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Javier Quintero, psiquiatra: “Tu perro puede hacer más por tu salud mental que muchos fármacos”

Convivir con un perro no solo fomenta la actividad física, también puede ayudar a reducir la soledad y aliviar el estrés

Un Labrador Retriever crema salta para atrapar una pelota de tenis de un hombre sonriente en un parque con césped verde y árboles con follaje otoñal.
Un hombre juega con su perro. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Hay días en los que no hacen falta palabras. Basta con que alguien —o algo— esté ahí. Para muchas personas, esa compañía tiene cuatro patas, mueve la cola y espera pacientemente al otro lado de la puerta. Los perros no solo obligan a salir de casa y caminar: también pueden convertirse en un apoyo emocional capaz de aliviar el estrés, combatir la soledad y aportar una rutina cuando más falta hace.

Así lo explica el psiquiatra Javier Quintero en una publicación de su TikTok, en la que reflexiona sobre el papel que pueden desempeñar los perros en la salud mental. “¿Sabías que tu perro puede hacer mucho más por tu salud emocional que muchos fármacos?”, plantea al comienzo del vídeo, una afirmación con la que pone el foco en una relación que va mucho más allá de la simple compañía.

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Quintero recuerda que convivir con un perro también tiene efectos sobre los hábitos cotidianos: “Los que viven con perros caminan hasta treinta minutos más al día”. Esa actividad supone menos tiempo de sedentarismo, más oportunidades para estar al aire libre y, en consecuencia, beneficios para la salud física y cardiovascular.

Pero el impacto de compartir la vida con un animal no termina en el ejercicio. El psiquiatra destaca también lo que ocurre durante momentos tan sencillos como acariciar a un perro. Según explica, ese contacto puede contribuir a reducir los niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés, mientras aumenta la oxitocina, relacionada con el bienestar, la calma y el vínculo afectivo.

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Un caniche blanco sentado en el césped da su pata a la mano de una persona. Se ven los pies y piernas del dueño con jeans y botas en un sendero.
Un caniche blanco extiende su pata hacia la mano de su dueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Para muchas personas, sobre todo para quienes viven solas o atraviesan un momento difícil, un perro puede ayudarles a recuperar cierta estructura y, sobre todo, a sentirse acompañadas”, apunta. La responsabilidad de cuidar de otro ser vivo introduce, además, rutinas y pequeños compromisos cotidianos que pueden aportar estabilidad y sentido al día a día, hasta convertirse incluso en “un motivo para levantarse cada mañana”.

Un apoyo frente a la soledad

En esta misma línea, un estudio publicado en mayo de 2026 en International Journal of Geriatric Psychiatry ha analizado la relación entre convivir con un perro y la soledad en personas mayores de 75 años. La investigación encontró que quienes tenían perro presentaban menores niveles de soledad emocional, incluso después de tener en cuenta factores como vivir solo o la presencia de síntomas depresivos.

El dato resulta especialmente significativo porque, entre los propietarios de perros incluidos en el estudio, el 81% aseguró que la principal razón para tenerlo era precisamente la compañía. Los autores plantean que esa convivencia podría contribuir al bienestar emocional de las personas mayores.

Una persona arrodillada inspecciona la boca abierta de un perro Golden Retriever grande tumbado de espaldas en una alfombra, con plantas de fondo.
Una persona juega con su perro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El psiquiatra ha querido recuperar, a través de este vídeo, una publicación que grabó junto a Nuski, su perra, que ya no está con él. Al volver a compartir aquellas imágenes, Quintero recuerda con cariño a quien fue su compañera: “Ya no está con nosotros, pero sigue muy presente en nuestros recuerdos”.

“A veces, cuando el día pesa, ellos simplemente están. Sin preguntas, sin juicios, sin pedir explicaciones”, recuerda. Una presencia constante que explica por qué los perros pueden convertirse en auténticos compañeros de vida, tanto en los momentos buenos como, especialmente, en aquellos más difíciles. “No es casualidad que se hable de los perros como los mejores amigos del hombre”, concluye Quintero.

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