La pérdida de memoria por ansiedad: cómo evitarla y qué hacer en estos casos

La persona que sufre de este tipo de amnesia suele tener dificultades para concentrarse, recordar conversaciones o realizar tareas cotidianas

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Qué hacer si has perdido
Qué hacer si has perdido memoria a raíz de la ansiedad. (Shutterstock)

La pérdida de memoria por ansiedad es una experiencia que puede sorprender y asustar a cualquiera. En situaciones de tensión, muchas personas notan que olvidan detalles, pierden objetos o sienten la mente en blanco. Según la Fundación Pasqual Maragall, centrada en la investigación del Alzheimer y las enfermedades neurodegenerativas, estos episodios no suelen indicar un problema cerebral grave ni son permanentes. En la mayoría de los casos, se trata de una reacción normal del organismo ante una sobrecarga emocional.

Cuando el cuerpo enfrenta altos niveles de estrés o ansiedad, activa mecanismos biológicos de respuesta como la liberación de cortisol y adrenalina. Esta reacción prepara al organismo para enfrentar amenazas, pero si se prolonga puede afectar la memoria y la atención, tal como explica la Fundación Pasqual Maragall. Así, la persona puede tener dificultades para concentrarse, recordar conversaciones o realizar tareas cotidianas. Los olvidos suelen ser parciales y temporales, y mejoran cuando disminuye la tensión emocional.

La Fundación Pasqual Maragall subraya que estos síntomas no implican daños cerebrales ni envejecimiento prematuro. La memoria se ve alterada por la saturación emocional, pero se recupera al restablecer el bienestar mental y físico. Resulta fundamental distinguir estos olvidos del deterioro cognitivo asociado a otras condiciones médicas. Los episodios de pérdida de memoria por ansiedad suelen revertirse con el tiempo y el autocuidado adecuado.

Cómo evitar la pérdida de memoria por ansiedad

Para reducir el impacto de la ansiedad sobre la memoria, la Fundación Pasqual Maragall recomienda adoptar hábitos de autocuidado y estrategias sencillas. Dormir bien es esencial, ya que el descanso permite consolidar la memoria. Una alimentación equilibrada, como la dieta mediterránea, y la actividad física regular, por ejemplo una caminata diaria, ayudan a mantener el cerebro en buen estado.

La neuróloga Miriam Emil Ortíz ha redactado un curso con una serie de pautas para retrasar la enfermedad del Alzheimer

Gestionar el estrés de forma activa es otro pilar clave. Técnicas de respiración consciente, pausas breves durante la jornada y limitar la exposición a fuentes de tensión, como el exceso de noticias negativas, son prácticas efectivas. Además, mantener la mente activa con lecturas, juegos o el aprendizaje de nuevas habilidades favorece la memoria y el bienestar emocional. La socialización, aunque sea breve, también contribuye a mantener la agilidad mental.

No se trata de cambios drásticos, sino de pequeñas acciones que pueden incorporarse en la rutina diaria. La Fundación Pasqual Maragall recuerda que cuidar la salud emocional es invertir en la salud cerebral. Si la ansiedad disminuye, la memoria tiende a recuperarse. Escuchar las señales del cuerpo y tomarse en serio el descanso y la desconexión son pasos sencillos pero efectivos.

Qué hacer si pierdes memoria

Si se experimentan olvidos frecuentes o sensación de confusión, lo primero es no alarmarse ni culparse. La Fundación Pasqual Maragall aconseja observar si los síntomas mejoran al reducir la tensión o con descanso. Si la pérdida de memoria es ocasional y no afecta actividades básicas, suele ser temporal.

Los trucos para fortalecer la
Los trucos para fortalecer la memoria. (AdobeStock)

En caso de que los olvidos se repitan, dificulten la vida diaria o se acompañen de otros síntomas como insomnio intenso, irritabilidad o desorientación, conviene consultar a profesionales de la salud mental o neurológica. Un especialista podrá descartar causas médicas y orientar el tratamiento, que puede incluir psicoterapia o, en algunos casos, medicación específica.

La Fundación Pasqual Maragall resalta la importancia de no juzgar estos episodios como falta de voluntad o descuido. La memoria es sensible al estrés, y pedir ayuda es una respuesta adecuada. Reconocer el efecto de la ansiedad en la memoria permite tomar medidas a tiempo y recuperar el bienestar.