Así se encuentra actualmente la casa de la infanta Pilar de Borbón en Puerta de Hierro: humedades, vegetación descontrolada y muros caídos

La hermana del rey Juan Carlos cultivó durante años el aura de una majestuosa casa en una parcela de más de 2.000 metros cuadrados en la exclusiva zona de Puerta de Hierro

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La infanta Pilar de Borbón, hermana del rey Juan Carlos (Josefina Blanco / Europa Press)
La infanta Pilar de Borbón, hermana del rey Juan Carlos (Josefina Blanco / Europa Press)

Durante décadas fue uno de los escenarios más reconocibles de la vida privada de la familia real española. Hoy, sin embargo, la vivienda que perteneció a la infanta Pilar de Borbón presenta una imagen muy distinta: abandono, deterioro visible y un futuro aún incierto.

Situada en la exclusiva urbanización de Puerta de Hierro, la casa fue durante años el refugio personal de doña Pilar y el lugar donde creció su familia. Allí nacieron y se criaron sus cinco hijos, y también se celebraron innumerables reuniones familiares. No era solo una residencia de alto nivel, sino un punto de encuentro habitual para los Borbón, especialmente en fechas señaladas.

Construida a finales de los años 60 sobre una amplia parcela de más de 2.000 metros cuadrados, la propiedad respondía al concepto de gran casa familiar: tres plantas, amplios jardines, piscina y espacios pensados para la convivencia. Durante años, fue sinónimo de vida social y calidez doméstica, en gran parte gracias al carácter cercano y hospitalario de su propietaria.

Retrato de Doña Maria de las Mercedes de Borbón y Orleáns y sus hijos, las infantas Margarita y Pilar y los infantes Alfonso y Juan Carlos. (Sin fecha, años cuarenta).  EFE/AFARI/jt/Archivo
Retrato de Doña Maria de las Mercedes de Borbón y Orleáns y sus hijos, las infantas Margarita y Pilar y los infantes Alfonso y Juan Carlos. (Sin fecha, años cuarenta). EFE/AFARI/jt/Archivo

Sin embargo, todo cambió tras el fallecimiento de la infanta en enero de 2020. La pérdida de quien había sido el alma de la vivienda marcó un antes y un después. En ese mismo inmueble se instaló su capilla ardiente, en una jornada de despedida a la que acudieron miembros destacados de la familia real, como Felipe VI o Juan Carlos I.

A partir de ese momento, la casa quedó en manos de sus herederos, que pronto se enfrentaron a una realidad compleja: el elevado coste de mantenimiento y la necesidad de gestionar la herencia. Durante años intentaron vender la propiedad sin éxito, en un mercado donde este tipo de residencias, pese a su valor, no siempre encuentran comprador con facilidad.

Finalmente, en 2024 se cerró la operación. El inmueble fue adquirido por el empresario Ricardo Fuster junto a su esposa, en una transacción que rondó los tres millones de euros y que, tal y como informa Vanitatis, se llevó con discreción. La operación, además, supuestamente fue gestionada por el propio rey Felipe, lo que añadía un componente simbólico a la venta.

CARLOS ZURITA Y DOÑA MARGARITA EN FOTO DE ARCHIVO. (EUROPA PRESS).
CARLOS ZURITA Y DOÑA MARGARITA EN FOTO DE ARCHIVO. (EUROPA PRESS).

“Está absolutamente deteriorada”

Pese a ello, la situación actual de la vivienda dista mucho de reflejar un nuevo comienzo. Las imágenes recientes y los testimonios recogidos por El Español muestran un estado de deterioro notable. Muros dañados, zonas exteriores descuidadas, presencia de humedad y vegetación descontrolada son algunos de los signos que evidencian el abandono.

La periodista Marisa Martín-Blázquez describía en Fiesta el estado del inmueble tras visitarlo: “He pasado este miércoles por ahí y los muros están completamente caídos, destruidos. Es una pena... La casa tenía una garita que ahora está llena de pintura. Está absolutamente deteriorada. Para mi gusto, está para tirarla y volverla a construir. Demolición y empezamos de nuevo. Una pena".

Este deterioro no responde necesariamente a una falta de interés por parte de los nuevos propietarios, sino a una serie de obstáculos administrativos que han ralentizado cualquier intervención. Según afirma Vanitatis, existen trámites pendientes y cuestiones burocráticas que han impedido, por el momento, iniciar las obras de rehabilitación.

En este tipo de propiedades, especialmente en zonas protegidas o con normativa urbanística específica, los procesos pueden alargarse más de lo previsto. Licencias, regularización de elementos constructivos o ajustes fiscales son factores que suelen influir en los plazos. En este caso, todo apunta a que el proyecto de renovación sigue en fase de espera.