Un estudio revela la edad a la que deberías dejar de conducir

La Fundación Mapfre y un hospital de Barcelona apuntan a los 75,5 años como edad media en que las personas dejan de conducir

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Una pareja de adultos mayores
Una pareja de adultos mayores al volante. / Imagen de archivo. Freepick

El conducir suele ser motivo de alegría a los 18 años, cuando puedes sacarte el carné. La legislación es clara sobre la edad a la que se puede empezar a llevar vehículos motorizados, aunque no lo es tanto sobre el momento en que debe ponerse fin a la conducción. No obstante, existen recomendaciones sobre los años a los que se debería relegar estar al frente de un volante.

Si bien es cierto que el abandono definitivo del coche suele producirse entre los 76 y 80 años, según ha revelado un estudio elaborado por la Fundación Mapfre en colaboración con el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, y citado por el suplemento Motor de El País. La investigación apunta a los 75,5 años como edad media en la que las personas dejan de conducir, una cifra ligeramente superior en el caso de los hombres y algo más baja si se trata de mujeres.

De acuerdo con las conclusiones extraídas por el equipo responsable del estudio, la razón predominante para dejar de conducir es el deterioro cognitivo, que se encuentra detrás del 61% de los casos. Sin embargo, los expertos matizan que este no es el motivo determinante único, ya que existen otros factores sociales y médicos que intervienen en la decisión. En concreto, el 45% de las personas que cesan su actividad al volante lo hace tras la intervención de familiares o personas cercanas, quienes sugieren o incluso fuerzan la retirada dada la dificultad del conductor para percibir sus propias limitaciones.

Impacto del deterioro cognitivo y otras causas como motivos del cese de la conducción

La investigación, mencionada por el suplemento de El País, se fundamenta en entrevistas a 50 personas que, durante los cinco años previos, han dejado de conducir tras pasar por una unidad hospitalaria de memoria, y ha implicado también la consulta a familiares de los conductores. El propósito inicial ha sido analizar las motivaciones que llevan al cese de la conducción tanto en personas con deterioro cognitivo como en aquellas que no presentan este trastorno. No obstante, el foco final se centra en el papel fundamental que juega el diagnóstico y la identificación de síntomas de deterioro cognitivo en este proceso, dado que representan un desafío notable para los conductores y su entorno.

El estudio recoge, además, un elenco de causas que influyen directamente en el abandono de la conducción: las condiciones médicas afectan al 41% de los conductores encuestados, los problemas de memoria al 36%, las dificultades prácticas para conducir al 32% y el diagnóstico formal de demencia está presente en el 23% de los casos. Cuando el punto de vista corresponde a los familiares, este varía ligeramente. Es entonces cuando el porcentaje de quienes atribuyen el cese a problemas cognitivos se eleva al 74%. Entre las explicaciones destacan también las deficiencias en la conducción y las limitaciones físicas (35%), así como el diagnóstico de demencia (17%).

El proceso de retirada suele rondar un año

Según los datos presentados en el suplemento Motor de El País, el periodo que transcurre desde que una persona comienza a plantearse la posibilidad de dejar de conducir hasta que realmente lo hace suele rondar el año. En este proceso, alrededor de cuatro de cada diez quienes abandonan el coche manifiestan haber notado una mejoría en su funcionamiento cognitivo tras dejar de conducir.

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De esta manera, se recogen unos resultados que ofrecen una radiografía precisa sobre cómo y por qué se toma la decisión de dejar el coche para siempre, así como sobre el papel clave que desempeña el entorno a la hora de identificar síntomas y apoyar en la transición fuera del volante.