Declaran muerto a un hombre que estuvo 76 años desaparecido en el Amazonas: su padre lideró 21 expediciones en 10 años para buscarlo

“En el misterio de la selva amazónica, hemos perdido a un escritor y explorador”, ha sentenciado la jueza Sajie

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El misterio de Raymond Maufrais. (Asociación de Amigos de Edgar y Raymond Maufrais)
El misterio de Raymond Maufrais. (Asociación de Amigos de Edgar y Raymond Maufrais)

El miércoles 18 de marzo de 2026, un tribunal de Cayena declaró oficialmente muerto a Raymond Maufrais, el explorador francés desaparecido en enero de 1950 en la selva guyanesa. Tenía 23 años cuando partió hacia Brasil atravesando la Amazonia, y hoy, según la jueza Naïma Sajie, “tendría 99 años, lo que no deja lugar a dudas”. La fecha oficial del fallecimiento se fijó en el 13 de enero de 1950, el último día que anotó en su diario.

Nacido en Toulon (sureste de Francia) en 1926, Maufrais era explorador, periodista y escritor. En septiembre de 1949 emprendió su última expedición con una mochila de 40 kilos y su perro Boby a los pies. Su objetivo era cruzar la Guayana Francesa y llegar a Brasil atravesando las montañas Tumuc-Humac, un territorio casi legendario. “Siento que te estoy llevando al patíbulo”, le advirtió un agente de aduanas el 14 de noviembre de aquel año, según recogen los medios franceses.

La selva no le dio tregua. El hambre, la fiebre y la disentería lo fueron consumiendo. El 3 de enero de 1950 mató a Boby a perdigonazos y se lo comió. Diez días después, agotado y delirante, se lanzó a los rápidos del río Canopi con la esperanza de alcanzar el pueblo de Bienvenue, a 70 kilómetros. Nunca llegó.

imagen de referencia de la selva amazónica. - Colprensa.
Imagen de un río en el Amazonas. (Colprensa)

El diario de Raymond

En abril de 1950, un habitante de Camopi, una comuna del este de la Guayana poblada por los pueblos indígenas Wayãmpi y Teko, halló sus cuadernos en un refugio improvisado. Entre descripciones del hambre y la enfermedad, Maufrais escribió: “La aventura, sin algún que otro sufrimiento moral, ya no sería una gran aventura, sino una aventura cualquiera, sin ninguna dificultad y, por consiguiente, sin ninguna satisfacción”. Sus restos nunca aparecieron.

Vista aérea de la selva amazónica. (AP Foto/Jorge Saenz, Archivo)
Vista aérea de la selva amazónica. (AP Foto/Jorge Saenz, Archivo)

La búsqueda de un padre

Su padre, Edgar Maufrais, jamás aceptó ese final. Durante más de diez años lideró 21 expediciones por la Guayana Francesa, Brasil y Surinam, recorriendo más de 12.000 kilómetros, hasta que, en 1964, tras escapar por poco de la muerte en la que sería su última expedición, se dio por vencido. Nunca declaró los derechos de autor de las obras de Raymond.

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76 años después

Durante más de siete décadas nadie tramitó su certificado de defunción. Fue la Asociación de Amigos de Edgar y Raymond Maufrais (AAERM) la que finalmente hizo la acción. Su presidente, Geoffroi Crunelle, ha explicado que la idea surgió durante un viaje a Camopi en 2025: “Mientras investigaba, me di cuenta que cualquiera podía iniciar este proceso”.

La jueza aplicó el artículo 88 del Código Civil francés, que permite declarar muerto a un ciudadano que “haya desaparecido en circunstancias que puedan poner en peligro su vida cuando no se haya encontrado su cuerpo”. El alcance de la resolución es principalmente simbólico: los registros de Toulon y Camopi deberán actualizarse con la fecha de su muerte.

“En el misterio de la selva amazónica, hemos perdido a un escritor y explorador”, ha concluido la jueza Sajie. La historia de Maufrais ha inspirado varios libros y la película La vie pure, estrenada en 2015.