Fran Sánchez, psicólogo: “Por esto vives tu relación con ansiedad y en constante alarma”

La historia personal influye en cómo se perciben los riesgos y la confianza en una relación de pareja

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Fran Sánchez, psicólogo, habla sobre
Fran Sánchez, psicólogo, habla sobre las relaciones (TikTok / @minddtalk)

La ansiedad persistente ante la posibilidad de que una pareja pueda abandonar o traicionar, incluso en ausencia de motivos evidentes, revela un entramado emocional que no siempre se origina en la relación actual. Fran Sánchez, psicólogo, describe en TikTok (@minddtalk) el fenómeno del apego ansioso y los traumas relacionales, diferenciando sus raíces y efectos.

Para ilustrarlo, recurre a una analogía: “Imagina que acabo de mudarme a vivir a una ciudad nueva, aparentemente buena y segura. Así lo dicen los datos y la gente que vive allí. Pero aun así, yo cada vez que salgo a la calle y vaya donde vaya, tengo miedo de que me pase algo, de que me roben, de que me atraquen, de que algo salga mal”, dijo Fran Sánchez.

Según el especialista, este temor puede originarse en dos circunstancias distintas. Por un lado, lo asocia a vivencias formativas: “podría pasarme por dos motivos: primero, porque de pequeño vivía en una ciudad muy insegura donde potencialmente cada calle podía ser una amenaza o un peligro”, explicó Fran Sánchez. Esa experiencia temprana funcionaría, en el ámbito de las relaciones, como un sustrato emocional que genera preocupación constante y busca validación repetida dentro de cada nuevo vínculo afectivo.

Experiencias tempranas y relaciones previas

El psicólogo detalla las consecuencias de esta configuración: “Esto sería el equivalente en las relaciones a tener un apego ansioso, una herida que se genera en la infancia y que se reproduce posteriormente relación tras relación, mostrando miedo al abandono, hipervigilancia, dependencia emocional, necesidad extrema de reafirmaciones de amor y de seguridad”, expresó Fran Sánchez. De este modo, la tranquilidad objetiva que aporta la pareja actual no logra disuadir el temor persistente, que se alimenta de episodios pasados y no de señales reales presentes.

Un segundo origen del miedo surge en la vida adulta a partir de relaciones previas: “Puede ser que yo nunca hubiera tenido miedo en ninguna de las ciudades en las que viví, hasta que un día me mudé a una donde efectivamente sí existía un peligro real: robos, violencia, inseguridad constante... Desde entonces, cada vez que voy a una ciudad nueva, aunque sí es segura, arrastro ese miedo”, dijo Sánchez.

El apego desorganizado cuenta con
El apego desorganizado cuenta con tendencias ansiosas y evitativas (Freepik)

Trasladado al escenario afectivo, este patrón corresponde a un trauma relacional no vinculado a la infancia, sino a un daño concreto originado por experiencias de manipulación o infidelidad en una relación pasada.

En ambos casos, Sánchez subraya que la reacción de alerta y la duda provienen de la historia personal del individuo, no de conductas actuales del entorno: “El trabajo principal está en mí. La nueva ciudad no me ha dado ningún motivo para pensar que es insegura. La nueva pareja no me ha dado ningún motivo para desconfiar. Y aun así, yo percibo amenazas por todos lados. Dudo y vivo alerta”, afirmó Sánchez.

Temores y desconfianza

El especialista identifica, sin embargo, un tercer escenario en el que la inseguridad deriva de hechos reales en la dinámica de la pareja: “Si yo he vivido en muchas ciudades a lo largo de mi vida, todas seguras y siempre me he sentido tranquilo, en esta ciudad nueva, a priori, pasaría lo mismo. No tendría miedo hasta que de repente veo un robo en plena calle o me intentan robar a mí y empiezo a entrar en un estado de alarma constante”, relató el especialista . En este caso, el detonante sí es externo y concreto.

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Esta distinción, señala el experto, es fundamental para comprender la diferencia entre los temores infundados y la desconfianza justificada en el presente: “Ahí es donde empiezo a generar inseguridad por mi relación actual o por el perfil de persona con la que me relaciono, no por mi historia, no porque yo sea alguien inseguro de base. Ahí sí tiene sentido que aparezca la desconfianza, porque la amenaza sí puede ser real, porque la confianza se ha roto”, sentenció Fran Sánchez.

Con ello, el psicólogo resume: mientras el apego ansioso y los traumas previos originan miedos irracionales que la pareja actual no ha provocado, la inseguridad nacida de hechos objetivos constituye una respuesta racional a la ruptura de la confianza.