Alta cocina italiana en una antigua fábrica de juguetes: así es Toy, el restaurante de Dénia que sirve callos con garrofó y risotto con ossobuco

Massimo Arienti es el chef al frente de este proyecto, que, a poco más de siete meses de su apertura, ya ha conseguido un hueco en la lista de recomendados de la Guía Michelin

Massimo Arienti, chef al frente del restaurante italiano Toy (Cedidas)

La sorpresa es una de las mejores sensaciones que puede dejarnos un restaurante. Un plato excelente que nos vuele la cabeza, una combinación inesperada que nunca antes habíamos probado, un entorno mágico que nos hace suspirar. En el restaurante Toy (Calle Fora Mur, 14) hay muchas razones para llevarse una sorpresa. Ubicado en pleno corazón de la ciudad de Dénia, este italiano rebasa los límites de la pizza margarita y la pasta carbonara para llevarnos a un viaje que combina nostalgia con un toque de creatividad, buen producto y mucho juego.

El primer detalle que nos llama la atención es su nombre. Toy, ‘juguete’ en inglés, hace referencia a un detalle que convierte la visita al restaurante en algo muy especial. El edificio en el que hoy se encuentra este italiano, en pleno centro de la ciudad y a pocos metros de su castillo, fue una fábrica de juguetes del siglo XIX, una de las muchas que reunía Dénia en su época como referente de la artesanía juguetera.

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Además de un guiño al pasado, su nombre también hace referencia a la sorprendente propuesta gastronómica del lugar. Aquí, el chef Massimo Arienti juega y se divierte con los sabores, el aspecto y las texturas de cada plato, creando un puzzle de recetas de inspiración italiana que le han conseguido un hueco entre los nuevos restaurantes recomendados de la Guía Michelin.

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Interior del restaurante Toy, en Dénia (Cedida)

Un italiano en la Guía Michelin

“Hacemos un tipo de cocina italiana que la gente no conoce. Nunca me cansaré de repetirlo: la cocina italiana no es solo pasta y pizza”, comienza su conversación con Infobae el chef Arienti, milanés de nacimiento y trotamundos de profesión. Desde temprana edad, tuvo la oportunidad de aprender el oficio en restaurantes de hoteles y en las cocinas de chefs italianos de renombre por la zona de Milán. Su afán por conocer el mundo le llevó a dar el salto internacional y descubrir la gastronomía en grandes capitales como Londres o Melbourne, desde donde llegó a Ibiza, su primer destino en España.

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Su andadura como chef ejecutivo se inició con su llegada al restaurante Nómada de Dénia (Alicante) en el año 2021, donde ya comenzó a gestarse una propuesta culinaria que hoy toma su propia personalidad en Toy. Massimo vio nacer este proyecto hace menos de un año de la mano de su compañero y jefe de sala Giovanni Mastromarino. Hoy, este ristorante es su ‘ojito derecho’, uno de los proyectos que más alegrías le ha concedido. “Estamos hablando de dos italianos en Denia que en siete meses ya están en la Guía Michelin. Eso nos hace muy felices”.

Aunque más felices les hace, dice Massimo, ver mesas llenas incluso en esos meses en los que Denia, como zona costera y turísticamente tensionada, sufre las consecuencias de la estacionalidad. “Estamos a cien kilómetros de Valencia, y a cien kilómetros de Alicante; aquí se puede venir a disfrutar todo el año”, asegura el cocinero milanés. “Estamos luchando para cambiar esa idea de que Dénia es un sitio de temporada”. Por eso, en Toy buscan una experiencia sólida, pensada para disfrutarse en cualquier momento del año y capaz de atraer a un público exigente más allá del verano, cuando Dénia vive su mayor pico de afluencia.

Cocina italiana y sabores de la Marina Alta

Massimo y su equipo no ignoran lo privilegiado de su entorno, ni mucho menos la maravillosa materia prima que sale de él. “Disfrutamos al máximo con el producto porque, al fin y al cabo, no es tan diferente de lo que tenemos en Italia”, explica. El Mediterráneo ofrece manjares similares aquí y allá, algo de lo que el chef se aprovecha en sus platos.

Rissotto e Ossobuco, un plato de Toy Ristorante (Cedida)

“Miramos alrededor para hacer conexiones con España y, naturalmente, con la Comunidad Valenciana. Por ejemplo, hemos tenido todo el invierno un plato de callos a la milanesa, y cambiamos la alubia por garrofó”. Un ejemplo que se suma en su carta a otros platos como la crema de patata con mejillones y trufa, el bollo de tinta de calamar relleno de bacalao, la pasta fresca con trufa y yema de huevo curada o el ossobuco guisado al estilo milanés.

“Pero el plato más representativo de todos los que tenemos en Toy es el risotto alla milanese”, asegura el chef, fiel a sus orígenes y a la cocina que él mismo ha mamado en casa. “Igual que aquí el domingo se suele comer paella, para nosotros el domingo es día de risotto”. Un plato reconfortante, que sabe a casa, y que tiene el azafrán como gran protagonista.

“Lo preparamos con una base de caldo de ternera y pollo con azafrán en rama y en polvo. Cuando llega al final de la cocción, seguimos ese paso que los arroces españoles no tienen, que es mantecar: añadimos la mantequilla y el queso parmesano”. Pero no cualquier mantequilla; Massimo prepara una mantequilla ácida con una reducción de vino, vinagre y chalota, que potencia al máximo los sabores sin necesidad de añadir un extra de sal. Como colofón, ossobuco tradicional milanés que completa este sabroso y tradicional plato.

La experiencia en Toy se articula en torno a tres menús degustación, diseñados para contar una historia y sorprender al comensal en cada pase. Varían en la longitud y en su precio, pues son opciones que van desde los 52 € de su Menú Inizio, con aperitivo, entrante, principal y postre, hasta los 89 € del Menú Brianza, con un total de 13 pases.

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