Qué sabemos de la relación entre la vacuna del herpes zóster y su protección para el corazón

Diversos estudios apuntan a la vacuna recombinante contra la famosa culebrilla como un escudo protector frente a enfermedades cardiovasculares

Una enfermera administra la vacuna del herpes zóster en el Hospital Universitario del Vinalopó de Elche (Alicante).
Una enfermera administra la vacuna del herpes zóster en el Hospital Universitario del Vinalopó de Elche, Alicante / Europa Press
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Hace años que la ciencia ronda una innovadora idea, un nuevo escudo que protege el corazón y que va mucho más allá del ejercicio físico o de una alimentación saludable. Una vacuna. Un fármaco contra el herpes zóster, diseñado principalmente para evitar una enfermedad dolorosa, comienza a verse con otros ojos: podría estar asociada también con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

La revista Nature, una de las más prestigiosas del mundo en el ámbito científica, publicaba la semana pasada un estudio en el que se habían analizado a casi 73.000 personas mayores de 60 años en Estados Unidos. Se observó que aquellos que habían recibido la vacuna contra la famosa culebrilla presentaron un 9% menos de carga de enfermedad cardiovascular durante los siete años posteriores a la vacunación.

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Los investigadores de la Universidad de Oxford aprovecharon el cambio en EEUU de la vacuna viva a la vacuna recombinante contra el herpes zóster y comparó dos grupos de 36.460 personas mayores de 60 años que habían sido vacunadas en 2017 y 2018, respectivamente, equilibrando estadísticamente sus características para hacerlos comparables.

Tras siete años, la vacuna recombinante se asoció con un 9% menos de carga cardiovascular que la vacuna viva, con reducciones del 10% en cardiopatía isquémica, 12% en insuficiencia cardíaca y 7% en fibrilación auricular. Al comparar dos grupos de personas vacunadas, el diseño reduce algunos sesgos habituales, aunque los investigadores advierten de que los resultados no demuestran todavía que la vacuna recombinante cause directamente esta protección cardiovascular.

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Infección por herpes zóster (AdobeStock)
Infección por herpes zóster (AdobeStock)

Las cifras que ofrecen los investigadores ingleses se suman a otra investigación publicada en mayo del año pasado en la European Heart Journal que siguió a más de 1,2 millones de personas y observó un 23% menos de riesgo cardiovascular entre quienes habían recibido la vacuna viva.

Los resultados son llamativos, pero todavía no permiten afirmar que la vacuna sea, por sí misma, un tratamiento preventivo cardiovascular. La evidencia procede principalmente de estudios observacionales y los propios investigadores reclaman ensayos clínicos que permitan demostrar una relación causal.

Así se relacionan la culebrilla y el corazón

La posible explicación que relaciona la culebrilla con el sistema cardiovascular comienza con el propio virus. El herpes zóster aparece cuando el virus varicela-zóster, que permanece latente en el organismo después de la infección por varicela, vuelve a activarse. Aunque normalmente se manifiesta mediante una erupción dolorosa, la reactivación viral puede producir inflamación y afectar al sistema vascular.

Diversos estudios anteriores ya habían relacionado haber sufrido un episodio de herpes zóster con un aumento posterior del riesgo de infarto e ictus. Una de las hipótesis es que la reactivación del virus puede favorecer procesos inflamatorios y alteraciones de los vasos sanguíneos que, en determinadas personas, contribuyen a desencadenar acontecimientos cardiovasculares. Desde esta perspectiva, la vacunación podría tener un efecto indirecto: al reducir la reactivación del virus, reduciría también algunas de sus posibles consecuencias vasculares.

Sin embargo, los resultados de la publicación de Nature abren una segunda posibilidad. La vacuna recombinante utilizada actualmente, además de contener componentes del virus, utiliza un potente sistema adyuvante denominado AS01. Los investigadores plantean que este estímulo inmunológico podría producir cambios más duraderos en la respuesta del sistema inmunitario, entre ellos modificaciones en la actividad de células inflamatorias y una reducción de moléculas como la interleucina 6, relacionada con el riesgo cardiovascular. Por ahora, esta explicación es una hipótesis biológica que necesita ser confirmada.

¿La protección cardiovascular procede de evitar el herpes?

Uno de los aspectos más interesantes del estudio estadounidense radica precisamente en la pregunta de si es la protección frente al herpes zóster la que, a su vez, preserva la salud del corazón. Si la protección cardiovascular se debiera exclusivamente a evitar episodios de herpes zóster, cabría esperar que la vacuna que previene mejor la enfermedad produjera una reducción cardiovascular proporcionalmente mayor.

Sin embargo, la investigación descubrió una diferencia cardiovascular entre la vacuna recombinante y la vacuna viva que no parece explicarse completamente por la pequeña diferencia observada en los casos de herpes zóster. Eso plantea la posibilidad de que exista algún efecto adicional de la vacunación sobre el sistema inmunitario. No obstante, todavía no está claro cuál sería ese mecanismo ni siquiera si el efecto observado es realmente causado por la vacuna.

Si tuviste varicela, el virus permanece latente en tu cuerpo y puede reactivarse como Herpes Zóster o 'culebrilla'. Descubre en esta entrevista con la Dra. Elena Obieta quiénes están en riesgo, cuáles son los disparadores como el estrés y la edad, y por qué la vacunación es la mejor herramienta de prevención.

Una posible nueva razón para vacunarse

A pesar de las cautelas, el conjunto de resultados resulta difícil de ignorar. Dos investigaciones de gran tamaño, realizadas en países diferentes, con poblaciones distintas y utilizando vacunas diferentes, encuentran una asociación entre la vacunación frente al herpes zóster y una menor incidencia de problemas cardiovasculares.

La coincidencia, sin embargo, no demuestra que la vacuna sea cardioprotectora, pero sí proporciona una señal suficientemente consistente como para justificar investigaciones específicamente diseñadas para responder a esa pregunta.

La cuestión tiene importantes implicaciones de salud pública. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte en las personas mayores en todo el mundo. Si futuros ensayos confirmaran que una vacuna ya utilizada para prevenir el herpes zóster también reduce infartos, ictus o insuficiencia cardíaca, su beneficio potencial podría ser más que considerable por la comunidad científica.

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