
Inflamación, picor, escozor, sequedad e incluso infección. Son muchas las palabras que sirven para describir el cuadro clínico de quienes sufren de dermatitis. Ahora, tal y como establece el portal especializado Mayo Clinic, esta afección tiene muchas causas y tipos. Aunque la más frecuente es la dermatitis atópica, que afecta del 15 al 30 por ciento de los niños y del 1 al 3 por ciento de los adultos.
Con frecuencia, quienes sufren de dermatitis sufren de picazón en la piel, sequedad y sarpullidos. No obstante, en casos más severos también pueden producirse ampollas, eczemas y descamación de la piel. Además, y aunque los síntomas principales se presentan en la piel, con el tiempo pueden derivar en otras afecciones adicionales como la rinitis o el asma, o incluso ambos trastornos simultáneamente.
Cómo de ser el cuidado de la piel en personas con dermatitis
Para mantener la piel hidratada y prevenir la sequedad, es recomendable aplicar loción o crema una dos o tres veces al día. Ahora bien, los productos deben ser libres de alcohol, fragancias, colorantes u otros químicos. El uso de un humidificador en el hogar también puede ser beneficioso. Además, es importante aplicarse crema hidratante justo después de ducharse.
De igual forma, para reducir los brotes de dermatitis es fundamental evitar ciertos productos o situaciones que puedan agravar los síntomas. Aquí se incluyen determinados alimentos, los tejidos irritantes como la lana o la lanolina, la sudoración excesiva, el uso de jabones o detergentes fuertes o los cambios bruscos de temperatura.
Por otra parte, al lavarse o bañarse, es recomendable hacerlo con menos frecuencia y por un tiempo breve, prefiriendo baños cortos y frescos en lugar de calientes y prolongados. También se recomienda optar por limpiadores suaves en lugar de por jabones tradicionales, y restringir su uso a áreas específicas del cuerpo. No se debe ni frotar ni secar la piel con fuerza.

Qué no debes hacer si tienes dermatitis
Por tanto, si se tiene dermatitis, hay que evitar ciertos hábitos y factores que puedan empeorar la condición. No deben rascarse las áreas afectadas, puesto que esto puede agravar la irritación y aumentar el riesgo de infección.
Del mismo modo, no es recomendable utilizar ropa ajustada o hecha de materiales que causen picazón. Por último, y aunque esto depende de las circunstancias personales de cada persona, lo ideal es tratar de minimizar el estrés al máximo, ya que es un desencadenante importante de la dermatitis.
Es crucial vigilar que la piel esté libre de signos de infección, como enrojecimiento, calor o hinchazón, puesto que las erupciones y el rascado pueden provocar rupturas que facilitan infecciones. Deberá consultarse a un especialista médico cuando las molestias de la dermatitis interfieren con el sueño o las actividades cotidianas, si se siente dolor en la piel, o si se sospecha una infección, como la aparición de rayas, pus o costras amarillentas. También es aconsejable buscar atención médica si los síntomas persisten a pesar de las medidas de cuidado personal, y solicitar ayuda de inmediato si se presenta fiebre y la erupción muestra signos de infección.
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