
A los españoles les gustan cada vez más los animales: casi a mitad de ellos convive con una mascota. En este contexto, los perros se han convertido en los reyes: se calcula que hay más de 9 millones de ellos en los hogares españoles, una cifra que parece ir en aumento y que ha llegado a superar a la de los niños.
Sin embargo, tener un animal de compañía en casa va más allá del cariño y el amor, especialmente con los perros. Estas mascotas requieren cuidados diarios y, sobre todo, un adiestramiento que facilite su convivencia en sociedad. Enseñarles a hacer sus necesidades fuera de la casa y seguir órdenes básicas es clave, pero también puede ser útil que aprendan comandos más elaborados, que les ayuden a entrenar sus capacidades mentales.
Para ello, algunos aconsejan que es necesario mostrar autoridad, usar una voz firme e incluso llegar a la fuerza física, pero el adiestrador canino Juan Manuel Liquindoli asegura que la enseñanza siempre es más sencilla cuando se utiliza la amabilidad.
“El aprendizaje en los perros tiene un alto componente afectivo y hay evidencias de que cuando usamos un tono amable y entusiasta, los perros se entienden mejor”, asegura el especialista en un reciente vídeo publicado en sus redes sociales (@filosofia.animal). Según explica el psicólogo especializado en etología clínica, el cerebro de los canes “procesa las palabras y el tono”. Los perros “reconocen palabras conocidas como pasear o muy bien y, además, interpretan el cómo se lo decimos, el tono que usamos”, indica Liquindoli, creador de la escuela canina Filosofía Animal.
Palabras amables para entrenar a un perro

El educador explica que los perros aprenden “a través de mecanismos asociativos”. “El perro aprende que viene una palabra y después ocurre algo que es relevante para él. Si querés enseñarle una palabra nueva, primero decí la palabra y que después venga la acción. Por ejemplo, le decís a comer Y luego le ofrecés la comida”, describe el argentino.
En estos casos, el refuerzo positivo también puede ser un gran aliado. Cuando cumpla la orden que se le pide, puede ser útil dar al animal algo agradable que refuerce el aprendizaje y haga más probable que repita el comportamiento. Es, además, mucho más útil que los castigos, pues se ha demostrado que aumenta la tasa de aprendizaje, alienta a los perros a trabajar más duro para obtener recompensas y fomenta el vínculo entre humano y perro.
Estas estrategias, sin embargo, hay que utilizarlas con un planteamiento con sentido, pues si las órdenes se dan de forma constante se corre el riesgo de convertirse “en la radio de fondo de nuestro perro”, advierte Liquindoli. “Si está oliendo, olfateando o interactuando con otro perro y lo llamamos sin parar, lo que le decimos deja de ser relevante para él. Mejor hablarles en los momentos en que tenemos algo importante para comunicarles o cuando son capaces de prestarnos atención. Y cuando lo hagas, que sea con amor y amabilidad. Ellos son capaces de notar la diferencia”, concluye.
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