
Las redes sociales se han convertido en una parte central de la vida, conectando a millones de personas en todo el mundo, facilitando la comunicación, el entretenimiento y el acceso a información en tiempo real. Plataformas como Instagram, TikTok y X no solo permiten compartir fotos, videos o mensajes, sino que también influyen en hábitos, emociones y comportamientos de sus usuarios.
Pero su uso cada vez más frecuente, especialmente en los jóvenes, ha despertado la preocupación de los expertos en cuanto al tiempo perdido, la ansiedad o la dependencia, lo que ha llevado a que se popularice la idea de una “adicción” a las redes. No obstante, un estudio científico desmiente tal teoría, calificando el acto de conectarse y ‘pinchar’ en una red social como “hábitos automáticos”.
La investigación, liderada por Ian A. Anderson del Instituto Tecnológico de California, y Wendy Wood, de la Universidad del Sur de California, y publicado en Scientific Reports, ha revelado que la mayoría de usuarios solo desarrolla hábitos, y que etiquetar su comportamiento como adicción puede tener efectos negativos sobre la percepción del control y el bienestar.
Hábito o adicción: una diferencia clave
El estudio distingue claramente entre ambos conceptos:
- Hábito: una conducta repetida y automática, activada por señales contextuales, que no implica necesariamente pérdida de control ni consecuencias graves.
- Adicción: diagnóstico clínico que requiere síntomas como abstinencia, conflicto con otras áreas de la vida y fracaso repetido en controlar el uso.
Según los autores, “para la mayoría, el uso excesivo está impulsado por el hábito más que por una adicción genuina”. Solo el 2% de los usuarios activos de Instagram presentan síntomas compatibles con riesgo de adicción, según la Bergen Instagram Addiction Scale (BIAS), mientras que el 18% se perciben al menos algo adictos y un 5% con alta convicción.

El papel de los medios en la percepción de la adicción a las redes sociales
El estudio pone énfasis en el análisis del discurso de los medios de comunicación sobre la adicción: “En la actualidad, adicción es el uso normativo para describir la utilización intensiva de redes sociales, lo que puede impulsar una tendencia a atribuir exceso a la adicción”, han explicado Anderson y Wood.
Entre noviembre de 2021 y noviembre de 2024, se publicaron 4.383 artículos sobre adicción, frente a solo 50 que mencionaban hábitos. La interacción en redes sociales con estos artículos también fue desproporcionada: 71.981 reacciones para adicción frente a 464 para hábito.
Consecuencias de sentirse adicto
Los usuarios que se autodefinen como adictos reportan:
- Menor control percibido sobre su uso.
- Más intentos fallidos de reducirlo.
- Mayor sentimiento de culpa.
- Percepción más negativa de la experiencia en la plataforma.
En cambio, quienes reconocen un hábito no experimentan estos efectos negativos en la misma medida.
Anderson y Wood concluyen que “la gran mayoría no es adicta a las redes sociales, aunque lo sientan así”. Comprender la distinción entre hábito y adicción permite diseñar intervenciones más efectivas, reduce la auto-culpa y mejora la percepción de control sobre el uso de las plataformas digitales.
“Etiquetar el uso frecuente de redes sociales como adicción puede afectar negativamente la percepción que los usuarios tienen sobre su comportamiento”, concluyen los autores.
Últimas Noticias
Cotización del euro frente al dólar hoy 20 de febrero
Todos los días se ajusta el precio de las monedas de acuerdo a su valor actual

La fiebre por la vivienda resiste, pero nuevas subidas de precio y de las hipotecas fijas enfriará el impulso comprador este año
Las entidades financieras han estrenado 2026 encareciendo “ligeramente” el interés de los préstamos a tipo fijo y los analistas anticipan que irá a más

La Universidad Complutense, al borde de la desesperación: aprueba un plan que reduce asignaturas, deja plazas vacantes y recorta en investigación
La universidad con más años de historia aprobó el pasado martes un plan de recortes para devolver el préstamo al Gobierno de Ayuso

Los bosques de España están cambiando: la rapidez de crecimiento de los árboles más inflamables aumenta el riesgo de incendios forestales
Mientras que pinos y eucaliptos ocupan cada vez más espacios, otros árboles más resistentes al fuego como el roble o la encina quedan relegados por su lento crecimiento

El pueblo a 30 minutos de Barcelona que es una joya modernista: baños termales y paseos entre villas históricas
Refugio de tranquilidad con arquitectura singular y paisajes a los pies del Montseny


