
Todos nos hemos enfadado alguna vez. Porque alguien se ha colado en la fila, porque han tardado más de diez minutos en traernos el café, o porque nos han dejado en “visto” en WhatsApp. Enfurecerse de vez en cuando es humano. Pero vivir enfadado, ya es otra historia.
El enfado es una respuesta emocional perfectamente natural. Surge cuando percibimos una amenaza, un obstáculo o una injusticia. El problema es que a veces esa “percepción” es más una suposición que una realidad. Y cuando el enfado se convierte en rutina, empieza a distorsionar nuestra forma de ver el mundo, y de vivir en él.
Sobre este tema ha compartido un vídeo en su cuenta de TikTok Silvia Severino, psicóloga especialista en niños y adolescentes. Según esta experta, hay tres rasgos claves que definen a las personas que se enfadan con facilidad. Pero, ¿por qué estas personas viven enfadadas?
El enfado es una adicción
La ira es adictiva. Al enfadarnos, nuestro cuerpo libera neurotransmisores como la adrenalina, que nos dan un chute momentáneo de energía. Nos sentimos listos para pelear, discutir o salir corriendo. Pero esa descarga también nos ciega, nos impide escuchar, razonar y perdonar.
Es por ello que la gente que tiene como costumbre enfadarse, les cuesta mucho no hacerlo. Es una adicción de la que cuesta salir. El enfado se suele alimentar de sí mismo, y cada vez que se entra en este estado, el cuerpo se siente bien. Sin embargo, habría que preguntar a quienes comparten el día a día al lado de estas personas si también se sienten bien.
Normalmente, este tipo de personas suelen compartir una personalidad similar. Y la psicóloga Silvia Severino nos ofrece tres rasgos clave que les definen.
1. Tienen un corazón bueno y sensible
Puede parecer contradictorio, pero muchas personas que se enfadan con facilidad son en realidad muy sensibles. Sienten todo con intensidad, lo bueno y lo malo. No es que odien a todos, es que lo sienten demasiado. ¿Que algo les ha afectado? Pues que lo sepa todo el mundo, aunque sea a gritos.
2. Aman con fuerza, pero se sienten ignoradas
Estas personas suelen darlo todo en las relaciones. Pero precisamente por esa intensidad, son propensas a la frustración cuando sienten que no se les valora o se les ignora. Para ellas, no responder a un mensaje puede ser el inicio de una guerra emocional. La decepción de no recibir lo mismo que dan.
3. Si las decepcionas, se apagan
Cuando alguien les decepciona de verdad, no discuten ni reclaman. Simplemente desaparecen. Te ignoran como si no existieras. Aunque no es rencor, es protección. Es como si se cerrara una compuerta emocional para evitar volver a sufrir.
Según un estudio realizado por los psicólogos Joaquín Limonero y Joaquín Tomás-Sábado, enfadarse mucho no solo no ayuda. Sino que las personas que lo hacen con frecuencia reportan niveles más bajos de felicidad.
Así que cuando tu madre se enfade contigo, ya sabes qué decirle. “Si quieres ser feliz, no grites y no te enfades... que mi cuarto no está tan mal.”
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