La nave Orión de la Misión Artemis II se comunica a través de las antenas de Robledo de Chavela, en Madrid: “En este punto está ya más cerca de la Luna que de la Tierra”

Las antenas de radio de la localidad madrileña pertenecen a uno de los tres enclaves globales de la Red del Espacio Profundo, gestionado por la NASA y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas (INTA)

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La estación española MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) parte de la red de espacio profundo de la NASA es esencial para mantener comunicaciones y seguimiento en los momentos más críticos del viaje
La estación en Robledo de Chavela ha hablado con la nave Orion tras el lanzamiento (Ayuntamiento Robledo de Chavela)

La localidad madrileña de Robledo de Chavela está rodeada de espacios naturales y parajes de alto valor ecológico como los caminos de San Antón, Navahonda, Monte Agudillo y San Martín. Además, el paso del tiempo ha dejado su huella en el municipio, pues se pueden apreciar desde vestigios históricos de la Guerra Civil, como trincheras y búnkeres, hasta restos árabes, de hogueras que servían para alertar a Madrid de la llegada de tropas cristianas.

Pero si hay algo que llama la atención a sus visitantes, son las enormes antenas que sobresalen del monte. Estas torres pertenecen a uno de los tres enclaves globales de la Red del Espacio Profundo, gestionado por la NASA y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas (INTA). Así, este espacio es parte de una red internacional de antenas de radio que presta apoyo a misiones interplanetarias de naves espaciales, a observaciones de radioastronomía y al uso de radar para explorar el sistema solar y el universo.

Algo que ha ocurrido durante la Misión Artemis II. Y es que la nave Orión, con el objetivo de mantener en tiempo real sus comunicaciones con la Tierra, ha usado estas antenas para hacer llegar el último parte sobre los avances de la misión. Así lo ha confirmado el ingeniero de Telecomunicaciones y graduado en Ciencias Espaciales, Carlos García-Galán, director del proyecto Moon Base de la NASA, a la EFE al asegurar que la nave “habla” con las antenas de Robledo de Chavela, en Madrid.

La nave Orión de la Misión Artemis II se comunica a través de las antenas de Robledo de Chavela, en Madrid
La entrada a la estación NASA - INTA en Madrid (Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones)

“De ahí manda los datos a Houston”

Tal y como ha explicado García-Galán, malagueño de 51 años: ”Estamos hablando directamente con las antenas que hay en Robledo de Chavela, en Madrid, que es parte del sistema de comunicación del espacio profundo. Cuando está España como mirando hacia la Luna, hacia donde está la nave; esos son los sistemas, las antenas de comunicación con las que habla la nave Orión, y de ahí manda los datos a Houston”, afirma.

Del mismo modo, el ingeniero ha dado algunos datos extra sobre los avances de la nave, que se dispone a batir todos los récords. “La tripulación está muy bien, la nave está ya bastante lejos de la Tierra. Creo que en este punto está ya más cerca de la Luna que de la Tierra y pasarán por la Luna y batirán el récord de Apolo de distancia desde la Tierra”, ha resaltado.

Por este motivo, “todo el equipo está superconcentrado, pero también consciente de que estamos haciendo algo histórico. Hay mucha energía entre todo el equipo”, ha asegurado el malagueño para EFE. También ha afirmado que, debido a la importancia de esta comunicación, “hay gente de España y de todos los países de Europa que participan en la ESA (la Agencia Espacial Europea) haciendo diferentes funciones, sobre todo del módulo de servicio europeo”.

Aun así, García-Galán ha enfatizado que la aportación española tiene más espectros que los de Robledo de Chavela, pues existe “un componente que maneja todo el sistema térmico, que lo hace la empresa Airbus Crisa desde Madrid, pero hay otros componentes menores también”. Igualmente, ha señalado que este nuevo sistema se probó en Artemis I pero sin nadie a bordo. De esta forma, “hay muchas cosas” que se están “aprendiendo” durante el camino y que hay que “ajustar y arreglar durante el vuelo”. Aunque no hay nada crítico de momento.

De hecho, ha afirmado que “va muy bien, estamos generando más electricidad de la que pensábamos y la nave está operando muy bien”. Pese a esta alentadora noticia, el ingeniero malagueño ha recordado que “las primeras 24 horas fueron un poco frenéticas porque había muchas actividades”. Entre ellas había que realizar “una demostración de los controles de la nave, diferentes experimentos y estuvimos viendo todos los datos de la nave para asegurarnos de que estaba todo bien”, ha explicado. Así, “esperemos que todo siga así de bien”.

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La primera misión de Robledo de Chavela

La estación de seguimiento de satélites MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) de Robledo de Chavela fue inaugurada en 1964, “tuvo como primera misión el seguimiento de la sonda Mariner IV, que en 1965 sobrevoló Marte a 9.800 kilómetros de la superficie y envió 21 imágenes del planeta, cada una tardando nueve horas en llegar a la Tierra”, según ha informado el propio Ayuntamiento madrileño.

Además, una de sus antenas, conocida como “la Dino” también fue determinante, junto al resto de antenas de la Red del Espacio Profundo, para el Apolo 11 —la primera misión tripulada a la Luna— en el año 1969, así como el resto de misiones. Algo que reconoció el propio Neil Armstrong: “Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación madrileña, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible”.

El complejo ha evolucionado para adaptarse a los requerimientos de la NASA, propietaria de las instalaciones, y actualmente cuenta con seis antenas, de las cuales cuatro permanecen en funcionamiento para el seguimiento de vehículos y sondas espaciales. “El complejo de Madrid forma parte de una red mundial junto con centros en Canberra (Australia) y California (Estados Unidos)”, señala el Ayuntamiento de Robledo de Chavela. Esta red, conocida como Deep Space Network (DSN) es la más grande y sensible del mundo para telecomunicaciones científicas.