
El avance en la vigilancia de la carretera ha sumado un aliado tecnológico: cámaras equipadas con visión artificial para controlar el respeto a las señales de ‘stop’. Este sistema automático, desplegado por la Dirección General de Tráfico (DGT), busca reducir las infracciones y accidentes causados por el incumplimiento de la normativa en cruces especialmente conflictivos. Las estadísticas muestran el desafío. En 2021, 1.093 conductores implicados en accidentes con víctimas no respetaron una señal de ‘stop’, de acuerdo con el último balance con datos completos de la DGT.
A la vez, el número de sanciones por no obedecer una señal de ‘stop’ o un ceda el paso siguió en aumento: 29.560 conductores fueron multados en 2023, lo que representa un incremento del 7,15 % respecto al año anterior, según ha informado Coches.net. Para abordar este problema, la DGT implementó dos cámaras de video, los popularmente conocidos como ‘radares stop’ o ‘radares Ninja’, en dos puntos kilométricos concretos: uno se encuentra en la carretera CM-220, kilómetro 68,7, en la provincia de Cuenca, y el otro en la M-222, kilómetro 13,95, en la Comunidad de Madrid. Pese a su incorporación a la carretera a mediados de 2023, aún existen numerosas dudas sobre su uso.

¿A cuánto asciende la multa?
Tal como detalla El Motor, estos equipos constituyen una de las últimas apuestas tecnológicas del organismo para reforzar la vigilancia vial en puntos donde se ha detectado una alta incidencia de siniestros. Aunque se conoce comúnmente como radar, el sistema no mide la velocidad. El aparato se compone de cámaras de vídeo configuradas para captar el momento exacto en el que un vehículo se aproxima y detiene —o no— ante una señal de ‘stop’, según se establece en el artículo 151 del Reglamento General de Circulación (RGC).
El procedimiento es muy concreto: la cámara graba de forma continua el tráfico en el cruce, detecta si los coches cumplen la parada total obligatoria, y en caso contrario, envía la grabación al Centro de Tratamiento de Denuncias Automáticas. Una vez allí, el personal especializado revisa el material y verifica si efectivamente hubo una infracción. Solo tras esta revisión se inicia el procedimiento sancionador.
El incumplimiento de la señal R-2 está claramente tipificado y acarrea consecuencias: la multa asciende a 200 euros y supone la retirada de cuatro puntos en el permiso de conducir. La sanción se aplica también si el conductor convierte el ‘stop’ en un gesto de ceder el paso sin efectuar la parada total, tal como subraya la normativa.
La puesta en marcha de este sistema se inscribe en una estrategia más amplia de la DGT, que explora diversas tecnologías para controlar infracciones frecuentes con gran repercusión en la siniestralidad. De hecho, desde 2023 también están en fase de pruebas las cámaras para vigilar el respeto a la línea continua, que ya se han instalado en varios puntos de la Comunidad de Madrid. Sin duda, este tipo de control refuerza la vigilancia en cruces y tramos conflictivos. Gracias a su éxito, todo indica que la DGT ampliará la red de cámaras en los próximos años.
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