
—“Lo que te voy a contar es un poco así. Yo he trabajado de socorrista ocho años con mis compañeros. Teníamos una corriente muy buena en La Manga. Lima 5, el que lo escuche lo recordará. Con mi compañero Mariano, lo que muchas veces hacíamos es que teníamos una corriente y no la balizamos y buscábamos que entrasen las chicas. Dependiendo de si entraba una chica o no... Era una corriente muy sencilla de rescatar, era muy guapa [la corriente] pero claro, eras el héroe. Y decíamos ‘Venga, este no. Al niño... no, no, no bajamos rápido que no se metiera en la corriente. Venga estas dos, que están bien, venga, vamos allá’. Y entrabamos. Entraba uno y rescataba. Eran rescates muy sencillos, de pocos metros y con una corriente muy identificada”.
—“¡Que cabrón!“, alcanza a decir el interlocutor entre risas.
El que cuenta el chascarrillo con una sonrisa en la cara es Miguel Assal, un agente de emergencias del SAMU de San Pedro del Pinatar (Murcia) que acumula miles de seguidores en sus redes sociales desde donde explica técnicas de auxilio y salvamento ante situaciones de emergencia. Y el que le ríe la gracia es Jordi Wild, el youtuber que se ha convertido en un icono de masas en nuestro España y en Hispanoamérica. En su pódcast, The Wild Project, Assal, que en página web de su libro se define como “socorrista profesional”, admite que ponía en riesgo la vida de las mujeres “guapas” para poder hacerse “el héroe” y ninguno de los dos parece ser consciente de lo que dice.
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La historieta la cuenta mientras explicaba cómo volver a la orilla en caso de verse atrapado por una corriente que te arrastra hacia el interior del mar. El hombre parece entonces entrever el riesgo de la marea, habla de la agonía que supone estar en el agua y sentirse incapaz de llegar a la arena, así como del riesgo de muerte que implica. Sin embargo, cualquier tipo de empatía se disipa cuando habla de su estrategia y la de su amigo para hacerse los héroes frente las chicas que “están bien”.
La entrevista continúa y el halo de seriedad vuelve a romperse cuando el youtuber le formula una nueva pregunta: “¿Cómo identificar en la playa a alguien que se está ahogando y qué hacer, en este caso cuando no es una chica que sea guapa y todo sea una pantomima?“. Él también parece divertirse y no ser consciente de que el ”socorrista profesional“ cuya misión consiste en proteger a los bañistas, ponía en riesgo de forma consciente, deliberada y con la complicidad de un compañero a las mujeres frente a las que pretendía pavonearse.
—“Ya eh, vaya show, pero es buena, es buena”, comenta Assal.
—“Es buenísima”, dice Jordi.
—“Estábamos allí en La Manga y eso era la locura”, afirma.
—“Ya teníais el campo hecho”, apostilla el youtuber.
—“Era una autentica locura. Por eso me vine a vivir aquí. Si yo soy de Cantabria, de Santander, y me vine porque empecé los veranos de socorrista aquí y dije esto es la bomba”, insiste antes de incluir el buen tiempo como parte de la “locura” de sus veranos en la costa de Murcia.
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