
Caminar es uno de los ejercicios más comunes para estimular y reforzar el cuerpo. Se puede adaptar a cada persona, aumentando o reduciendo el ritmo. Además, las franjas horarias en las que practicarlo también pueden personalizarse a la rutina diaria en función de lo que más te acomode. Por otro lado, si ya estás jubilado, puedes darte un paseo más asiduamente acompañado o disfrutando de la tranquilidad de estar solo. Una caminata reporta beneficios a la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que “las personas que no hacen suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad de un 20% a un 30% superior a las que son suficientemente activas”.
También, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, pasear “ayuda a mejorar el cuerpo a nivel cardiovascular, metabólico, respiratorio, osteomuscular y neuropsiquiátrico”. No obstante, para que cause los beneficios adecuados, es necesario que el ritmo sea vigoroso y mantener una rutina. Para ello, la ‘regla 6-6-6’ resulta ser una opción perfecta, sobre todo, para los mayores de 60 años.
¿En qué consiste la ‘regla 6-6-6’?
Esta nueva modalidad de hacer ejercicio está destinada especialmente a los mayores de 60 años porque no necesita una condición física excepcional ni tampoco añade dificultades. Esta práctica se fundamenta en dos variables: la hora y el tiempo. La ‘regla 6-6-6’ consiste en caminar dos veces al día durante 60 minutos, una opción que puede ser viable si ya no tienes que trabajar, por ejemplo.

La primera vez de la jornada que tienes que salir a pasear es a las 6 de la mañana durante una hora. Esta es una forma de madrugar y afrontar el día con energía. Deberás hacerlo a paso ligero, pero adaptándote a tus circunstancias, ya que según la OMS una actividad a mayor ritmo mejora los beneficios en la salud. Después, tendrás que destinar otros 60 minutos a las 6 de la tarde para cumplir con las dos veces que esta regla señala para pasear.
Además, esta tendencia resalta la importancia en estirar después de practicar ejercicio. Por ello, es necesario que al finalizar cada uno de los paseos, destines seis minutos a los estiramientos de los músculos. De este modo, podrás evitar lesiones y calambres.
La clave está en la constancia
Aunque al principio pueda parecer demasiado si tu cuerpo no está acostumbrado a practicar nada de ejercicio, ten en cuenta que las posibilidades de disfrutar del paseo son infinitas: escuchando música, un audiolibro, socializando o realizando tu trayecto preferido. Sin embargo, uno de los imprescindibles de esta rutina es la constancia para poder notar los cambios en tu cuerpo. Además de ponerte en forma, ayuda a bajar de peso, ya que quemas calorías, siempre que se acompañe de una dieta equilibrada después.
Incluso, reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2, hipertensión o infartos. Por otro lado, sentirás que mejora tu estado de ánimo. La ciencia ya ha demostrado que para una buena salud mental es necesario destinar una parte del tiempo diario a ejercitar el cuerpo. Cabe destacar que así, la memoria también se mantiene activa.
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