Una Cenicienta "ciborg" y una "Agente Ricitos", los clásicos se revisitan y se reinventan

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Pilar Martín

Madrid, 18 jun. En literatura una cosa es retocar y otra es revisitar, mirar con los ojos de hoy el pasado, y eso es lo que hacen, entre otros autores, el escritor español Hematocrítico, o los estadounidenses Robin McKinley o Marissa Meyer, quien ha convertido en súperventas "Cinder", su versión "ciborg" de "La Cenicienta".

Cuando Meyer era niña (Tacoma, Estados Unidos, 1984) adoraba los cuentos de la factoría Disney, los de los hermanos Grim, Perrault y otros procedentes de otras culturas, pero llegó a la adolescencia y a sus manos llegaron las revisiones de clásicos como "La bella y la bestia" de Robin McKinley o "Caperucita roja" de Gail Carson Levine, según cuenta a EFE.

Así que cuando supo que quería convertirse en autora, e ir más allá de cómo lo hacían sus referentes (todos ellos súper ventas en Estados Unidos) se puso un objetivo: "hacer algo distinto de lo que se había hecho antes, algo único".

"Durante muchos años probé con diferentes géneros y diferentes novelas. Finalmente tuve la idea de convertir los cuentos de hadas en ciencia ficción, y contar la historia de 'La Cenicienta' como un cíborg (palabra que se refiere a los seres compuestos de elementos orgánicos y cibernéticos)", ha agregado.

Y en ese momento pensó que éso era "algo nuevo, algo que no se ha hecho antes", ha relatado sobre éste libro, "Cinder" (Hidra editorial), uno de los volúmenes de su saga "Las crónicas lunares", donde reinventa las historias de "La Cenicienta", "Caperucita Roja", "Rapunzel" y "Blancanieves".

Se refiere a que para hacer estas historias acude al "material de origen" para tener una idea de "qué se ha hecho hasta el momento y tener claro cuál es el corazón de esa historia".

"Cuando se trata de 'La Cenicienta' sé que va a haber una madrastra malvada, un baile o un zapato de cristal y una vez que tengo bien identificados esos elementos icónicos me pongo a pensar en cómo hacerlos distintos, en cómo darles un giro que encaje con el mundo o el género o la historia que trato de crear. Por ejemplo, si hago la cenicienta en el futuro y ella es un cíborg, el zapato de cristal puede ser una pierna mecánica", ha explicado.

Amante de los finales "felices para siempre" Meyer es crítica con ideas clásicas como la de "una princesa atrapada en una torre que espera ser rescatada por un príncipe, encontrar el amor y casarse para conseguir la felicidad".

Por eso en sus novelas sus personajes femeninos tienen sus propias ambiciones, sus propios sueños, sus propias metas, y son capaces de salvarse a sí mismas.

Y eso es lo que hace desde el mercado editorial español el humorista y escritor infantil Miguel López, conocido como El Hematocrítico, quien entre sus revisiones favorita está "Agente Ricitos" (Anaya), una vuelta de tuerca a la obra anónima "Ricitos de oro y los tres osos", donde el hecho de tener curiosidad no es un valor a destacar, sino más bien a anular.

Pero a López lo que le gusta son los niños curiosos, y por eso su Agente Ricitos en vez de salir corriendo de la casa de los osos al ser pillada, se queda ahí y no sólo no se asusta de la familia de osos, sino que le da consejos para vivir mejor, y éstos la felicitan por ser una "niña muy curiosa".

Todo lo contrario a lo que hacen los padres de esta pequeña en el cuento clásico: recriminar su espíritu curioso. EFE

pmv/crf