
El sinhogarismo, la forma más extrema de exclusión social, ha aumentado en España. Así lo reflejan los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que señalan que la media diaria de personas sin hogar acogidas por los servicios sociales se elevó de las 17.772 atendidas en 2020 hasta las 21.684 personas en 2022, un 22% más. De esa cifra, 7.105 eran mujeres.
Según la encuesta de centros y servicios de atención a las personas sin hogar, no solo aumentó el número de personas atendidas, sino también el número de plazas de alojamiento disponibles, especialmente en invierno, debido al levantamiento de las restricciones de aforo impuestas por el covid y a la afluencia de personas desplazadas por la guerra en Ucrania. Así, en 2022 la capacidad de la red de alojamiento fue de 26.690 plazas diarias, por lo que la ocupación media fue del 81,2% y, de esas plazas, el 32,8% estuvieron ocupadas por mujeres.
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El INE señala que el 20% de estos centros atendió exclusivamente a personas inmigrantes, el 7,2% a mujeres víctimas de violencia de género y el 72,8% restante no estaba especializado o atendía otra especialización. De los 1.175 centros de atención a personas sin hogar, 914 ofrecieron servicios de alojamiento, 494 servicios de restauración, 400 servicios ocupacionales o educativos, mientras que 127 realizaron intervenciones en calle.
Casi la mitad de las situaciones que se atendieron en los centros, un 46,7%, estaban relacionadas con la inmigración y con la solicitud de protección internacional, mientras que un 17,7% estuvo asociado con la adicción a las drogas. Otras menos frecuentes tenían que ver con el VIH (2,5%) y con enfermedades de larga duración o la situación de dependencia (2,8%).
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Prestaciones
En cuanto a las prestaciones, los centros ofrecieron fundamentalmente información y acogida (82,8%), alojamiento (76,8%) y atención y acompañamiento social (76,5%). Aunque en menor medida, los centros también proporcionaron atención jurídica (33,7%) o atención psicológica (41,7%). En lo que se refiere al equipamiento, el 49,3% de los centros colectivos disponía de habitaciones individuales y el 19,7% de habitaciones destinadas a familias.
En INE también hace referencia a los Programas Housing First / Housing Led, que ofrecen una vivienda compartida de forma temporal, a los que se destinaron 660 viviendas durante el verano, un 47% más que durante el periodo del confinamiento en 2020. Estas viviendas fueron ocupadas por 858 personas, de las que 282 eran mujeres. En diciembre se destinaron 671 viviendas (un 56,8% más que en diciembre de 2020), que fueron ocupadas por 969 personas, de las que 348 eran mujeres.
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