Juanfran Pérez Llorca, el ascenso fulgurante del “alcalde del pueblo” que llega a la cima institucional de la Comunidad Valenciana

De Finestrat al Palau en apenas una década, el dirigente popular culmina una trayectoria marcada por la gestión local, la lealtad interna y un papel clave en las negociaciones con Vox

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Juanfran Pérez Llorca. (Eduardo Manzana/Europa
Juanfran Pérez Llorca. (Eduardo Manzana/Europa Press)

La carrera política de Juanfran Pérez Llorca (Finestrat, 1975) se ha convertido en uno de los ascensos más vertiginosos que ha experimentado el Partido Popular valenciano (PPCV) en las últimas décadas. Ha pasado en diez años de gestionar un municipio de apenas 10.000 habitantes y un presupuesto de 33 millones de euros a conducir la Generalitat y un presupuesto autonómico que supera los 32.000 millones. Su trayectoria, tan rápida como metódica, ilustra la consolidación de un dirigente que ha progresado a base de fidelidad interna, capacidad negociadora y una creciente influencia en la arquitectura territorial del PP valenciano.

Pérez Llorca toma el relevo de Carlos Mazón tras la dimisión de este por su gestión de la DANA del 29 de octubre de 2024. Lo hace de la mano de un acuerdo con Vox, pactado sin foto ni firma, que asegura la mayoría parlamentaria necesaria para su investidura y sitúa al PPCV en una nueva etapa.

La historia política de Juanfran Pérez Llorca no comienza en los despachos autonómicos, sino en la esfera municipal, donde forjó un perfil técnico que sería determinante en su ascenso. Su entrada en política se produjo en 2003, tras afiliarse al PP, como concejal de la oposición en Finestrat, en la provincia de Alicante. Cuatro años después, con el triunfo popular de 2007, asumió la responsabilidad de Urbanismo y Servicios Técnicos. Ocho años en este puesto lo convirtieron en una figura de confianza, alejada de los focos, pero consolidada en la gestión de un municipio en plena expansión turística y económica.

En 2015 dio un salto cualitativo: se convirtió en alcalde de Finestrat. Desde entonces encadenó resultados electorales favorables en la Comunidad Valenciana: 54,59% de los votos en 2015, 64% en 2019 y un 73,4% en 2023, con 11 de los 13 concejales del pleno. Él mismo reivindicaba su condición de “alcalde de pueblo” y presumía de atender a los vecinos en horario de tarde para compaginar la creciente carga institucional que se acumulaba sobre su agenda.

Su fortaleza en Finestrat se convirtió en un trampolín político decisivo. Mientras el municipio mantenía una estabilidad electoral poco habitual, Pérez Llorca ampliaba sus raíces en el PP provincial y autonómico, encadenando responsabilidades que lo situaron de forma progresiva en el núcleo estratégico de la formación.

El círculo de Mazón y el salto orgánico

El verdadero punto de inflexión llegó en 2019, cuando accedió a la Diputación de Alicante como diputado por la Marina Baixa. Allí coincidió por primera vez con Carlos Mazón, recién elegido presidente de la corporación. Lo que empezó como una relación profesional terminó convirtiéndose en un vínculo político estrecho, cimentado en la lealtad interna y en una visión compartida sobre la reorganización del PP valenciano.

Juanfran Pérez Llorca, en el
Juanfran Pérez Llorca, en el debate de investidura en Les Corts. (Europa Press)

En la Diputación asumió el área de Arquitectura y Hogar Provincial, pero su peso real se gestó en los pasillos: se convirtió en uno de los apoyos más sólidos del nuevo presidente. En 2021 dejó el acta por un acuerdo interno entre Finestrat y Benidorm, pero su salida no supuso un freno a su carrera, sino la antesala del ascenso orgánico.

Ese mismo año se convirtió en vicesecretario de Organización del PPCV, un cargo clave desde el que pilotó la maquinaria territorial del partido en plena operación para recuperar la Generalitat, entonces en manos del tripartito liderado por Ximo Puig. Su labor consistió en recomponer agrupaciones dañadas, cerrar heridas internas y garantizar cohesión en un PPCV que arrastraba fracturas desde hacía años, lastrado por los numerosos escándalos de corrupción que llevaron a la dimisión de Francisco Camps y que, más tarde, hicieron que su sucesor, Alberto Fabra, perdiera unas elecciones en el que había sido hasta ese momento uno de los mayores bastiones populares en España.

Paralelamente, en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, Pérez Llorca ejerció de portavoz del PP, amplificando la presencia del partido en el ámbito local y reforzando la estrategia municipalista que Mazón quería convertir en marca identitaria.

Negociador en la sombra y gestor orgánico

El salto a la política autonómica se materializó en 2023, al obtener un escaño en Les Corts como número tres por Alicante. Desde ese momento, su papel como negociador se hizo visible. Fue el artífice del acuerdo que permitió a Compromís entrar en la Mesa de las Cortes —en detrimento del PSPV— y una figura clave en las conversaciones con Vox para investir a Mazón como presidente.

Su reputación como negociador eficaz se consolidó durante los meses posteriores, ya como secretario general del PPCV, pilotando decisiones orgánicas de calado, entre ellas el pacto con Ens Uneix que otorgó al PP la Presidencia de la Diputación de Valencia.

En 2024 asumió la portavocía del PP en Les Corts como síndic, en plena reorganización parlamentaria tras la ruptura con Vox. Desde ese cargo dirigió la estrategia del grupo popular y ejerció de voz principal en el hemiciclo, reforzando su perfil institucional y ampliando su visibilidad pública.

El debate de investidura de Juanfran Pérez Llorca, candidato del PP y único aspirante a relevar a Carlos Mazón como 'president' de la Generalitat, ha comenzado este jueves en Les Corts Valencianes (Europa Press)

El nuevo president: un reto corto pero decisivo

Su designación como candidato a la presidencia de la Generalitat en 2025, impulsada por Alberto Núñez Feijóo y avalada por Mazón, culmina una trayectoria acelerada que lo ha llevado desde la política local al Palau en apenas una década. Padre de dos hijas, aficionado al Elche CF y habitual de las rutas por el Puig Campana junto a sus perros, Pérez Llorca es descrito por su entorno como un dirigente cercano, disciplinado y de estilo sencillo.

La oposición lo define como un “Mazón 2.0”, un continuador de las políticas del expresident y su “fiel escudero”. Sus defensores destacan lo contrario: su habilidad negociadora, su capacidad para rebajar tensiones y su comprensión profunda del territorio valenciano tras veinte años en política.

A un año y medio de que concluya la legislatura, toma las riendas del Consell en un momento marcado por la tragedia de la DANA de 2024 y con la incógnita de si prolongará su liderazgo más allá de 2027 o asumirá, también, la presidencia del PPCV.