargado de entonar el tradicional 'Somos' que pone fin a las Fiestas del Pilar, junto con ‘Me gustaría darte el mar’, de otro gran cantautor como Joaquín Carbonell, y ‘Apuesta por el rock and roll’, de su “hermano” Mauricio Aznar. EFE

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