
La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) permite asegurar que los vehículos están en buen estado y cumplen con los requisitos de seguridad y emisiones contaminantes. Es fundamental para conseguir la seguridad vial, pues identifica y corrige fallos mecánicos que podrían causar accidentes o aumentar la contaminación.
No obstante, aunque el Estado trata de inculcar a los conductores su importancia, la el 34 % de los vehículos que circulan por las vías públicas tienen la ITV caducada. Este porcentaje se basa en los datos del Ministerio de Industria y Comercio y de la Dirección General de Tráfico.
Por tanto, sufrir un accidente o cometer alguna incidencia al volante con un vehículo que no ha pasado la ITV puede tener graves consecuencias. Pueden producirse distintos resultados negativos, desde sanciones administrativas a delitos contra la seguridad pública o la pérdida del coche.
Gastos no cubiertos por el seguro
Un accidente con la ITV caducada puede provocar que la compañía aseguradora no acepte la reclamación, y se niegue a pagar la recuperación de los daños causados. En el caso de que tengas un seguro a terceros, si eres el causante del accidente, la aseguradora debería hacerse cargo de todos los perjuicios, pero si el coche no ha pasado la inspección puede reclamarte el dinero.
De esta misma forma, también puede no pagar las reparaciones con un seguro a todo riesgo, con el que, en una situación normal, debería hacer frente tanto a los daños en el otro vehículo y materiales como los destrozos que sufre el causante. En caso de que no seas el responsable del accidente, con la ITV caducada, la compañía también puede esquivar los pagos.
Sin embargo, todas estas condiciones están sujetas a que se demuestre que el accidente o los perjuicios están relacionados con no haber pasado la ITV. Si el coche presenta una avería o fallo que con una inspección habría sido solucionado o identificado, la aseguradora podrá recurrir a estas cláusulas.
Multas y delitos
Un delito contra la seguridad vial conlleva una condena de prisión entre tres y seis meses, hasta un año de sanciones económicas o tres meses de trabajos comunitarios. Un añadido de tener la ITV caducada y que sea un factor clave en el accidente supone la inhabilitación del derecho a conducir entre uno y cuatro años.
En el caso del delito de homicidio imprudente, si ha sido provocado por un fallo del vehículo, la pena puede elevarse hasta los seis años. Las lesiones de gravedad también incrementan el tiempo de multa, pudiendo llegar a los 18 meses.
Si la policía detecta un vehículo sin la ITV pasada en un control, la multa que recibe su dueño va de los 200 a los 500 euros. Además, pueden considerar que existen otros riesgos que suponen otras sanciones económicas, incrementando el pago definitivo.
La inmovilización del vehículo es otra de las consecuencias, pues, si los agentes consideran que supone un riesgo, no permitirán su circulación. Los costes del transporte y la grúa corren de la cuenta del conductor. Por todos estos motivos, pasar la ITV es un trámite que todo dueño de un vehículo debe realizar.
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