Una jubilada mata con un martillo a su marido con alzheimer porque estaba cansada de su enfermedad y cargaba sola de los cuidados

Varios vecinos de Grandfontaine (Francia) vieron que la mujer quería tirarse por la ventana. Al acceder al domicilio, los testigos encontraron al marido en la cama

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Imagen de una puerta precintada
Imagen de una puerta precintada por la policía francesa. (Jean-Philippe Ksiazek/AFP)

Tragedia en Grandfontaine, una localidad francesa en Alsacia. Una mujer septuagenaria fue detenida el pasado viernes tras matar a su esposo, de 87 años, con un martillo mientras él dormía, según ha informado France Info. La alarma saltó alrededor de las 8:30 horas, cuando varios vecinos advirtieron la intención de la mujer de arrojarse por la ventana desde la primera planta de la vivienda. Al acceder al domicilio, los testigos encontraron al marido en la cama, fallecido a consecuencia de fuertes golpes en el rostro.

Christine de Curraize, vicefiscal de la República del Doubs, explicó que la mujer presentaba síntomas de embriaguez y se encontraba en estado de shock en el momento de la llegada de los equipos sanitarios. Durante la investigación, la arrestada ha admitido los hechos, afirmando que cometió el homicidio durante la noche tras despertarse y golpear repetidamente a su marido con un martillo. Posteriormente, ha manifestado que ingirió alcohol para armarse de valor y con la intención expresa de quitarse la vida, según ha detallado la fiscalía.

El hombre, de avanzada edad, sufría un diagnóstico de Alzheimer y otras enfermedades crónicas. Estaba previsto su traslado inminente a una residencia de mayores (Ehpad), medida que, según ha indicado la vicefiscal, ambos cónyuges parecían haber aceptado. La representante del ministerio público ha remarcado que la esposa llevaba un tiempo ejerciendo de cuidadora principal y que se había ocupado de su pareja con dedicación.

Los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, según los expertos de esa misma institución médica, incluyen los antecedentes familiares de la afección.

La investigación se centra en la situación emocional de la autora confesa. Durante su comparecencia, la septuagenaria ha reconocido hallarse exhausta por la carga acumulada debido al estado de su cónyuge, y ha descrito su estado al momento de los hechos como de “fatiga importante”. Además, ha manifestado su temor ante la perspectiva de afrontar la soledad tras el traslado de su marido a una institución. Ya en las semanas previas al suceso, la mujer había sufrido varios desmayos, pero ni familiares ni personal médico percibieron lo profundo de su angustia ni el alcance de un posible cuadro depresivo, tal y como ha indicado el citado medio francés.

La justicia ha imputado a la septuagenaria por homicidio de su cónyuge y ha certificado, según el propio ministerio fiscal, que no existía historial alguno de maltrato o violencia en la pareja que pudiera anticipar este desenlace. Ante la evaluación de su estado mental, las autoridades han decidido su ingreso en una unidad psiquiátrica. La mujer permanece actualmente bajo custodia en dicho centro a causa de su delicada situación psicológica.

Cuidar a personas con Alzheimer

Cuidar de personas enfermas de Alzheimer no es fácil. La enfermedad altera de manera progresiva la memoria, la orientación y la capacidad para realizar tareas cotidianas, lo que obliga a los cuidadores a prestar atención permanente y a asumir un nivel elevado de responsabilidad. Profesionales del sector sanitario señalan que quienes asumen este rol suelen experimentar altos niveles de estrés, fatiga y aislamiento social, factores que pueden afectar profundamente su bienestar.

La sobrecarga resulta especialmente notoria cuando el avance de la enfermedad neurodegenerativa exige asistencia para la higiene personal, la alimentación y el control de la medicación. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 80% de los cuidados recaen en familiares directos, quienes a menudo no cuentan con recursos suficientes ni acceso a redes de apoyo. El acompañamiento prolongado de una persona con Alzheimer puede generar sentimientos de impotencia y desesperanza, lo que incrementa el riesgo de desarrollar trastornos como la depresión o la ansiedad.