Fallece en Bogotá Antonio Samudio a los 91 años, maestro del grabado y referente del arte colombiano

El artista capitalino, reconocido por su exploración del buril, el linograbado y la xilografía, desarrolló una obra marcada por la representación de la figura femenina, el uso expresivo del color y una mirada crítica sobre la condición humana

Guardar
Antonio Samudio (1934–2026), artista bogotano
Antonio Samudio (1934–2026), artista bogotano reconocido por su aporte al grabado y la pintura en Colombia. - crédito @antoniosamudioartista/Instagram

El artista Antonio Samudio (1934–2026), nacido en Bogotá y considerado una figura fundamental del arte colombiano, falleció este domingo 15 de febrero a los 91 años. La noticia fue confirmada a través de su cuenta oficial de Instagram, donde se destacó su trayectoria, su sensibilidad artística y su compromiso con el oficio.

“Hoy despedimos a Antonio Samudio con tristeza, pero también con una profunda gratitud por todo lo que nos dejó. Su arte, su sensibilidad y su manera de mirar el mundo marcaron a quienes tuvimos la fortuna de conocer su obra y su espíritu creativo”, señaló el mensaje publicado en sus redes sociales.

Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel

Con más de seis décadas de producción artística, Samudio se consolidó como uno de los principales exponentes del grabado en Colombia y América Latina, disciplina que abordó con rigor técnico y una búsqueda constante de identidad visual.

Mensaje difundido para confirmar su
Mensaje difundido para confirmar su fallecimiento y resaltar su sensibilidad artística y compromiso con el arte. - crédito @antoniosamudioartista/Instagram

Trayectoria y formación en el grabado

Desde sus años en la Facultad de Artes Plásticas, Samudio trabajó técnicas como el linóleo, la madera y otros procedimientos tradicionales. Sin embargo, fue el buril el instrumento que marcó su camino definitivo en el arte gráfico.

En entrevista con El Tiempo en 2023, recordó que su interés por esta técnica se profundizó tras acercarse a la obra de Alberto Durero, referente histórico del grabado europeo. “Mi afición por el buril empieza realmente con Durero, que me llevó a profundizar y experimentar en algo que es muy dispendioso y muy enriquecedor”, afirmó entonces.

Su obra gráfica se caracterizó por la precisión en la línea, el tratamiento del volumen y una narrativa visual construida a partir de pequeños formatos, en los que cada detalle adquiría protagonismo. El linograbado, la xilografía y la litografía fueron algunas de las técnicas que exploró a lo largo de su carrera.

Samudio trabajaba en dos talleres independientes: uno dedicado a la pintura y otro al grabado, lo que le permitió desarrollar en paralelo su producción pictórica y gráfica.

La figura femenina como eje temático

Uno de los elementos más reconocibles en su obra fue la representación de la figura femenina. En la misma entrevista de 2023 explicó que sus personajes surgían “de la admiración por el ser más importante del mundo”.

“Ellas están llenas de color; la mujer es un ser exquisitamente lleno de formas en su vestuario y en su color”, señaló en la entrevista con el medio. Sus composiciones incorporaron sensualidad, humor y un uso expresivo del color, alejándose de tratamientos rígidos o solemnes.

Las mujeres voluminosas, los gestos exagerados y las escenas de la vida cotidiana formaron parte de un repertorio que combinó ironía y reflexión. En sus piezas, la figura humana se convirtió en vehículo para abordar temas como el deseo, la alegría, la soledad y las convenciones sociales.

El maestro trabajó en pequeños
El maestro trabajó en pequeños formatos y consolidó un estilo marcado por la figura humana y el uso expresivo del color. - crédito @antoniosamudioartista/Instagram

Influencias y reconocimiento

Entre los artistas que más admiraba mencionaba a Fernando Botero, Alejandro Obregón y Carlos Rojas, referentes del arte colombiano del siglo XX.

Sobre su estilo, explicó que estuvo influenciado por las estatuas monumentales, en particular los moáis de la Isla de Pascua, cuyas formas impactaron su aproximación a la figura y al volumen.

En cuanto a la circulación de su obra, Samudio manifestó que una de las colecciones que más satisfacción le generaba era la que alberga el Museo Rayo, institución que conserva una parte significativa de su producción gráfica.

Tras conocerse su fallecimiento, la LGM Galería destacó su trayectoria y el privilegio de haber trabajado con él. En un mensaje público subrayaron que su práctica artística estuvo marcada por la sensibilidad, el rigor y una reflexión constante sobre la imagen y la memoria.

“En LGM Galería tuvimos el privilegio de conocerlo y de trabajar junto a él, de escuchar sus historias y de acercarnos a una práctica artística marcada por la sensibilidad, el rigor y una profunda reflexión sobre la imagen y la memoria. Su trabajo permanece como testimonio de una vida dedicada al arte y como una invitación constante a mirar con atención y curiosidad el mundo que nos rodea” dijo la galería en su publicación.

LGM Galería destacó su trayectoria,
LGM Galería destacó su trayectoria, su rigor técnico y su aporte a la reflexión sobre la imagen y la memoria. - crédito @galerialgm/Instagram

Aporte al arte colombiano

Antonio Samudio deja una obra amplia y diversa, presente en colecciones públicas y privadas dentro y fuera del país, que continúa siendo objeto de estudio y valoración en el ámbito académico y cultural.

Su trabajo contribuyó a fortalecer el grabado como disciplina central dentro del arte colombiano contemporáneo, ampliando sus posibilidades expresivas y técnicas. Además, su exploración constante de la figura humana y su tratamiento del color consolidaron un lenguaje propio, reconocible y coherente a lo largo del tiempo.

Con su fallecimiento, el país pierde a uno de sus creadores más representativos en el campo del arte gráfico. No obstante, su legado permanece en sus obras, en las instituciones que resguardan su producción y en la influencia que ejerció sobre nuevas generaciones de artistas.

La trayectoria de Antonio Samudio se inscribe como un capítulo relevante en la historia del arte colombiano del siglo XX y comienzos del XXI, caracterizado por la búsqueda técnica, la experimentación formal y una mirada particular sobre la condición humana.