De una travesía de lujo a una crisis sanitaria internacional. Así se puede resumir en lo que se ha convertido el crucero MV Hondius. Lo que comenzó como una expedición por la Antártida, con escalas en Georgia del Sur, Tristán da Cunha o Santa Elena, terminó derivando en un brote de hantavirus.
A día de hoy, son tres muertos y varios casos bajo vigilancia exhaustiva. El barco permanece fondeando frente a Praia, en Cabo Verde, con cerca de 150 personas a bordo de hasta 20 países diferentes. Y se espera que dentro de tres días llegue a las Islas Canarias.
Entre ellos hay 14 españoles que, por ahora, están bien y sin síntomas, aunque aislados en sus camarotes. Desde dentro, la sensación es de incertidumbre contenida: “Todo lo que queremos ahora es sentirnos seguros, tener claridad y regresar a casa”, resumía Jake Rosmarin, un influencer estadounidense, en un vídeo publicado en sus redes sociales.
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Tres muertos y una hipótesis sin confirmar
El viaje arrancó el 1 de abril en Ushuaia (Argentina). Días después, un hombre neerlandés de 70 años comenzó a encontrarse mal. Murió el 11 de abril. Su esposa, de 69 años, falleció en un hospital de Johannesburgo tras empeorar durante su evacuación. Ambos habían viajado previamente a Sudamérica.
La tercera víctima, una pasajera alemana, tuvo fiebre a finales de abril, que derivó en neumonía y en su fallecimiento el pasado 2 de mayo. Su cuerpo continúa aún en el barco.
En total, son ocho pasajeros los sospechosos de contagios, de los cuales dos son de tripulantes a la espera del resultado de las pruebas. Otro pasajero británico permanece ingresado en cuidados intensivos en Sudáfrica.
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La principal hipótesis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que el contagio se produjo antes del embarque. El periodo de incubación (de una a seis semanas) encaja con la cronología. Ahora las autoridades tendrán que ver si el hantavirus se ha propagado por el crucero.
Coordinación internacional para evacuar a los pacientes más graves
En las últimas horas se han movilizado varios aviones medicalizados para evacuar a varios pacientes hacia Países Bajos. “El brote se está gestionando mediante una respuesta internacional coordinada”, con España, Cabo Verde, Reino Unido, ha señalado la OMS.
No obstante, se han reportado casos positivos en Suiza, Sudáfrica y Francia después de que un pasajero haya compartido vuelo con uno de los infectados.
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Paseos con mascarilla, en solitario y aislados frente a la costa de Cabo Verde
El MV Hondius, un buque de expediciones polares construido en 2019, sigue anclado frente a la costa de Cabo Verde. No obstante, el barco tiene previsto llegar al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, el próximo sábado 9 de mayo.
España responde así a una solicitud de la OMS y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido la decisión: “Tenemos las condiciones necesarias para garantizar la repatriación con mayor seguridad”, ha dicho en rueda de prensa.
A bordo, la vida continúa bajo estrictas medidas sanitarias. Los pasajeros permanecen aislados, con seguimiento médico constante y protocolos reforzados de higiene. Además, los pasajeros están tomando precauciones extra, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social.
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España se prepara en medio de la tensión Moncloa-Canarias
El Gobierno ha confirmado que los pasajeros serán evaluados en Canarias y, en el caso de los españoles, trasladados posteriormente a Madrid. Aquellos que hayan tenido contacto estrecho con infectados deberán guardar cuarentena en el hospital Gómez Ulla.
Desde el Gobierno de Canarias, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha denunciado la falta de información y coordinación. “Hay muchísimo que preparar”, han advertido desde el hospital en declaraciones a Infobae.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha insistido en la prudencia: “La transmisión entre humanos no es habitual, pero no es descartable”. Y huido de la tensión: “No vamos a entrar en polémica política, no toca”. Por ahora, no hay nuevos casos a bordo.
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Un virus raro y peligroso
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente que se transmite principalmente por contacto con roedores infectados. Sus primeros síntomas se parecen a los de la gripe, pero puede evolucionar rápidamente hacia neumonía grave. No existe vacuna ni tratamiento específico y existe un 30% de mortalidad en los casos más graves.
Solo una variante (el virus Andes, presente en Sudamérica) ha demostrado capacidad de transmisión entre humanos, y siempre en contactos muy estrechos. Es la cepa que investiga la OMS, a la espera de los resultados del Instituto Pasteur de Dakar.