“Estoy viva, mamá”: la llamada con la que Amalia, la doctora superviviente del accidente de Adamuz, avisó a su familia de que seguía con vida

En conversación con ‘El Mundo’, la familia rememora las casi cuatro horas que pasó la joven doctora atrapada en el vagón 2 del Alvia accidentado, denunciando la falta de información oficial: fue la propia Amalia quien, desde la ambulancia y camino del hospital, avisó a su madre de que estaba viva

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Trabajadores operan maquinaria pesada mientras
Trabajadores operan maquinaria pesada mientras continúan los trabajos de retirada tras el mortal descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad cerca de Adamuz, en Córdoba, España, 21 de enero de 2026. REUTERS/Ana Beltran

La familia de Amalia Montealegre permanece en el hospital Reina Sofía de Córdoba, donde la joven doctora se recupera tras el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en las cercanías de Adamuz. Debía regresar a su trabajo como médica de familia en un centro ambulatorio de Cartaya el lunes, pero no pudo presentarse: había elegido viajar en tren para evitar el cansancio de un trayecto largo por carretera entre Talavera de la Reina y Cartaya, una decisión sobre la cual su madre, Inmaculada Caro, se culpabiliza desde entonces.

“Yo le dije que se subiera a ese tren para ahorrarse más de cinco horas de carretera hasta Cartaya. ¡En qué mala hora! Ahora mi hija no estaría en esa cama”, recuerda Inmaculada en declaraciones para El Mundo, sentada junto a su hermana Ana Belén en la sala de familiares de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital.

Hasta Córdoba se desplazaron también otros miembros de la familia, entre ellos un tío y la abuela de Amalia, junto a un amigo cercano. La joven había aprovechado el fin de semana para visitar a su familia y amigos en Talavera de la Reina, donde había llegado el viernes. El domingo, se subió al vagón 2 del Alvia que cubría el trayecto entre Puerta de Atocha y Huelva.

Testimonio De Una Familiar De Un Desaparecido Por El Accidente Ferroviario En Adamuz

Cuatro horas atrapada en el vagón

La secuencia de acontecimientos tras el accidente permanece viva en la memoria de la familia. Inmaculada cuenta que su hija permaneció casi cuatro horas atrapada en el vagón, rodeada de maletas, asientos arrancados, cadáveres y heridos. Durante ese tiempo, su teléfono móvil sonó sin que nadie contestara, mientras familiares y amigas intentaban conocer su paradero. La llamada que finalmente rompió la incertidumbre llegó cerca de las 23.40 horas, cuando Inmaculada ya se encontraba en camino hacia Adamuz. Del otro lado, primero escuchó la voz de un médico que acompañaba a Amalia en la ambulancia; la joven le había dado el número de su madre para poder hablar con ella. “Estoy viva, mamá”, le dijo Amalia, entre lágrimas y con dolor.

Al llegar al hospital, Amalia fue intervenida de urgencia y permaneció sedada. “Ayer - el lunes - despertó por primera vez y abrió los ojos. Está estable y ya ha sido extubada. Se acuerda de todo lo que vivió durante esas cuatro horas interminables”, describe Inmaculada. La propia Amalia relató luego lo que había experimentado: “Ella fue la que nos dijo que estaba aplastada, que volaron los asientos... ¡Un infierno! Nos contó que sintió mucha frustración por escuchar a otros heridos quejarse y pedir ayuda, pero no poder hacer nada pese a ser médico”.

El rescate de Amalia resultó complejo. Según Inmaculada, un bombero logró sacarla del vagón cuando ya estaba desangrándose. Un policía permaneció a su lado durante bastante tiempo y el equipo sanitario que la atendió le prestó sus chaquetas para ayudarla a entrar en calor. “Ahora puede decir que ha nacido por segunda vez”, comenta su madre, al recordar que Amalia sentía cómo el vagón daba vueltas y se golpeaba contra todo tipo de objetos.

El emotivo momento en el que los maquinistas rompen el minuto de silencio en honor a las víctimas del accidente de Adamuz, tras los 5 minutos de parón

La familia denuncia la falta de información oficial tras el accidente

La experiencia posterior al accidente resultó especialmente angustiante para la familia. Inmaculada y Ana Belén expresan su malestar ante la falta de información oficial tras el siniestro, pese a las reiteradas llamadas a los teléfonos habilitados por las autoridades para localizar a los pasajeros.

“Llamas, se quedan tus datos y tu teléfono, y los datos de la persona a la que buscas, pero nunca recibes una llamada posterior diciéndote algo, ni una mísera información. Te aseguran que te van a llamar, pero nada”, relata Ana Belén Caro. La tía de Amalia explica que la familia se dirigía a la zona del accidente sin saber realmente a dónde acudir, hasta que la propia Amalia, desde la ambulancia, pudo avisarles a qué hospital la trasladaban.

Ana Belén resume su indignación: “Es una vergüenza, lo siento mucho. Si mi sobrina no nos llama desde la ambulancia y nos dice al hospital al que la llevan, nosotros nos plantamos en la zona del accidente, porque es hacia donde nos dirigíamos tras salir desde Talavera. Íbamos a ciegas. No me quiero imaginar lo que estarán pasando las familias que aún no hayan dado con sus familiares y estén sin saber absolutamente nada de ellos”.