Elecciones Colombia 2026: Abelardo de la Espriella y el fenómeno de la nueva derecha en el mundo

Lina Álvarez, profesora asociada al Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes

Guardar
Google icon

Lina Álvarez Villarreal, profesora de la Universidad de los Andes, advierte que la actual campaña presidencial en Colombia debe leerse en clave internacional, con el empresariado entrando en la política y la concentración de recursos en pocas manos. Frente a esta tendencia, la izquierda y el centro deben articularse para garantizar derechos universales y fortalecer las instituciones. El voto del centro no es neutral y será determinante para el modelo de país que surja de estas elecciones.

Abelardo de la Espriella no tiene una candidatura absolutamente novedosa y, a pesar de que se presente como outsider, en realidad hay que analizar su campaña y sus propuestas en un contexto internacional. Como dice Castillón Mora, se trata de una franquicia global, de una red transnacional de interés en donde candidatos del sur van a las escuelas del norte a aprender una fórmula de cómo hacer política. En ese marco de una extrema derecha transnacional, lo que encontramos son al menos tres características que las atraviesan.

Tres características fundamentales

Retrato de Abelardo de la Espriella con traje oscuro y prendedor de la bandera de Colombia. El fondo tiene columnas y paredes de mármol con luz rojiza a la izquierda y azul a la derecha.
Frente a ese descontento, lo que ha hecho la extrema derecha es movilizar esos afectos de rabia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La primera es que ha capitalizado un descontento de la mayoría frente al incumplimiento de las promesas de la modernidad y la democracia; descontento frente a la imposibilidad de participar como protagonistas en la construcción de la historia, en la toma de decisiones políticas de los asuntos que les interesan porque les afectan, y en la participación en las riquezas producidas colectivamente. Frente a ese descontento, lo que ha hecho la extrema derecha es movilizar esos afectos de rabia, pero no para transformar las causas estructurales del descontento, sino que, al contrario, lo que ha hecho es profundizar y destruir las conquistas de luchas sociales como el derecho laboral, la educación universal o la salud para todos como derechos.

PUBLICIDAD

Esto tiene que ver con la segunda característica, y es que en la nueva extrema derecha el empresario entra directamente en la política, en muchos casos sin intermediarios. Lo que vemos entonces es que la ficción que se mantuvo durante largo tiempo —todo el siglo veinte y principios del veintiuno— de una división entre el ámbito político y el económico, entre lo privado y lo público, empieza a desaparecer. Y esto se manifiesta en las promesas programáticas de destrucción, recorte del Estado y de las instituciones.

Ilustración en acuarela de una persona depositando una papeleta de votación en una urna con la etiqueta "MESA 5" y el logo de la Registraduría.
Una ilustración en acuarela muestra el momento en que una persona deposita su voto en una urna electoral, lo que representa la participación de colombianos en el exterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto tiene que ver con la tercera característica, y es que en esta extrema derecha hay un impulso y una firme intención de abolir todo lo que aparece como obstáculo al ejercicio puro del poder y de la acumulación en poquísimas manos de capital. Esto se expresa, por ejemplo, en el desconocimiento abierto del derecho internacional, como vemos en el caso del genocidio palestino por parte de Netanyahu o de Trump, pero también en las propuestas programáticas de sacar a los países del sistema internacional de gobernanza como la ONU o el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

PUBLICIDAD

Una mirada desde la colonialidad y la tecnología

Todo esto hay que verlo desde una mirada más amplia que es la del colonialismo o la historia del imperialismo. Lo que parece nuevo, en realidad es la repetición, con un poco de diferencia, de una nueva fase de la colonialidad, estamos entrando en un momento de una concentración impresionante de riqueza en poquísimas manos y de concentración política en poquísimas manos, especialmente en los grandes dueños de las empresas de tecnología como Palantir o de inteligencia artificial.

estamos entrando en un momento de una concentración impresionante de riqueza en poquísimas manos y de concentración política en poquísimas manos - crédito Jaime Saldarriaga/Reuters
estamos entrando en un momento de una concentración impresionante de riqueza en poquísimas manos y de concentración política en poquísimas manos - crédito Jaime Saldarriaga/Reuters

Estamos también en un momento de la digitalización y el control algorítmico de la sociedad, que se traduce en la reprimarización de las economías del sur, que continúan siendo fuertemente extractivistas, como lo vemos con las propuestas de fracking o de exportación de materias primas como petróleo o gas.

Pero también lo que vemos con la algoritmización de la sociedad es que el recurso humano ya no es solo mano de obra barata para ser explotada, sino como una humanidad desechable, ya ni siquiera hay un horizonte de reubicación de esa mano de obra, y esto lo encontramos también en las propuestas de los candidatos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD