
Cuando el tema de las llamadas comerciales sale en cualquier conversación, no tardamos en percibir cómo el ambiente se tensa y es que este asunto es polémico. El argumento de las personas que están en contra siempre suele ir por los mismos sitios: que llaman a la hora de la siesta o que son ilegales. Harta de estas afirmaciones y de que los usuarios se dirijan a ella sin respeto, una teleoperadora, conocida en redes como @guah.a, ha estallado y ha querido dejar una cosa “bien clara”.
“Yo entiendo que todo está harto, hasta el papo”, ha comenzado. La trabajadora ha asegurado que comprende que “todo el mundo” esté “harto” de que “nos llamen a todas horas por teléfono”. “De verdad que lo entiendo, porque yo soy la primera que dice que no me interesa”, ha insistido. Sin embargo, ha señalado que ella siempre dice algo tan simple (y que tanto nos cuesta) como un “gracias”. “El problema viene cuando os pensáis que los teleoperadores trabajamos de esto porque debéis pensar que es el trabajo de nuestros sueños, os debéis pensar que yo estoy aquí por gusto”, se ha quejado.
“Estás muy flipado”
Aunque en realidad no hace falta explicarlo, la trabajadora ha asegurado que no disfruta de estar “siete horas sentada al día en una mesa” llamando a la gente y viendo cómo le insultan. “Chicos, sorpresa, no me gusta ni es el trabajo de mis sueños, es lo que hay, al final todo el mundo se busca la vida como puede”, ha continuado.
Hastiada de estas actitudes, pide “por favor” que cuando recibamos una llamada de este tipo y no nos interese, nos limitemos a decir que no nos interesa. Por supuesto, añade que debemos abolir las típicas respuestas de: “De dónde sacaste mi número?” o “Te voy a denunciar”.
“Estás muy flipado porque ahora parece que nadie sabe para qué sirven las cookies. Si tú estás todo el día en Internet deslizando y estás todo el día aceptando cookies, estás aceptando que te hagan llamadas comerciales”, ha explicado la teleoperadora.
“Ayer por primera vez mandé a freír castañas a un cliente”
Ha detallado que estas llamadas son ilegales cuando no se está dentro de una base de datos, pero que al aceptar esas cookies entramos dentro de ese registro. “Ayer por primera vez mandé a freír castañas a un cliente”, ha contado. La teleoperadora critica la falta de comprensión que hay hacia su puesto, que no deja de ser “igual de digno” que otro cualquiera.
Incide en que la persona que está detrás de esas llamadas “tiene sus amigos, su familia y sus movidas en las que rallarse”. "No sabéis lo duro que es estar trabajando siete horas seguidas, escuchando cómo la gente te insulta y te cuelga el teléfono“, ha continuado.
En esta época en la que estamos más concienciados con la salud mental que nunca, parece que tenemos un doble rasero. Al igual que no le hablaríamos mal a un camarero ni a una persona que no está atendiendo en cualquier establecimiento, no deberíamos aplicar ese patrón con los teleoperadores, ni mucho menos hacerles perder el tiempo con bromas de mal gusto.
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