Luis Enrique tiene mando en plaza en la dirección técnica del PSG, oficialmente, desde hace apenas un mes. Cuatro semanas de todo menos calmadas en París, con demasiado ruido en torno al campeón francés y la especulación disparándose por momentos. Está bien claro cuál es el motivo principal de la zozobra: el nuevo capítulo del culebrón de Kylian Mbappé, cuya falta de resolución, a día de hoy, amenaza con ser un lastre que provoque un efecto mariposa fatal en el club. De hecho, la situación ya está enrareciéndose lo suyo: se ha puesto en tela de juicio la continuidad del director deportivo de la entidad, Luis Campos, e incluso del nuevo entrenador.
En las últimas horas, se ha afirmado, en los micrófonos de la Cadena COPE, que Luis Enrique medita salir del PSG. Habría dos motivos principales para que el técnico asturiano le diese vueltas al asunto: Mbappé, cómo no, y Luis Campos. Son las dudas sobre qué ocurrirá con el jugador franquicia y el directivo las que incomodarían sobremanera al míster. Su único posicionamiento ha sido una foto en Instagram junto al resto del cuerpo técnico que lidera, apelando a la unidad (”Uno para todos y todos para uno”). Por otro lado, la hipótesis de la dimisión ha sido descartada por medios como SPORT. Eso sí, no se desmienten “tensiones muy fuertes”. Lo cual quiere decir que las certezas, ahora mismo, escasean.
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El caso Mbappé
El divorcio entre el PSG y su estrella parece inevitable. Cada parte ha elegido un camino distinto para resolver el futuro de Mbappé, y ninguna de ellas parece dispuesta a ceder. Por un lado, la gerencia se niega a que se vaya gratis en 2024 y quiere venderle este mismo verano a toda costa. Por otro, el propio interesado y su entorno no ven con malos ojos cumplir lo que resta de contrato, con unos réditos económicos más que apetecibles entre las propias cifras del vínculo y la prima de fidelidad.

El acuerdo no puede estar más lejano después de que se apartase a Mbappé de la gira de pretemporada de Japón y Corea del Sur. Con el añadido de incorporarle al grupo de los descartados del PSG, que son sus compañeros de entrenamientos últimamente: si hay que tener en blanco al delantero todo el año, no temblará el pulso a la hora de hacerlo. Lo cual es un problema muy serio para Luis Enrique, tal y como ha podido comprobarse en los amistosos recientes.
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Luis Campos
Por si la incertidumbre sobre en qué termina la polémica con Mbappé fuese poca (permanencia en el PSG con renovación [algo prácticamente utópico], traspaso al Real Madrid, traspaso a otro equipo o permanencia con exilio incluido), Le Parisien sacó a la luz que Luis Campos podría ser destituido como director deportivo del PSG.
Se trata de la persona que ha confiado en Luis Enrique para coger las riendas de la plantilla. A la par que de alguien cercano a Mbappé desde su época en el Mónaco. Sin embargo, poco o nada ha cambiado desde la llegada de Campos en junio de 2022, porque no se ha ido un paso más allá en lo deportivo. A esto hay que sumarle su mala relación con el presidente Nasser Al-Khelaïfi y el enfriamiento del vínculo con la perla de Bondy. De hecho, se considera que el principal culpable de que no renueve es el encargado de la dirección deportiva del PSG, del que tampoco gusta que se lleve bien con el agente Jorge Mendes.

Que el plan que tenían Luis Enrique y Luis Campos para Mbappé haya quedado en agua de borrajas por la decisión de apartarle, tomada desde Catar, es un impedimento serio para poder trabajar en armonía. Ahora mismo, el preparador español ni tiene libertad para decidir si cuenta o no con el crack ni sabe si el director deportivo que le ha traído seguirá en París una vez que finalice el mercado de fichajes.
Catar y el vestuario
A Luis Enrique le han bastado unos pocos días trabajando en la capital francesa para darse cuenta de la injerencia total de las altas esferas cataríes en el PSG. La palabra tanto de Al-Khelaïfi como del emir del país árabe, Tamim bin Hamad Al Thani, es ley en esta organización. Ha vuelto a quedar demostrado una vez más con la absoluta falta de remilgos a la hora de prescindir de Mbappé, aun tratándose de la pieza en torno a la que todo gira.
Desde 2011, el dinero no es un problema para el club, que se ha nutrido de estrellas de todo tipo a la hora de intentar convertirse en un referente futbolístico a nivel mundial: Messi, Neymar, el propio Mbappé, Cavani, Di María, Ibrahimovic y un largo etcétera. Sin embargo, los títulos se han visto reducidos al ámbito doméstico: la Champions se ha resistido siempre, con un subcampeonato en 2020 como mejor resultado desde que Catar pasó a ser el principal inversor del PSG.
Tal conjunción de gallos del balompié en la caseta no es problema menor precisamente para el entrenador encargado de dirigirles. Van siete técnicos, si contamos a Luis Enrique, entre 2011 y nuestros días; tres, de nuevo contando al de Gijón y para mayor sonrojo, en las tres últimas temporadas. El curso 23-24 también vendrá cargado de una buena retahíla de ‘miuras’ con los que lidiar: Neymar, Verratti, Asensio, Achraf, Mbappé si es que continúa...

En definitiva, los problemas se le acumulan a Luis Enrique, sin periodo de adaptación que valga. La sombra de una etapa breve a los pies de la Torre Eiffel se cierne sobre él, y ni siquiera el ámbito personal escapa a la misma: también podría perder a su asistente Rafel Pol, quien además es su mano derecha, por un problema de esta índole. Está por ver si el espíritu de los mosqueteros es lo suficientemente fuerte como para capear el temporal.
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