La fortuna de 1.500 millones de Valentino Garavani: un castillo del siglo XVII en Francia, colecciones de arte y un crucero privado

El diseñador de modas italiano amasó un gran patrimonio durante sus más de 4 décadas de trayectoria profesional

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Valentino Garavani (UNITED STATES/File Photo)
Valentino Garavani (UNITED STATES/File Photo)

Valentino Garavani fue una figura irrepetible en la historia de la moda internacional, uno de esos talentos excepcionales que marcan una época y dejan una huella permanente en el imaginario colectivo. Con una carrera de 45 años al frente de su casa de moda, el diseñador italiano consolidó un estilo reconocible en cualquier parte del mundo. Desde la presentación de su primera colección en Florencia en 1962 hasta su retirada oficial en 2007, Valentino construyó un imperio creativo y empresarial que trascendió generaciones.

Su despedida de las pasarelas tuvo lugar el 23 de enero de 2008 en París, durante su último desfile de alta costura. El broche final fue un pase de modelos vestidas íntegramente de rojo, el color que se convirtió en su sello personal y en sinónimo de elegancia y glamour. Un año después, en 2009, su figura fue inmortalizada en el documental Valentino: The Last Emperor, dirigido por Matt Tyrnauer, una película que retrató durante un año su vida profesional y privada y que lo consagró definitivamente como “el último emperador” de la moda.

Valentino Garavani (REUTERS/Alessandro Bianchi (ITALY)/File
Valentino Garavani (REUTERS/Alessandro Bianchi (ITALY)/File Photo)

Profundamente vinculado a España —país donde recibió el premio Aguja de Oro en 2004—, Valentino nunca se desvinculó del todo de la creación, incluso tras su retirada. En 2016 volvió a colaborar con la casa que llevaba su nombre junto a Maria Grazia Chiuri y Paolo Piccioli en el diseño del vestuario de La traviata para la Ópera de Roma. Aunque ausente de la dirección creativa, su legado siguió impregnando el ADN de la marca.

Un legado de 1.500 millones y la incógnita de un heredero

La moda internacional despidió a una de sus figuras más influyentes el pasado lunes 19 de enero, cuando Valentino Garavani falleció a los 93 años en su residencia de Roma. El diseñador deja tras de sí una obra que redefinió la elegancia contemporánea y un universo estético inconfundible. Su legado se compone de creaciones atemporales caracterizadas por la minuciosidad de los detalles, el uso de lazos, plumas, organza, plisados, drapeados y volantes, elementos que conservarán su belleza con el paso del tiempo.

Más allá de su aportación artística, Valentino fue también un empresario de enorme éxito. Su fortuna personal se sitúa, según estimaciones recientes, por encima de los 1.500 millones de dólares, lo que lo colocaba entre los diseñadores más ricos del mundo. Detrás de esa cifra se articulan tres pilares fundamentales: la venta de su casa de moda, una potente estructura inmobiliaria internacional y una valiosa colección de arte.

Valentino Garavani (REUTERS/Denis Balibouse (ITALY)/File
Valentino Garavani (REUTERS/Denis Balibouse (ITALY)/File Photo)

La marca Valentino, fundada en Roma en 1960, fue el origen de ese patrimonio. El gran salto económico llegó en 1998, cuando el diseñador vendió la firma al grupo italiano HDP por unos 300 millones de dólares, operación que abrió la puerta a posteriores traspasos al grupo Marzotto y, más tarde, al fondo catarí Mayhoola for Investments. A pesar de la venta, Garavani mantuvo durante años contratos de consultoría y royalties, además de seguir monetizando su nombre e imagen mediante colaboraciones, exposiciones y acuerdos comerciales incluso después de su retirada oficial en 2008.

A diferencia de otros creadores que dilapidaron sus ingresos, Valentino reinvirtió de forma sistemática en activos tangibles, con especial predilección por el mercado inmobiliario de lujo y el arte. Su patrimonio inmobiliario se extendía por algunos de los enclaves más exclusivos del mundo. En Roma poseía la Villa La Vignola, situada en la Vía Apia y rodeada de jardines históricos. En Francia, su residencia principal era el Château de Wideville, un castillo del siglo XVII en las afueras de París, transformado en un museo privado repleto de arte oriental, porcelanas, antigüedades y textiles.

A estas propiedades se sumaban un chalet en Gstaad (Suiza), apartamentos en Londres y Nueva York y otras residencias cuyo valor conjunto superaba los 100 millones de dólares, sin contar la venta de una mansión en la Toscana, valorada en torno a los 15 millones de dólares. La tercera gran columna de su fortuna fue su colección de arte, compuesta por pinturas, esculturas, mobiliario histórico y piezas decorativas acumuladas durante décadas.

Valentino Garavani (REUTERS/Alessandro Bianchi
Valentino Garavani (REUTERS/Alessandro Bianchi (ITALY)/File Photo)

Convertidas sus residencias en auténticos museos privados, el valor de esta colección se estima en varias decenas de millones de dólares, con potencial de revalorización en el mercado. El diseñador completaba este perfil patrimonial con un alto nivel de vida, reflejado en la propiedad del yate TM Blue One y en sus constantes desplazamientos entre capitales internacionales.

La gestión futura de este legado se conocerá a través de su testamento y determinará el alcance real de su patrimonio en los próximos años. Mientras tanto, la marca Valentino, hoy en manos de inversores internacionales, seguirá explotando un imaginario que lleva su nombre, garantizando la continuidad de un legado creativo y económico que ya forma parte de la historia de la moda.