El dilema de una misión de paz en medio de una guerra para los 700 militares españoles en Líbano: “Pasan muchas horas bunkerizados”

El artículo VI de la Carta de la ONU cataloga el despliegue de “arreglo pacífico de controversias”, lo que limita su intervención

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Soldados españoles desplegados en Líbano, en hospital de campaña ROLE 2F (EMAD)
Soldados españoles desplegados en Líbano, en hospital de campaña ROLE 2F (EMAD)

La misión de España en Líbano atraviesa su momento más tenso. Los ataques entre Israel y Hezbolá se están intensificando y, en medio, están los casi 700 militares españoles que forman parte de la FINUL (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano). Margarita Robles ha expresado este sábado su preocupación por la situación del contingente español, pero, por el momento, descarta una retirada de los españoles.

Mientras los desplegados en Irak ya han sido evacuados, el caso de Líbano es más complejo. Al ser una misión de la ONU, a priori, poner fin al despliegue depende de Naciones Unidas. Los ‘cascos azules’ pueden ser destinados a un lugar en conflicto con distintas funciones o posibilidades. En el caso de la FINUL, y en la mayoría, su cometido es el “mantenimiento de la paz”.

En esta frontera está directamente ligado a fomentar el cese de la violencia entre israelíes y la milicia chiita. Realizan patrullas o evacuaciones de civiles cuando pueden, pero se ven obligados a “pasar muchas horas bunkerizados” cuando se inician ataques, como ha explicado la ministra de Defensa. “En el momento que tienen oportunidad, con todas las medidas de precaución y de seguridad, están realizando las labores propias de la misión”, ha asegurado.

Mensaje de la ministra de Defensa tras la reunión telemática con sus homólogos europeos (MD)

“Pasan muchísimas horas bunkerizados”

La ministra de Defensa visitó esta semana la base de El Goloso, en Torrejón de Ardoz, para expresar su apoyo al contingente español desplegado en el Líbano. “Yo hablo con ellos dos veces al día. Es una situación difícil. Se pasan muchísimas horas bunkerizados, pero en el momento que tienen oportunidad, con todas las medidas de precaución y de seguridad, están realizando las labores propias de la misión”, explicó Robles.

La ministra reconoció la preocupación por la seguridad de los militares. Además, trasladó a Naciones Unidas la exigencia de que Israel “guarde y respete la vida de las personas, que tiene que terminar esa situación de invasión en el Líbano”. Robles subrayó que “España está firmemente comprometida con el Líbano, pero no podemos aceptar que, vulnerando también las normas de derecho internacional, esté ocurriendo lo que está ocurriendo”. Este sábado, en una entrevista en TVE, ha vuelto a recordar que la misión no puede ser evacuada, al depender de la ONU.

Preparación de la misión española en Líbano

Misiones de paz de la ONU

Las operaciones de paz de las Naciones Unidas se rigen por tres principios básicos, según el capítulo VI de la carta de la ONU. El primero es el consentimiento de las partes. Las operaciones solo se implementan cuando los implicados en conflicto aceptan su presencia. El caso de Líbano es complicado, ya que las autoridades libanesas autorizan y colaboran con la misión, pero Hezbolá es incontrolable e Israel está poniendo en riesgo a los soldados. En varias ocasiones España ha denunciado ataques cercanos a patrullas de sus militares.

El segundo principio es el de la imparcialidad. El personal de paz debe actuar de manera equitativa, sancionando las infracciones pero sin adoptar una postura. El tercero consiste en que el uso de la fuerza queda restringido a situaciones de legítima defensa o defensa del mandato, con autorización del Consejo de Seguridad. Hasta la fecha, la FINUL no ha tenido un papel armamentístico.

La confusión llega con el capítulo VII, donde la ONU explica las misiones de “imposición de paz”. Este tipo permite no requiere del consentimiento de las partes y puede implicar el uso de la fuerza a nivel estratégico, solo permitido con autorización expresa del Consejo de Seguridad. Los 700 españoles se encuentran en la encrucijada de no poder intervenir pero tener que mantenerse mientras se desarrolla un conflicto.