
Irse a vivir al extranjero puede suponer toda una aventura. Pero no solo por la posibilidad de realizar experiencias únicas y experimentar situaciones hasta ahora desconocidas, sino porque también implica adaptarse a una nueva cultura, aprender las costumbres y adquirir muchas de ellas. En ocasiones, estas diferencias con respecto al país de origen pueden desencadenar un choque cultural, ya que el recién llegado se encuentra con cuestiones que le provocan asombro o incluso disgusto.
Pese a ello, son muchos los españoles que aseguran que emigrar es una de las mejores experiencias que han vivido, por lo que publican en las redes sociales su día a día en el país extranjero, compartiendo con sus seguidores cómo es la sociedad en otros lugares como Noruega, Irlanda o Alemania.
Anna Matea (@anna.matea en TikTok) vive desde hace un tiempo en Finlandia, un sitio en el que todos los días aprende algo nuevo y donde se ha encontrado con una sociedad muy organizada y avanzada en algunos aspectos. Sin embargo, la española ha explicado recientemente cuál es una de las desventajas del país nórdico: las fregonas, algo que en España es un objeto muy común, pero que allí se ha convertido en un auténtico lujo, lo que lleva a considerar otras opciones o utensilios que cumplan la misma función.
“Me parece una burrada”
En España resulta casi impensable imaginar una vivienda en la que no haya al menos una, pues es una de las herramientas básicas para limpiar el hogar. Sin embargo, no ocurre lo mismo en Finlandia: “No quieren que compremos fregonas”, bromea Anna, haciendo referencia al desorbitado precio de este objeto. “Yo no suelo comprar fregonas porque pasamos la mopa, así que no estaba al tanto del precio de las fregonas y me he quedado tiesa en el sitio”.

Tras visitar un supermercado, la española ha podido constatar que este bien está en Finlandia muy por encima del coste que supone en España: “Tenían el mocho para limpiar el parquet que costaba casi 18 euros y un mocho de microfibra que costaba casi 16 euros”. De por sí, estos precios ya son muy altos, pero es que, tal y como cuenta Anna, este precio no incluye el palo: “Que sí, que vale que sea larga y son dos metros y medio de palo. Yo mido 1,60, no sé dónde voy con dos metros y medio. El palo cuesta 23,23 euros. Vaya, que por 40 euritos tienes una fregona de lujo”.
Además de estas dos opciones, la española destaca que también había una opción de la marca Vileda, algo más asequible: el precio era de 6,40 euros tras un descuento del 30 % (es decir, originalmente costaba 9,20 euros). “Y después estaba el pack de Vileda que venía el mocho con el palo y costaba me parece que unos 10 euros. Me parece una burrada igualmente, pero 10 euros, comparado con los 40 de la otra, tampoco me parece descabellado”.
Al parecer, esta situación no es única en Finlandia, ya que existen otros países del norte de Europa en los que también es complicado encontrar fregonas en los supermercados, como Noruega. Esto obliga a buscar alternativas, como mojar una mopa con un poquito de jabón de suelo.
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