¿Churros o porras? Estas son las diferencias entre las dos masas fritas por excelencia de la cocina española

La forma y el tamaño son diferencias claras, pero también lo es su lista de ingredientes y su forma de elaboración

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Diferencias entre churros y porras
Diferencias entre churros y porras (Adobe Stock)

Porras o churros, con chocolate caliente o con un café con leche recién hecho, para desayunar o para merendar. Los pormenores dan igual. Esta tradición, la de acercarnos los fines de semana al puesto de churros más cercano y volver a casa con una docena de estas frutas de sartén recién hechas, es una de las esencias de la cultura española, una costumbre inmutable ante el paso de las décadas.

Pero es precisamente la primera dicotomía mencionada la que divide en dos a España. ¿Churros o porras? ¿Porras o churros? Cada uno tiene sus favoritos entre ambas masas fritas. Porque, aunque vengan de la misma sartén, tengan un sabor parecido y se preparen de forma similar, porras y churros son entidades diferentes, dos opciones que suelen encontrarse en los mismos establecimientos pero que tienen cada una sus amantes y detractores. Para quienes anden perdidos en la diferencia entre ambas, estas son las claves para discernir estas tradicionales frutas de sartén.

Tamaño, forma y corte

La primera y más evidente de las diferencias tiene que ver con el tamaño de cada una de estas delicias, tanto en largo como en grosor. Las porras son más grandes en todos estos aspectos, tanto más largas como más pesadas y gruesas que el churro común.

Además, son diferentes en su forma, aunque en este aspecto no se siga una norma homogénea en todo el territorio nacional. Lo más frecuente en lo que a porras se refiere es que estas sean alargados y algo curvos, elaborándose en forma de rosca y cortándose esta en trozos muy similares.

Porras y churros, dos caras
Porras y churros, dos caras de la misma moneda (Adobe Stock)

Menos claro queda cómo se suelen formar y cortar los churros. En contraposición a las porras, estos se sirven con forma de lazo en una gran parte de España, una figura de espiral estriada que se une en sus extremos. Sin embargo, en zonas de Andalucía y la Región de Murcia, los churros se cocinan también en forma de rosca, y se cortan rectos como las porras.

Textura e ingredientes

Aunque las diferencias más notorias entre churros y porras se observan desde el primer vistazo, por el tamaño, forma y grosor ya mencionados, la auténtica clave está en su textura. Las porras, además de ser más largas y gruesas, suelen quedar infladas y esponjosas que los churros habituales. Esto ocurre por una razón sencilla; la proporción de ingredientes cambia respecto a los churros: mientras los churros se preparan con una masa más densa y compacta, resultado de mayor cantidad de harina, la de las porras incorpora más agua, lo que les confiere una estructura interna más aireada.

La otra gran clave la encontramos en un ingrediente extra de una enorme importancia. Mientras que los churros se elaboran con la sencillísima combinación de agua, harina y sal, las porras incorporan uno más: bien levadura química o bien bicarbonato sódico. Esto implica que la masa ha de reposar durante un breve tiempo, que permite a los químicos actuar para conseguir así esta textura aireada tan característica de las famosísimas porras.

Denominaciones según la zona

Sobre churros y porras hay mucha tinta derramada. Pero, aun así, sería difícil establecer un mapa exacto de cómo se comen en cada parte de España, incluso menos aún de cómo se denominan cada una de sus versiones.

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En el caso de Madrid y zonas aledañas, sí se hace distinción entre ambos, hablando de churros (los pequeños) y porras (los grandes). En otros lugares, como es el caso de Valencia, Castilla-La Mancha o algunas zonas de Andalucía, se denomina simplemente ‘churro’ a ambos formatos, tanto a lo que aquí hemos definido como churro como las clásicas porras. Para diferenciarlos, hablaríamos simplemente de churros grandes y churros pequeños.

Pero es que incluso dentro de una misma comunidad existen diferencias a la hora de nombrarlo. En Andalucía, por ejemplo, dependiendo del pueblo en el que te encuentres, puedes encontrarte con expresiones diferentes. Por ejemplo, hablan de churros de masa (porras) y churros de papa (churros).