
Quién no ha tenido una emergencia y se ha visto obligado a usar un baño público. Cuando uno entra no sabe lo que va a encontrarse, y rara vez la situación es optimista. Un estudio revela un ranking de las ciudades europeas con los baños públicos más sucios. Y entre ellas figura Bruselas, que encabeza el primer puesto; Estocolmo, en segunda posición y España, que no se libra y se encuentra en novena posición.
Showers to You es la compañía británica que ha realizado esta investigación. Se ha dedicado a analizar más de 19.000 reseñas de Google sobre más de 4.100 aseos públicos de 44 capitales europeas. Esta iniciativa se marcó como objetivo determinar cuáles son los más limpios y cuáles son los más insalubres, información muy útil para valorar cuando viajas si te la juegas, vuelves al hotel o pruebas en una cafetería.

El informe revela que el 75% de los usuarios solo utiliza baños públicos cuando es absolutamente necesario. También cotejó la frecuencia con la que en las reseñas aparecían términos como “sucio”, “repugnante”, “insalubre” o “mal olor”, asignando a cada ciudad una puntuación del 0 al 10.
Según la organización británica, esto supone un coste tanto en la vida diaria de los ciudadanos como en la imagen turística de una ciudad. Las instalaciones públicas forman parte esencial de la infraestructura urbana, sin embargo, mucha personas siguen evitando estos espacios por su percepción negativa.
Los baños más sucios y más limpios
Entre las ciudades con los aseos más limpios, podemos encontrar a Vilna (Lituania) con la puntuación más alta (9,71 puntos); seguida de Vaduz, en Liechtenstein (con 9,41); y Liubliana, en Eslovenia (9,12). Además, hay casos sorprendentes como el de Bucarest (7,35) que se encuentra en novena posición por delante de Lisboa (7,06).
En el otro extremo opuesto del ranking, entre las ciudades con peores valoraciones se encuentran Riga, La Valeta, Berlín, París, Roma, Oslo, Ámsterdam y Madrid con una valoración de 2,65 puntos. La investigación concluye con la apuesta de instalaciones higiénicas, accesibles y bien mantenidas para mejorar el bienestar de las personas.
Cómo mantener el baño limpio
Mantener un baño público limpio requiere constancia y procedimientos claros. Es fundamental establecer una rutina de revisiones frecuentes, idealmente cada 30–60 minutos, para comprobar el estado de los sanitarios, reponer papel higiénico, jabón y toallas, y limpiar rápidamente salpicaduras o residuos visibles. Contar con un carrito de limpieza bien organizado y señalización adecuada —como conos de “piso mojado”— ayuda a que el personal trabaje de forma eficiente y segura.
Además, es clave aplicar una limpieza profunda al menos una vez al día, desinfectando inodoros, lavamanos, grifos y manijas, ya que son puntos de alto contacto. Promover el uso responsable del baño mediante carteles claros y visibles también contribuye a mantener el orden: indicaciones para desechar correctamente los residuos, usar el secador o toallas de papel y mantener el piso seco pueden reducir considerablemente la suciedad y mejorar la experiencia de los usuarios.
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