
España registró en el segundo trimestre de 2026 una tasa de paro juvenil del 23,77%, más del doble de la media general, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Detrás de ese dato existe un problema que va más allá del desempleo: un estudio del Banco Central Europeo (BCE) demuestra que los trabajadores jóvenes que pierden su vínculo con el mercado laboral durante una recesión pueden tardar hasta ocho años en recuperarlo, un período que deja cicatrices profundas en sus trayectorias profesionales y salariales.
El documento, elaborado por las economistas Corinne Petrakis y David Sondermann a partir de microdatos de la Encuesta de Población Activa de la Unión Europea (UE) entre 2000 y 2020, analiza por primera vez con métodos causales cómo responde la participación laboral en Europa ante los choques económicos. Su hallazgo más llamativo no es el desempleo en sí, sino lo que ocurre antes: la retirada silenciosa de jóvenes que dejan de buscar trabajo y desaparecen de las estadísticas oficiales de paro.
PUBLICIDAD
La tasa de actividad de los jóvenes de entre 15 y 24 años, es decir, el porcentaje de los que trabajan o buscan empleo activamente, cae de forma significativa tras una recesión y no se recupera en hasta ocho años. Ese período dobla el tiempo que tarda en normalizarse el desempleo adulto, que el estudio sitúa en cuatro o cinco años. Para los trabajadores de mediana edad, el impacto sobre la participación es prácticamente nulo.
La crisis reduce la población en activo
El mecanismo que lo explica es conocido como el efecto del trabajador desanimado. Cuando el mercado laboral se deteriora, una parte de los jóvenes deja de buscar empleo porque percibe que sus posibilidades son escasas. Al salir de la búsqueda activa, dejan de contabilizarse como parados. El dato oficial de desempleo mejora, pero la realidad del mercado laboral empeora. El BCE advierte de que esta bolsa de inactivos representa un exceso de oferta laboral oculto que los indicadores convencionales no capturan.
PUBLICIDAD

Los jóvenes son también los primeros en perder el empleo cuando llega una recesión. Su menor experiencia, la prevalencia de contratos temporales y los sistemas de despido basados en la antigüedad, que hacen más barato prescindir de ellos, los convierten en el primer eslabón que se rompe. Muchos optan entonces por prolongar sus estudios, no necesariamente por vocación, sino como alternativa ante la falta de oportunidades. Ese paréntesis formativo puede amortiguar el golpe a corto plazo, pero no evita el deterioro del capital humano que se acumula cuando los primeros años de carrera se pierden o se retrasan.
El sueldo no se recupera
Además, varios estudios citados por el BCE documentan que entrar al mercado laboral durante una recesión impone penalizaciones salariales que pueden prolongarse durante una década, con efectos concentrados entre los trabajadores menos cualificados. La generación que comenzó su vida laboral durante la Gran Recesión de 2008 nunca recuperó plenamente el nivel de participación previo a la crisis, según los datos descriptivos del propio informe, que muestra una ruptura en la tasa de actividad juvenil a partir de ese año. El caso de España ilustra estos riesgos. El país arrastra una de las tasas de desempleo juvenil más elevadas de la Unión Europea (UE) de forma persistente y la concentración del empleo joven en sectores cíclicos como la hostelería y la construcción agrava la exposición ante cualquier deterioro económico.
PUBLICIDAD
El estudio del BCE señala que los países mediterráneos, con sistemas de protección social menos generosos que los del norte de Europa, presentan una mayor vulnerabilidad ante estos efectos. En Alemania o los países nórdicos, el Estado absorbe una parte mayor del impacto a través de subsidios, programas de formación y esquemas de reducción de jornada que mantienen a los trabajadores vinculados al mercado laboral. En España, Italia o Grecia, ese colchón institucional es más delgado, lo que deja a los jóvenes más expuestos a la retirada definitiva.
Ante este diagnóstico, el informe defiende la intervención temprana como la única vía para evitar que una crisis temporal se convierta en una exclusión permanente. Las políticas de formación, los subsidios al empleo juvenil y los sistemas de aprendizaje deben activarse durante la recesión, no después, subrayan los autores.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La red gallega que convirtió los drones en camellos de cocaína: acaba con 10 detenidos en una operación de la Guardia Civil
Siete de los arrestados han ingresado en prisión provisional por decisión judicial tras la actuación bautizada como ‘Falcone’

El Supremo sanciona a un sargento de la Guardia Civil por tardar tres días en avisar a sus superiores sobre el hallazgo de un cadáver
El agente ha sido suspendido durante cinco días por negligencia grave

Unos científicos españoles descubren tres nuevas especies de gusanos “devora huesos” en la península ibérica: son los “ingenieros ecológicos de los ecosistemas”
Los organismos, novedosos para la ciencia, contribuyen a transformar la materia orgánica y devolver nutrientes al entorno

Poner en duda las pensiones es una estrategia de alto riesgo: son cerca de 10 millones de votantes, apenas se abstienen y no se fían de Vox
El PSOE se ha encontrado con un regalo en campaña y es que Vox y PP hablen de un “modelo mixto” o de que el sistema “va a petar” tras ocho años de revalorización y con la hucha más llena

El Gobierno prevé aprobar la subida de las pensiones en diciembre aunque esté en funciones
El ministro afirma que el decreto podrá aprobarse tras los comicios porque y ve viable convalidar la subida del SMI antes de que se celebren las elecciones

