Los 9 alimentos que ayudan a aliviar la congestión provocada por la alergia primaveral: de las manzanas al té verde

La dieta puede jugar un papel de apoyo en el control de los síntomas propios de la alergia primaveral

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Manzanas y peras en una
Manzanas y peras en una frutería (Shutterstock)

La llegada de la primavera trae consigo días más largos, temperaturas agradables y una explosión de vida en la naturaleza. Sin embargo, también marca el inicio de una de las épocas más complicadas para millones de personas: la temporada de alergias. Se estima que alrededor del 25 % de la población mundial sufre algún tipo de reacción alérgica, ya sea el polen, los ácaros del polvo, los hongos de la humedad, los pelos de animales y ciertos alimentos los desencadenantes más habituales.

Aunque muchas veces se recurre a medicamentos para aliviar los síntomas, cada vez cobra más importancia el papel de la alimentación en la prevención y el control de las alergias. En este sentido, cuidar el sistema digestivo resulta fundamental, ya que en nuestra microbiota reside parte crucial sistema inmunológico. Una microbiota equilibrada y una dieta adecuada pueden marcar la diferencia en la intensidad y frecuencia de las reacciones alérgicas.

Seguir una alimentación rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la respuesta del organismo frente a los alérgenos, explican desde CuídatePlus. Entre los nutrientes más beneficiosos destacan la vitamina C y el ácido fólico, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad para reforzar el sistema inmunológico.

Manzanas

Uno de los alimentos más recomendados son las manzanas. Estas frutas contienen quercetina, un flavonoide que contribuye a estabilizar la liberación de histamina, reduciendo así las reacciones alérgicas. Además, su aporte en vitamina C y otros antioxidantes las convierte en un aliado esencial para la salud.

Cúrcuma y jengibre

Las especias como la cúrcuma y el jengibre también desempeñan un papel importante. La cúrcuma, gracias a su compuesto activo, la curcumina, posee un potente efecto antiinflamatorio y antioxidante. El jengibre, por su parte, ayuda a mejorar la salud respiratoria, fortalece las defensas y favorece la digestión, lo que repercute directamente en el sistema inmunológico.

Cúrcuma y jengibre (Freepik)
Cúrcuma y jengibre (Freepik)

Ajo y cebolla

El ajo y la cebolla son otros alimentos clave, puesto que ambos son ricos en quercetina y compuestos sulfurados que actúan como antiinflamatorios naturales. Además, tienen propiedades mucolíticas y broncodilatadoras, lo que puede aliviar los síntomas respiratorios asociados a las alergias.

Semillas de lino

Las semillas de lino destacan por ser una de las principales fuentes vegetales de omega-3. Estos ácidos grasos esenciales ayudan a modular la respuesta inflamatoria del organismo. Asimismo, contienen selenio, un mineral que potencia la acción de los antioxidantes y contribuye a fortalecer el sistema inmunológico.

Las lluvias abundantes pueden propiciar que se adelante e intensifique la polinización de ciertas plantas, lo que puede derivar en una sintomatología más fuerte de las alergias estacionales al polen (Europa Press)

Té verde

El té verde es otra opción interesante al contener galato de epigalocatequina, un compuesto que puede bloquear ciertos receptores implicados en la respuesta alérgica. A esto se suma su alto contenido en antioxidantes, que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.

Verduras de hoja verde

Las verduras de hoja verde como las coles y las berzas también resultan muy beneficiosas. Son ricas en vitamina C y en glutamina, un aminoácido que ayuda a reparar la pared intestinal y favorece una correcta función digestiva, clave en la prevención de alergias.

Ortiga

Por otro lado, la ortiga es conocida por su uso tradicional como remedio natural contra las alergias. Sus propiedades ayudan a reducir la inflamación de las vías respiratorias y a aliviar los síntomas de forma natural.

Además de estos alimentos, no se deben olvidar otros como el brócoli, los cítricos y los alimentos fermentados. El brócoli aporta fibra y vitaminas esenciales; los cítricos son una excelente fuente de vitamina C; y los fermentados, como el yogur o el kéfir, contribuyen a mantener una microbiota intestinal equilibrada.