El Puerto de Mallorca declara la guerra a los chicles que dejan los turistas y contrata una empresa capaz de limpiar 4.500 en seis horas

Este año han llegado al puerto casi dos millones de ‘cruceristas’. La Autoridad ha tardado tres años en reformar el Paseo Marítimo y ha contratado por 60.577 euros a una empresa para que limpie 1,2 kilómetros de la zona renovada

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El puerto de Palma de
El puerto de Palma de Mallorca

La Autoridad Portuaria de Baleares acaba de presentar el nuevo Paseo Marítimo del puerto de Palma de Mallorca, el más grande de los cinco que gestiona en las islas. Se trata de 3,5 kilómetros de un recorrido que da prioridad a peatones y ciclistas. En los tres años que han durado las obras, se han plantado más de 2.300 árboles, se han habilitado 37.000 metros cuadrados de zonas ajardinadas y nuevas áreas para el recreo, “teniendo en cuenta las sensibilidades de empresarios, comerciantes y vecinos de la zona”.

Los trabajos se fueron entregando por fases, y la acera interior del paseo se abrió hace unos meses para facilitar que los locales comerciales y de ocio pudieran funcionar en plena temporada alta. “Ahora, y una vez completado el conjunto, se pretenden realizar una serie de actos de celebración que muestre la calidad de la intervención a los ciudadanos”, señalan desde la Autoridad. Pero hubo un problema. “La inspección del entorno ha puesto de relieve la existencia de chicles adheridos al pavimento en zonas de concentración de locales de comidas y ocio”. Y la limpieza diaria no es suficiente.

Aunque hay un convenio suscrito con el Ayuntamiento de Palma para el mantenimiento de estas zonas, la empresa municipal a cargo de la limpieza no realiza tareas para quitar chicles en las aceras de la ciudad, y tampoco en las zonas del puerto. Por eso, la Autoridad Portuaria licitó en octubre un contrato para realizar “una intervención puntual y limitada de precisión para la limpieza de chicles, en una zona que va desde la esquina calle Monsenyor Palmer con la Avenida Gabriel Roca, hasta la entrada del Parque de la Cuarentena”. Unos 1,2 kilómetros. El pasado 4 de noviembre, el contrato fue adjudicado a la compañía Ibergraf Siglo XXI por 60.577,44 euros.

Zona de actuación de limpieza
Zona de actuación de limpieza en el puerto de Palma

Esta firma lleva años quitando chicles de los pavimentos de las calles con un líquido hecho a base de remolacha azucarera y, por tanto, pegajoso. El azúcar caliente no solo disuelve los chicles pegados, sino que también elimina la mancha que dejan en las aceras. Ibergraf vende o alquila máquinas con “el sistema de eliminación de chicles más rentable del mercado, quitando en una sola jornada de seis horas hasta 4.500 chicles”. La Autoridad deja claro que no es un servicio permanente, sino un “tratamiento correctivo puntual. Esta actuación se considera inaplazable para el decoro de un espacio responsabilidad de la Autoridad Portuaria”.

Hace unos años, todo el mundo huía buscando calas tranquilas en las que poder disfrutar sin prácticamente nadie. Sin embargo, la llegada de las redes sociales y sus posts han provocado que estos tesoros naturales hayan quedado masificados

3,2 millones de pasajeros en 2025

En lo que llevamos de 2025, unos 3,2 millones de pasajeros han llegado o salido desde este puerto, de los que casi dos millones son ‘cruceristas’ a bordo de 524 buques. La imagen del puerto está en juego. Y los chicles dan mala imagen. “Se trata de un elemento de naturaleza adhesiva y no biodegradable, por lo que su eliminación a través de los servicios ordinarios de limpieza viaria es imposible. La acumulación de estos residuos constituye un foco de insalubridad perjudicial para la salud pública y deteriorando la higiene urbana”. Además, provocan “un impacto visual negativo”, reza el pliego de condiciones del contrato.