Juan Daniel Oviedo alertó sobre el impacto del matoneo escolar y la discriminación en Bogotá: “Que los entornos educativos sean seguros”

El exdirector del Dane sostuvo que la intimidación en las aulas alimenta la depresión infantil y reclama medidas más allá de la seguridad física en los colegios

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Juan Daniel Oviedo advirtió sobre el impacto del matoneo escolar en la salud mental de los estudiantes - crédito Sergio Acero/Reuters
Juan Daniel Oviedo advirtió sobre el impacto del matoneo escolar en la salud mental de los estudiantes - crédito Sergio Acero/Reuters

La preocupación por la seguridad en los centros educativos adquirió un nuevo matiz tras las declaraciones recientes de Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y fórmula vicepresidencial de la candidata del Centro Democrático Paloma Valencia, quien alertó sobre el impacto del matoneo escolar en la salud mental de los estudiantes.

El economista afirmó que la intimidación en las aulas constituye hoy una fuente directa de depresión entre los menores.

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Según Oviedo, la percepción de seguridad en los colegios no debe limitarse a la presencia de detectores de armas blancas ni a operativos contra el microtráfico en los accesos.

Necesitamos que los papitos estén tranquilos de que en el colegio no le van a dar una papeleta de coca o de tusi a sus hijos menores de edad”, expresó el excandidato presidencial, evidenciando la preocupación de muchas familias respecto a la circulación de sustancias ilícitas en entornos escolares.

Juan Daniel Oviedo pidió entornos escolares seguros ante discriminación y microtráfico - crédito @JDOviedoAr/X
Juan Daniel Oviedo pidió entornos escolares seguros ante discriminación y microtráfico - crédito @JDOviedoAr/X

Tras lo anterior, Juan Daniel Oviedo puso en primer plano otro aspecto de la seguridad escolar: la discriminación.

En su mensaje, subrayó la necesidad de proteger a los estudiantes no solo frente a amenazas físicas o al tráfico de drogas, sino también ante situaciones de exclusión por motivos vinculados a religión, orientación sexual o apariencia física.

Tiene que ser un entorno seguro para la discriminación basada en religión, orientación sexual, aspecto físico”, destacó en su intervención pública.

Al referirse a la realidad de la capital colombiana, Oviedo señaló que en Bogotá el principal motivo de discriminación en las escuelas no radica en cuestiones de identidad de género ni de nacionalidad, sino en el aspecto físico.

La principal fuente de discriminación no es ni siquiera ser gay, ni ser venezolano, es ser feíto, es ser bajito, gordito y feíto, estar lejos del canon estético”, afirmó, poniendo en evidencia cómo los estereotipos de belleza afectan la convivencia y el bienestar emocional de los estudiantes.

Juan Daniel Oviedo: la discriminación por apariencia física domina en las escuelas de la capital - crédito @JDOviedoAr/X

El llamado de Oviedo coincide con reportes recientes de entidades educativas y organizaciones sociales que advierten sobre el aumento de episodios de acoso escolar y sus consecuencias psicológicas.

El debate sobre cómo garantizar espacios libres de violencia y discriminación en las instituciones educativas sigue vigente en la agenda pública, en un contexto donde las cifras de depresión y malestar emocional entre niños y adolescentes muestran un crecimiento sostenido.

La Ocde alertó sobre el impacto del acoso escolar en estudiantes vulnerables en Colombia

El informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) situó a Colombia en una posición de alerta frente al acoso escolar.

El documento advierte que este problema afecta con mayor fuerza a estudiantes vulnerables y compromete su permanencia en el sistema educativo. Aunque el país no lidera los niveles más altos, el fenómeno mantiene efectos relevantes en el aprendizaje y la socialización de los alumnos.

El análisis de la Ocde, basado en datos de Pisa recogidos de 2015 a 2022, concluyó que el bullying es un comportamiento ampliamente presente, no aislado.

El acoso escolar, ya sea presencial o en línea, es una barrera persistente para una educación inclusiva y de alta calidad”, señala el documento. El reporte describe que Colombia ocupa una franja media en la escala de intensidad, reflejando la existencia de factores estructurales que permiten la continuidad de estas prácticas en las escuelas.

Juan Daniel Oviedo habló sobre el matoneo escolar en Bogotá - crédito Sergio Acero/Reuters
Juan Daniel Oviedo habló sobre el matoneo escolar en Bogotá - crédito Sergio Acero/Reuters

El informe revela diferencias marcadas en la incidencia del acoso según las características sociales y personales de los estudiantes. “La experiencia de acoso está mediada por variables como el entorno social, las dinámicas escolares y las condiciones de los estudiantes”, recoge el texto de la Ocde. Algunos grupos presentan una exposición mayor al problema, lo que incrementa su riesgo de exclusión escolar.

El informe destaca que el bullying deteriora la relación de los menores con la escuela, incrementando la inasistencia y reduciendo la participación en actividades académicas.

Este deterioro se traduce en una mayor probabilidad de abandono escolar. Además, el reporte subraya que los efectos trascienden al individuo: “Estos impactos se extienden a las escuelas y, con el tiempo, generan costos sociales y económicos más amplios”, concluye la organización.

Respecto a la evolución del fenómeno, la Ocde identificó un aumento del acoso entre 2015 y 2018, seguido de una disminución entre 2018 y 2022. El informe aclaró que la caída responde principalmente a las restricciones de la pandemia, que limitaron la interacción presencial. A medida que se reestablecen las clases presenciales, el riesgo de un repunte se mantiene vigente.