La Federación estatal LGTBI+ denuncia la persistencia de prácticas médicas no consentidas en las personas intersexuales

La organización busca “romper el silencio” y reclama la inclusión de las realidades intersex en la agenda social y política

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Imagen de una bandera del
Imagen de una bandera del orgullo intersexual. (REUTERS/Andrew Kelly)

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) ha decidido centrar el 2026 en la visibilización de las realidades intersex, bajo el lema “Corporalidades Intersexuales: derechos reales”. Así lo ha anunciado la presidenta de esta organización, Paula Iglesias, quien subraya que las personas intersex han quedado fuera de los discursos médicos, educativos, legislativos y sociales.

“Además, enfrentan a diario estigmatización, vulneraciones de derechos y prácticas médicas no consentidas. Por eso, este año trabajaremos para poner en el centro del debate público, político y social las realidades y demandas de las personas intersex, porque la invisibilidad también es una forma de violencia”, ha señalado Iglesias este lunes en rueda de prensa.

Las personas intersexuales son aquellas que nacen con características físicas o biológicas —como genitales, cromosomas u órganos reproductivos— que no encajan completamente en las definiciones típicas de cuerpos masculinos o femeninos. Además, no todas las intersexualidades se detectan al nacer, ya que muchas se identifican en la adolescencia o en la edad adulta, lo que también genera estigmatización y exclusión social.

En ese sentido, Luc Vañó, representante de la organización, señala que dedicar el año a las intersexualidades busca romper con el silencio histórico y priorizar los derechos humanos, la diversidad y la autonomía corporal de la población intersex.

Personas intersex en una manifestación.
Personas intersex en una manifestación. (Cedida)

Entre las principales formas de violencia que enfrentan las personas intersex están las cirugías e intervenciones médicas no justificadas, muchas veces realizadas en la infancia sin consentimiento libre o plenamente informado de las propias personas o de sus familias. Estas prácticas, pese a estar prohibidas por la Ley Estatal LGTBI+ en España y contradecir la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, “continúan ejecutándose debido al desconocimiento de la comunidad sanitaria”, sostiene la federación.

Las cirugías se practican sin haber riesgo real para la salud

Iglesias ha señalado que en la mayoría de los casos no existe un riesgo real para la salud, pero las características intersex continúan tratándose como patologías, “sometiendo innecesariamente a las personas a medicalización”. Por este motivo, la FELGTBI+ exige que las administraciones públicas garanticen una formación sanitaria “adecuada, actualizada y continuada” sobre diversidad humana y las necesidades específicas de las personas intersex.

Cabe recordar que la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI en España prohíbe la modificación genital en personas intersexuales menores de 12 años, salvo en los casos en los que las indicaciones médicas exijan lo contrario en aras de proteger la salud. En el caso de personas menores entre 12 y 16 años, señala la norma, solo se permitirán dichas prácticas a solicitud de la persona menor siempre que, por su edad y madurez, pueda consentir de manera informada a la realización de dichas prácticas.

Banderas del Orgullo en Madrid
Banderas del Orgullo en Madrid (Adobe Stock).

Huellas físicas y psicológicas

Vañó, por su parte, ha aclarado que muchas personas intersex crecen sabiendo que se han tomado decisiones irreversibles sobre sus cuerpos sin su consentimiento, ya sean intervenciones quirúrgicas, mutilaciones genitales, tratamientos hormonales o medicalización forzada, y esas prácticas dejan tanto huellas físicas —cicatrices, dolores crónicos, pérdida de sensibilidad o infertilidad— como profundas marcas emocionales.

“Afectan la salud mental, la identidad y la autoestima”, señala el activista, que también recuerda que las familias suelen recibir información parcial, incompleta o alarmista, y se ven presionadas desde el ámbito médico para “corregir” cuerpos que no estaban enfermos, lo que genera sentimientos de culpa y dolor.

De acuerdo con la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), solo cuatro de cada diez personas intersex o sus familias reciben información detallada antes del primer tratamiento médico. Seis de cada diez no firman ningún consentimiento informado antes de cirugías o tratamientos hormonales.

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Cambiar políticas y normativas

Por todo ello, la Federación Estatal LGTBI+ orientará las acciones de este año a influir en las políticas y normativas para eliminar prácticas médicas sin consentimiento y conseguir el reconocimiento legal de las intersexualidades. Además, buscará asegurar la participación de las personas intersex en la toma de decisiones.

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, casi un 1,7% de la población “nace con características que sexuales que no se ajustan a las definiciones típicas”, por lo que se sitúa en cifras muy similares a la probabilidad de nacer pelirrojo.