
En plena pandemia, más del 16% por ciento de los empleados en España llegaron a teletrabajar. Desde entonces la tendencia ha ido cayendo, pero las cifras demuestran que tanto los que decían que el teletrabajo había llegado para quedarse como los que afirmaban que pronto desaparecería estaban equivocados: hoy es una opción más, minoritaria pero no irrelevante. Según las últimas cifras del INE de 2024, el 7,5% de los empleados en el país trabaja ahora más de la mitad de los días desde casa. Son 3,19 millones de ocupados que desempeñan sus tareas desde su domicilio, ya sea de forma habitual u ocasional, lo que supone 127.100 más que un año antes.
Sin embargo, aún hay personas que no solo no teletrabajan, sino que están dispuestas a hacerse cientos de kilómetros cada día para llegar a su puesto laboral. Un caso extremo, que se ha hecho viral esta semana, es el de Rachael Kaur, una empleada de la aerolínea de bajo coste AirAsia que vive en Malasia y que todos los días vuela desde Penang, la ciudad donde vive con sus hijos, hasta Kuala Lumpur, la capital del país. Son 340 kilómetros de distancia, por lo que hace cada día 680 kilómetros de ida y vuelta.
Su caso es excepcional. Cuando se habla de trabajadores pendulares, aquellos que van de una ciudad a otra, los medios más comunes para sus desplazamientos son el coche o el tren. Pero Rachael Kaur, aprovechando también que trabaja en una aerolínea, opta por el avión. La mujer ha explicado a los medios de su país que su decisión responde a razones familiares. “Tengo dos hijos, de 11 y 12 años. Siento que necesitan mi presencia como madre. Con esta solución, puedo volver a casa cada noche e incluso ayudarles con los deberes en ocasiones”.
Más barato
Cada día, su despertador suena alrededor de las 4 de la madrugada, ya que su vuelo despega a las 5:55. A pesar del desplazamiento, a las 7:45 ya está en la oficina, lista para empezar su jornada laboral. Por la tarde, a las 20 horas ya está de regreso en su hogar.
Además del aspecto logístico, también ha valorado el factor económico. Kaur asegura que viajar en avión diariamente le resulta más barato que alquilar un apartamento en la ciudad donde trabaja. Si se mudara a Kuala Lumpur, gastaría aproximadamente 480 dólares (460 euros) al mes, mientras que actualmente, viviendo en Penang, sus gastos ascienden a 316 dólares (302 euros). Hay truco, claro está: el avión no le cuesta porque vuela en la aerolínea para la que trabaja.
Cuando le preguntaron por qué no elige trabajar de forma remota, Kaur opina que estar en la oficina le resulta más productivo. “Estar rodeada de gente hace que sea más fácil completar una tarea. Ya sabes, cuando puedes comunicarte con las personas cara a cara”. Su empleador, AirAsia, ha apoyado su inusual acuerdo. “Cuando estoy aquí, me concentro al 100% en mi trabajo, y cuando estoy en casa, puedo dedicarme al 100% a mi familia”, finaliza Kaur.
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