Pedro, el influencer gastronómico que empezó como un ‘friki de la comida’ y ahora vive de las redes sociales: “Puedo gastar 1.000 euros al mes en restaurantes”

Conocido como @pedrocomunidadcomida en Instagram, se dedica a crear contenido desde 2023, lo que le lleva a comer fuera de casa los 7 días de la semana para mostrar sitios “que se puede permitir la gente”

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Pedro nos habla de su vida como influencer gastronómico, de sus inicios, de qué restaurantes seleccionaba y de cómo sus vídeos se fueron convirtiendo en su modelo de negocio, sin olvidar los consejos de sus padres y sus objetivos iniciales cuando comenzó su canal.

“Soy Pedro. Y lo era también antes”, dice. Y es que es así como se define, como un tipo “normal”. Estudió la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas y, cuando la terminó, “no sabía qué hacer”. Le gustaba el “mundo de la comida”, así que decidió empezar a subir contenido a redes sociales, pero no quería mostrar su nombre ni su imagen. Eso no le hizo falta para que su cuenta, @pedrocomunidadcomida, comenzara a funcionar: en poco tiempo, alcanzó los 15.000 seguidores. En aquel momento, apareció en uno de los vídeos, aunque solo unos segundos. “Mis amigos y todo el mundo ya me pillaron y, a raíz de ahí, me animé a salir”, relata. Y fue entonces cuando centró su carrera profesional en la creación de contenido. A sus 27 años, hace tiempo que se convirtió en un influencer gastronómico: tiene más de 275.000 seguidores en Instagram, más de 100.000 en TikTok y más de 62.000 en YouTube.

Él mismo gestiona todas sus cuentas (los mensajes, las colaboraciones, edita los vídeos…), pero en un futuro no descarta buscar ayuda para mejorar. Tiene claro que “lo que prima es la pasión por la comida”. “Aunque vaya todos los días a comer fuera, sigo disfrutando de los restaurantes”, afirma, al tiempo que reconoce en una entrevista con Infobae que “hay momentos en los que necesito no grabarme, porque al final no se disfruta igual”. Y es que se ha acostumbrado a “comer frío”.

También tiene una lista “secreta” de restaurantes que se guarda para él, algo que considera que muestra su “nivel de frikismo” de cómo se conoce de bien el panorama gastronómico de Madrid y otras ciudades. Sin embargo, aunque haya quienes piensen que “vive de vacaciones”, la realidad es que nunca tiene. “El día que voy a comer sin grabar, en parte me siento culpable”, dice. Pero la realidad es que está feliz y “superagradecido” con todo lo que está viviendo y las oportunidades que le están llegando.

Todo empezó con un reto de comida en 2018

Pedro (@pedrocomunidadcomida en Instagram) recorre
Pedro (@pedrocomunidadcomida en Instagram) recorre los restaurantes de España para grabar contenido desde 2021. (Cedida)

Pedro era un gran consumidor de los vídeos de comida. Por ejemplo, recuerda cómo disfrutaba del reality Crónicas carnívoras, hasta el punto de que, en 2018, se apuntó a un reto de comida que había en Madrid. No se había preparado, pero lo hizo en menos tiempo que otra persona que se estaba grabando para YouTube. Entonces pensó: “Si me encanta esto, voy a enseñar lo que como, sin mostrarme a mí”. Así, en 2021, decidió poner en marcha su cuenta. Pocos meses después, tras grabar unas famosas tortillas rellenas de un restaurante de Madrid, y las tartas de queso de una pastelería, su contenido empezó a despegar.

Sus primeros trabajos fueron como Community Manager de empresas. Pero, hace dos años, en 2023, la creación de contenido en sus redes sociales “se acabó comiendo el trabajo y no me compensaba estar en tantos proyectos a la vez”. Esto le llevó a centrarse por completo en sus cuentas, aunque no fue fácil. “Este mundo no es nada seguro porque hoy estás aquí y mañana puedes no estarlo o que cierre cualquier aplicación”, reflexiona. Sin embargo, está convencido de algo: “A día de hoy, tengo mejor curriculum que otra persona que haya estudiado Publicidad, porque yo lo he hecho por mi cuenta”.

Cuando empezó, lo último que se esperaba es que pudiera llegar a convertirse en creador de contenido de forma profesional: “No lo pensaba, era solo un hobby, ni siquiera enseñaba mi cara”. La primera vez que le contactó un restaurante para hacer una colaboración fue cuando tenía más de 25.000 seguidores y, en ese momento, “no era tan común vivir de esto”.

El dinero que gasta en restaurantes corre de su cuenta

El creador de contenido conocido
El creador de contenido conocido como @pedrocomunidadcomida en Instagram. (Cedida)

Hasta que Pedro recibió las primeras ofertas de colaboración de restaurantes, el dinero que gastaba en comer en ellos corría de su cuenta. Lo que hacía era aprovechar las salidas a comer o cenar con su familia, amigos o pareja, para grabar contenido. “Intentaba buscar sitios más baratos”, señala.

Precisamente, sus seres queridos juegan un papel importante en esto. El joven reconoce que, al principio, no les resultó sencillo entender su nueva profesión. “Mi madre quería que tuviera un trabajo normal, pero mi padre y ella me apoyan mucho”, reflexiona. Lo que no llevan tan bien es que les haga esperar para grabar los platos antes de comer. “Les agradezco mucho su paciencia, porque comes frío la mayoría de las veces”, mantiene.

La cantidad de vídeos que graba depende de la semana y la época del año. Por ejemplo, aprovechó que en verano baja la audiencia en redes sociales para hacer ayuno. “Llevaba tres meses comiendo los siete días de la semana fuera de casa”, indica. Y es que “no se puede presentar en un vídeo solo un pincho de tortilla, ya tienes que sacar torreznos, huevos rotos, postre…”. Aunque cuando graba muchos platos de comida, suele estar acompañado, lo cierto es que come “mucho más de la media” y lleva “un ritmo imposible para la tripa, y es el cuerpo el que dice basta”.

A día de hoy, gasta “todavía más que antes”. Pedro reconoce ser “un poco desastre” con el tema y no llevar la cuenta de cuánto dinero puede destinar a restaurantes. “Puede llegar a unos 1.000 euros al mes”, concluye. Aun así, siempre tiene más beneficios que pérdidas. “Hay épocas en las que se reciben muchísimas invitaciones de restaurantes, pero suelo intentar intercalar esto con sitios en los que pago yo”, manifiesta.

¿Crítico gastronómico o un simple aficionado a la comida?

Como cualquier creador de contenido, Pedro tiene que lidiar con los haters, a los que intenta “no hacerles mucho caso”. “No me considero crítico gastronómico, soy solo un aficionado”, afirma. De hecho, “al no tener estudios de cocina no puedo decir que algo es malo y punto”. Se centra en mostrar sitios “que se puede permitir la gente, con un ticket medio de 30 euros para abajo”. Pero, sobre todo, su propósito es contar lo que se van a encontrar, “no tanto meterme en mis gustos o en mi plato favorito”.

A su juicio, el mundo de los influencers es sano. Él, incluso, ha montado una hamburguesería con otros compañeros. Sin embargo, cada vez más personas intentan hacerse un hueco en este sector, lo que puede provocar que acabe “explotando”. “Dejarlo todo para trabajar en esto es muy arriesgado, por eso la gente que lo hace bien va a ser la que va a destacar, mientras otros se quedarán por el camino”, relata.

Él también trabaja con otros amigos en una marca de ropa exclusivamente de comida, puesto que intenta “no alejarse de su nicho”. Y es que, si le preguntan cómo se ve de aquí a cinco años, no duda en la respuesta: “Haciendo lo mismo”.