Resuelto el misterio del ‘individuo’, el esqueleto hecho de huesos de más de cinco personas que vivieron con 2.500 años de diferencia

Los investigadores creen que aquellos que juntaron los restos “se inspiraron en la superstición o sintieron la necesidad de conectarse con un individuo que había ocupado el área antes que ellos”

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Tumba en la que descansaban los restos encontrados, mostrada en la fotografía de campo original (izquierda), con huesos en articulación anatómica acostados sobre su lado derecho con las piernas flexionadas, y con color añadido a los huesos que fueron muestreados para el análisis de ADNa (derecha). ( Paumen, Wargnies y Demory/ Fédération Wallonie-Bruxelles).
Tumba en la que descansaban los restos encontrados, mostrada en la fotografía de campo original (izquierda), con huesos en articulación anatómica acostados sobre su lado derecho con las piernas flexionadas, y con color añadido a los huesos que fueron muestreados para el análisis de ADNa (derecha). ( Paumen, Wargnies y Demory/ Fédération Wallonie-Bruxelles).

En la década de 1970, la excavación arqueológica de un yacimiento en el cementerio de la época romana en la ciudad de Pommerœul (Bélgica) saco a la luz un hallazgo único, el del ‘individuo’, un esqueleto que había sido enterrado en posición fetal y que estaba compuesto por los restos de hasta cinco personas distintas que vivieron con 2.500 años de diferencia. Los arqueólogos se quedaron sin palabras.

En la excavación del cementerio de Pommerœul, cerca de la frontera con Francia, también se encontraron otras 76 tumbas de enterramientos con cremación, junto a varios artefactos que sugerían que se trataba de un cementerio romano, que dataría de los siglos II o III d.C, pero el ‘individuo’ en posición fetal -algo inusual en esta civilización- rompía los esquemas. Aun así, los investigadores encontraron un alfiler de hueso de estilo romano cerca del cráneo y concluyeron que la tumba también databa de la misma época, a pesar de lo peculiar del caso.

Todo cambió casi medio siglo después de dar con los restos. Un análisis de radiocarbono en 2019 confirmó que todas las cremaciones de Pommerœul eran de la época romana. Pero sorprendentemente, la prueba al esqueleto del ‘individuo’ mostraba que los restos procedían de tres épocas diferentes del período Neolítico ( 7000 a 3000 a.C.), lo que llevó a los arqueólogos a investigar la tumba para tratar de resolver el misterio.

Tenían los restos y decenas de preguntas. Con todo sobre la mesa, un equipo internacional de investigadores se puso manos a la obra. Pusieron en práctica múltiples técnicas, como el análisis esquelético, la datación por radiocarbono y la secuenciación de ADN antiguo. Y ahora, después de un análisis meticuloso, tienen algunas respuestas.

Cinco primeros metatarsianos derechos adultos y dos primeras falanges proximales del pie de dos no adultos diferentes, todos encontrados en la tumba. (Cambridge University Press)
Cinco primeros metatarsianos derechos adultos y dos primeras falanges proximales del pie de dos no adultos diferentes, todos encontrados en la tumba. (Cambridge University Press)

Barbara Veselka, arqueóloga de la Vrije Universiteit Brussel que ha dirigido el estudio publicado en la Universidad de Cambridge, ha explicado en un reportaje de la revista científica especializada Live Science, donde señala que también “había otros huesos esparcidos alrededor del ‘individuo’, lo que sugiere que las personas también podrían haber regresado al entierro”.

Más de cinco personas en la tumba

“Es probable que más de cinco personas contribuyeran al ‘individuo’, pero solo cinco fueron confirmados por ADN”, detalla Veselka. Un alfiler de hueso romano encontrado cerca del cráneo fue datado entre los años 69 y 210 d.C., y el análisis genético del cráneo determinó que pertenecía a una mujer que vivió en la época romana, alrededor de los siglos III al IV. “Ya fuera que el ensamblaje de los huesos ocurriera en el Neolítico tardío o en el período romano, la presencia del ‘individuo’ fue claramente intencional”, concluyen en el estudio.

Los investigadores creen que los romanos podrían haber perturbado accidentalmente una tumba neolítica mientras enterraban los restos cremados, y luego añadieron una calavera y un alfiler de hueso a la antigua tumba para completarla antes de cubrirla. Otra posibilidad es que los romanos crearan el esqueleto de retazos a partir de huesos neolíticos dispersos y un cráneo de la época romana, organizando los restos en una persona compuesta. No obstante, “la motivación sigue estando oculta, tal vez esta comunidad se inspiró en la superstición o sintió la necesidad de conectarse con un individuo que había ocupado el área antes que ellos”.