Unos turistas sufren un robo en Italia y se quedan sin efectivo ni tarjetas: la policía los lleva a cenar y les encuentra hotel

Dentro llevaban toda clase de pertenencias: efectivo, tarjetas de crédito y objetos personales. Las vacaciones se convirtieron en una auténtica pesadilla

Guardar
Vietri sul Mare, Salerno, Italia (Wikimedia Commons)
Vietri sul Mare, Salerno, Italia (Wikimedia Commons)

La península salentina es una región del sureste de Italia conocida por sus imponentes playas y su estilo de vida mediterráneo. Entre sus localidades destaca Torre dell’Orso, un pequeño municipio costero del Mar Adriático. Con un bagaje de historia extraordinario, la región remonta su nombre a las leyendas de la Eneida, así como al gobierno del emperador romano Octavio Augusto.

Lugar idílico que muchos turistas eligen para veranear, su ecosistema costero, despreocupado, ahonda en los imaginarios culturales de unas vacaciones italianas en la costa, retratados en el cine y la literatura.

Alejados del ritmo frenético de las ciudades, todo parece encarnar la belleza de una película de Paolo Sorrentino.

Hasta en el lugar más bello del planeta surgen los contratiempos

Incluso en escenarios donde el paisaje y el clima invocan un sentimiento de plenitud, haciendo que nos preguntemos cómo es posible que alguna vez no hayamos sido felices, suceden contratiempos que son capaces arrancar los filtros pastel y la idealización poética de golpe.

Esto le sucedió a dos veraneantes de la zona. Era un matrimonio proveniente de Milán que habían llegado a Lecce con el objetivo de disfrutar de un merecido descanso cerca de la playa. A pesar del espíritu calmado de Torre dell’Orso, el movimiento de turistas abundaba. Nada pudo pronosticar lo que esa tarde les sucedería. En mitad del éxtasis que proporciona el habitar un paisaje capaz de emocionarnos, sus pertenencias les fueron robadas de imprevisto.

ARCHIVO - Robo de toda la documentación a dos turistas milaneses (AP Foto/Nam Y. Huh, archivo)
ARCHIVO - Robo de toda la documentación a dos turistas milaneses (AP Foto/Nam Y. Huh, archivo)

De inmediato, al ambiente tranquilo del mar y la naturaleza le sustituyó una tormenta intranquilidad por entender qué había sucedido. En un pequeño despiste, sin haberse dado cuenta, les habían quitado lo que llevaban. El bolso ya no estaba con ellos y lo peor, todo lo que había dentro. El problema no era solo sus objetos personales, sino las cosas de valor. El dinero en efectivo, pero también las tarjetas de crédito. ¿Ahora como volverían a Milán? En sus planes no contemplaban pasar la noche allí, pero ahora, indocumentados y sin dinero, no podrían efectuar el viaje de vuelta.

Dos ángeles guardianes acuden en su rescate

En un ataque de pánico llamaron al 112 NUE (Número Único de Emergencias) para solicitar ayuda. Una patrulla de agentes de policía, Rebeca y Paride, se puso a su inmediata disposición, actuando con con rapidez y tranquilizando en todo momento a las víctimas. Tomando las precauciones pertinentes; ir a un lugar seguro, cancelar las tarjetas de crédito, fueron recogidos por los agentes que los acompañaron a una estación de autobús para barajar otras alternativas de regreso a casa. Tuvieron mala suerte, pues no quedaban asientos libres de regreso a Milán.

La pareja estaba desesperada. Su día de descanso se había convertido en un auténtico infierno del que no podían salir. Además, llevaban horas sin probar bocado lo que les estaba pasando facturas a nivel energético.

Los agentes no se lo pesaron dos veces. Condujeron al matrimonio hasta una pizzería donde les invitaron a cenar. Eso consiguió, en parte, que se sintieran mejor con ellos mismos y con lo que les había sucedido. Asimismo, se pusieron en contacto con un hotel del centro de la zona para garantizarles un resguardo durante la noche.

El robo a una mujer mientras rezaba dentro de una parroquia

Finalmente, tras haber recuperado algo de fuerzas con la pizza ofrecida por los agentes, y asegurado un lugar donde pasar la noche, la pareja subió a su habitación del hotel visiblemente aliviada. Antes de despedirse, agradecieron de nuevo a Rebecca y Paride por su extraordinaria ayuda, prometiéndoles como garantía de su hospitalidad, que pagarían el coste del hotel nada más llegar a Milán.

Testimonios como este demuestran lo contingente que puede ser la vida y como los planes pueden frustrarse inesperadamente. Sin embargo, también son un reflejo de como la caridad de los extraños aparece en los momentos en los que nos encontramos más necesitados, poniendo de relieve la importancia de confiar en los otros y pedir ayuda cuando se necesita.