Periodista alertó sobre sofisticada estafa bancaria en Colombia: “Me hicieron abrir una cuenta de ahorros”

Un esquema fraudulento que imita procedimientos oficiales fue detectado y denunciado tras un intento de engaño que logró ser frustrado antes de concretarse gracias a la verificación realizada a través de canales institucionales

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Imagen de referencia. La estafa
Imagen de referencia. La estafa bancaria en Colombia emplea canales oficiales falsificados y replica procesos de Davivienda para engañar a sus víctimas - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

Un sofisticado intento de estafa bancaria, que reproduce con precisión los procedimientos y la imagen de instituciones financieras reconocidas, fue expuesto por la periodista Gigliola Valero, que logró evitar la trampa en el último momento y advirtió sobre la creciente peligrosidad de estos esquemas en Colombia.

La modalidad, que puede involucrar incluso la suplantación del canal oficial de WhatsApp del banco y llamadas desde números registrados como “el teléfono rojo” de atención de Davivienda, replica sistemas de seguridad y alertas financieras con tal precisión que engañan a usuarios experimentados y pone en evidencia la urgencia de maximizar la protección al ciudadano.

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La periodista, que compartió su experiencia en el programa Mañanas Blu 10:30 de Blu radio, relató cómo los estafadores lograron acceder a datos verdaderos sobre su cuenta y tarjeta de crédito.

Según describió, el engaño incluyó la solicitud de que abriera una nueva cuenta de ahorros desde la aplicación móvil y enviara capturas de pantalla que contenían “información de cuáles eran mis saldos”.

Gigliola Valero evitó el fraude
Gigliola Valero evitó el fraude tras recibir solicitudes de transferencias y capturas de pantalla con información confidencial desde una supuesta cuenta de Davivienda - crédito Luisa González/Reuters

Solo desconfió cuando le pidieron transferir el dinero a una supuesta “cuenta de tesorería”, que finalmente pertenecía a un tercero. Valero resaltó: “Colgué y llamé a Davivienda y me dijeron que era una estafa.”

Una de las estrategias más efectivas de los estafadores consiste en simular identificadores reconocibles: número telefónico del banco, perfiles de WhatsApp con nombre institucional y hasta el “chulo de verificación” oficial.

“Yo miraba el WhatsApp y decía: sí es Davivienda, tiene el chulo de verificación”, explicó Valero. Los delincuentes también manejaban con exactitud detalles personales, como el nombre completo y los últimos dígitos de la tarjeta de crédito, elementos que generaron un clima de confianza.

Durante alrededor de tres horas, los supuestos funcionarios generaron presión al alertar sobre compras que, afirmaban, se realizaban en Falabella con su tarjeta. “Me insistían y me envolvían”, contó la periodista, quien recordó cómo solicitaron que no informara a nadie y siguiera instrucciones para “proteger el saldo”.

“Me hicieron abrir una cuenta de ahorros a cero costo ahí mismo en la aplicación”, contó Valero.

El pedido final —transferir los fondos a una “cuenta de ahorros de Jorge Lozano”— disparó su alerta: “Yo decía: no señor, aquí no hay ningún bolsillo”. Al verificar la información con Davivienda a través de los canales oficiales, confirmó que se trataba de una estafa bien planificada.

Imagen de referencia. Las bandas
Imagen de referencia. Las bandas de estafadores, a menudo operando desde cárceles, perfeccionan simulaciones de protocolos bancarios para robar datos y desviar fondos de cuentas - crédito VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

Frente al caso, Davivienda informó a Blu Radio que no emitirá pronunciamiento específico sobre la experiencia de la periodista, aunque reiteró a sus clientes medidas infalibles para evitar caer en fraudes similares. Los bancos nunca solicitan desplazamiento de fondos a cuentas de terceros, ni a “bolsillos de protección” ni a ningún instrumento externo alegando problemas de seguridad.

La entidad insistió en la importancia de no compartir datos sensibles, como claves, códigos de verificación o pantallazos, ante requerimientos telefónicos o digitales. Si existe alguna comunicación referente a movimientos sospechosos, se recomienda mantener la calma y nunca actuar bajo presión o instrucciones que pidan confidencialidad.

El principal consejo es cortar la comunicación y recurrir a los canales oficiales de la institución financiera que aparecen en la web o en el reverso de las tarjetas. Además, se debe desconfiar de números aparentemente legítimos, pues los delincuentes logran suplantarlos con facilidad. Activar las notificaciones de la aplicación bancaria también ayuda a identificar operaciones inusuales con mayor rapidez.

El testimonio de Valero refleja la preparación que alcanzan las bandas de estafadores. Según la periodista, el tono, las instrucciones y hasta el modo en que se referían a normas regulatorias, como la Superintendencia Financiera, reproducían el protocolo real del banco. “Lo tienen muy bien diseñado todo, falsean todo”, advirtió.

El aumento de fraudes por
El aumento de fraudes por ingeniería social obliga a bancos y usuarios a reforzar medidas de protección y a mantenerse alerta ante mensajes inesperados - VisualesIA/Imagen Ilustrativa Infobae

Para muchos de estos casos, las autoridades han detectado que las llamadas fraudulentas provienen, presuntamente, desde el interior de cárceles, lo que complica aún más la trazabilidad del delito. El crecimiento de esta modalidad exige tanto una mayor inversión de las entidades financieras en tecnologías de protección como una actitud más cauta de los usuarios.

Si alguien recibe un mensaje o llamada con solicitudes de información, presión o instrucciones para transferir dinero, se recomienda bloquear de inmediato los productos y denunciar el intento ante las autoridades y ante el propio banco.

El consejo más efectivo: desconfiar automáticamente de cualquier propuesta de operar fondos o entregar información personal por teléfono, WhatsApp o SMS, aunque la llamada o el mensaje parezca proceder de la propia institución bancaria.