Cris Etxeberria, experta en limpieza: “Si estás utilizando percarbonato con agua hirviendo, deja de hacerlo”

El agua a temperaturas reduce su poder quitamanchas y puede terminar dañando los tejidos de la ropa

Manos sumergiendo una prenda blanca en agua con espuma junto a un frasco de vidrio con la etiqueta percarbonato de sodio.
Una persona lavando una camiseta blanca con percarbonato de sodio. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Al pensar en blanquear la ropa o eliminar las manchas más difíciles, la primera idea que suele venir a la cabeza es recurrir al percarbonato de sodio acompañado de agua hirviendo. Existe una creencia muy extendida de que a mayor temperatura del agua, más se potencia la desinfección y el blanqueamiento del tejido. Sin embargo, someter este producto a un calor extremo es un error: no solo acelera su descomposición y desperdicia su eficacia, sino que además arriesga la resistencia y el color de las prendas.

“Si estás utilizando percarbonato con agua hirviendo, deja de hacerlo porque no necesitas llevarlo a esas temperaturas”, señala Cris Etxeberria en sus redes sociales. Según explica la experta en limpieza, la liberación del oxígeno activo exige un proceso gradual y sostenido para disolver la suciedad, algo imposible de conseguir con la reacción violenta e inmediata que provoca la ebullición.

PUBLICIDAD

El agua hirviendo libera el oxígeno activo más rápido

El problema principal de verter agua a cien grados radica en la velocidad con la que se descompone el percarbonato. Según explica la experta, “utilizarlo con agua hirviendo hace que libere el oxígeno activo mucho más rápido y, además, esas temperaturas pueden estropear muchos tejidos”.

Mano aplica pasta blanca con un cepillo sobre la mancha de una camiseta blanca colocada en una mesa.
Una persona frota con un cepillo y pasta blanca una mancha amarilla en la axila de una camiseta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al acelerar la reacción de forma descontrolada, la mayor parte del gas blanqueador se evapora hacia la atmósfera en cuestión de segundos. De este modo, el producto se pierde en el aire antes de que le dé tiempo a penetrar en las fibras textiles para descomponer las manchas más rebeldes o eliminar los característicos cercos amarillentos.

PUBLICIDAD

Para lograr un resultado impecable y conservar las prendas como el primer día, la clave reside en moderar la temperatura. “El percarbonato funciona muy bien entre cuarenta y sesenta grados”, aclara Etxeberria. La especialista detalla que este margen térmico es el idóneo para que el producto libere el oxígeno de forma constante sin dañar los tejidos.

Si se opta por un programa directo en la máquina, Etxeberria aconseja adaptar la dosis: “Para ropa blanca resistente, utiliza una cucharada sopera de percarbonato por lavado. Puedes ponerla en el cajetín junto con el detergente y una temperatura de sesenta grados, siempre que la etiqueta de la ropa permita esa temperatura”.

Manos sostienen un frasco y una cuchara de madera con polvo blanco frente a prendas blancas y una lavadora abierta.
Una persona añade bicarbonato de sodio a una carga de ropa blanca frente a una lavadora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otro lado, si la suciedad exige un tratamiento previo en remojo, la experta sugiere rebajar levemente los grados y preparar la mezcla adecuadamente: “Y si vas a hacer un remojo, disuelve una cucharada sopera de percarbonato por cada cuatro litros de agua y a unos cuarenta, cincuenta grados. Deja la ropa en remojo durante una o dos horas y después lávala con normalidad”.

La experta en limpieza insiste en la necesidad de revisar siempre las especificaciones del fabricante para evitar disgustos: “Y muy importante, úsalo principalmente en ropa blanca o de colores resistentes y comprueba siempre la etiqueta de la prenda”. Con este sencillo ajuste, se consigue maximizar el rendimiento sin comprometer la ropa: “Así que quédate con esto: percarbonato sí, agua hirviendo no. No va a limpiar mejor por poner el agua a cien grados”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD