El Tribunal Supremo avala la eutanasia de Noelia, que su padre quiso frenar

La joven catalana tuvo que paralizar el procedimiento ante el recurso interpuesto por su padre, representado por Abogados Cristianos

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Fachada del Tribunal Supremo. (Fernando
Fachada del Tribunal Supremo. (Fernando Sánchez - Europa Press)

El Tribunal Supremo ha inadmitido el recurso presentado para paralizar la eutanasia de Noelia, una joven de 24 años que solicitó la prestación de ayuda a morir por su paraplejia. El padre de la catalana había intentado impedir la asistencia a través de los juzgados, alegando que su hija había experimentado cierta mejoría y que sufría trastornos mentales que la incapacitaban para tomar la decisión.

El Alto Tribunal ha concluido, no obstante, que el recurso carece de interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia, es decir, que no tenía fundamento para revertir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Según se recuerda en el auto, al que ha tenido acceso Infobae, dos tribunales concluyeron que el padre, representado por Abogados Cristianos, no había conseguido demostrar que la eutanasia de Noelia no cumplía los requisitos legales para realizarse.

Los magistrados admiten que la actuación de los médicos que analizaron el caso de Noelia fue una “irregularidad procedimental sorprendente a la par que censurable”, pero sin efecto alguno en el procedimiento. Según explican, tanto el médico responsable como el jurista del caso (figuras clave en la solicitud de la eutanasia) "estaban de acuerdo en que era procedente acceder a la eutanasia, fingieron su desacuerdo y así elevar la decisión a la Comisión de Garantía y Evaluación y “forzar” una supuesta mayor garantía en la toma de decisiones.

Al margen de las consecuencias legales de esta actuación, el Supremo considera que “no cambió el resultado del procedimiento”. “Tampoco causó indefensión material alguna, ni a la solicitante de la eutanasia, ni al ahora recurrente”, concluye el auto.

Una enfermedad “grave, crónica e imposibilitante”

Miembros de la plataforma Derecho
Miembros de la plataforma Derecho A Morir Dignamente durante una concentración en la Puerta del Sol de Madrid. EFE/Javier Lizón/Archivo

Noelia solicitó la ayuda a morir en abril de 2024, alegando un “sufrimiento constante”. El proceso se alargó durante meses y se siguió con especial cuidado, debido a los trastornos mentales que padece la joven. Finalmente, la Comisión de Garantía y Evaluación estimó que la catalana cumplía los requisitos legales para recibir la eutanasia: padecía una enfermedad “grave, crónica e imposibilitante”. Pero su padre, que no estaba dispuesta a verla marchar, recurrió la decisión ante la justicia.

De la mano de Abogados Cristianos, presentaron una denuncia ante el Juzgado Contencioso Administrativo número 12 de Barcelona, donde solicitaron paralizar el procedimiento. Según la acusación, los trastornos mentales de la joven “pueden afectar su capacidad para tomar una decisión libre y consciente sobre la eutanasia”. Los abogados intentaron también poner en duda la posición de Noelia, alegando cambios de opinión que no quedaron demostrados en el juicio.

La magistrada Irene Urbón falló a favor de Noelia en marzo de 2025, pero el periplo judicial no acabó ahí. El padre recurrió dos veces: una primera ante el TSJC y otra ante el Supremo. Mientras la sentencia no fuese firme, Noelia no podría acceder a la muerte digna que deseaba.

La jueza mantiene la suspensión cautelar de la eutanasia a una joven de 23 años.

El TSJC volvió a fallar a favor de Noelia, pero admitió que el padre sí tenía legitimidad para intervenir en el proceso. Además, reconoció irregularidades en el procedimiento, pues el médico responsable y el jurista del caso fingieron tener un desacuerdo en su informe para derivar la decisión al pleno de la Comisión de Garantía.

El padre de Noelia volvió a intentar ante el Tribunal Supremo la eutanasia de su hija, que finalmente ha fallado a favor de la joven.