Discursos de miedo y polarización se toman las elecciones presidenciales en Colombia y erosionan la democracia, según informe

El análisis de miles de mensajes en redes sociales mostró un uso creciente de tácticas discursivas que simplifican la política y convierten al contradictor en una amenaza, alertó Movilizatorio

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El estudio de Movilizatorio advierte
El estudio de Movilizatorio advierte sobre el uso de tácticas autoritarias discursivas en la campaña presidencial de Colombia en redes sociales - crédito Registraduría Nacional

El pulso de la campaña presidencial en Colombia ya no solo se mide en plazas públicas, entrevistas o debates televisados. También se juega, cada vez con más fuerza, en el terreno digital. Allí, en medio de mensajes breves y alta exposición emocional, empiezan a aparecer señales que preocupan a organizaciones que monitorean la calidad del debate democrático.

Esa es una de las principales conclusiones de dos estudios presentados el 4 de febrero por la organización Movilizatorio. A partir del análisis de miles de publicaciones en la red social X, los investigadores alertaron sobre el uso creciente de narrativas que simplifican la política, exacerban el miedo y erosionan el diálogo público, aun cuando las instituciones formales sigan operando con normalidad.

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El primero de los informes, Manual de Emergencia para Tiempos Autoritarios, examinó 14.709 trinos publicados entre el 1 de mayo y el 20 de octubre de 2025 por distintas precandidaturas presidenciales. El resultado fue contundente, el 13% de los mensajes analizados presenta un uso sistemático de lo que el equipo denominó Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD). Se trata de formas de comunicación que no buscan contrastar ideas ni proponer soluciones, sino activar emociones intensas y dividir el escenario político entre bandos irreconciliables.

En paralelo, el estudio Democracia bajo tensión en Colombia, desarrollado con el apoyo de Asuntos del Sur, amplía la mirada más allá de las redes sociales. El documento identificó factores estructurales que, combinados, configuran un entorno propicio para el deterioro democrático tales como, desconfianza creciente en las instituciones, tensiones constantes entre los poderes públicos y narrativas que reducen la política a una disputa moral entre “buenos y malos”.

Ambos análisis coinciden en un punto clave, los riesgos para la democracia no siempre se expresan en rupturas abruptas o golpes institucionales. Con mayor frecuencia, se manifiestan de forma gradual, a través de cambios en la manera como se discuten los desacuerdos y se tramitan los conflictos en el espacio público.

Según explican los investigadores, las Tácticas Autoritarias Discursivas funcionan como atajos emocionales. En lugar de invitar a la deliberación, buscan generar miedo, odio o desesperanza, y reorganizan el conflicto político desde la exclusión del contradictor. El adversario deja de ser alguien con quien se debate y pasa a ser presentado como una amenaza que debe ser neutralizada.

“No es efervescencia del momento, hay estrategias para activar miedo, odio y desesperanza. La apuesta es responder con acciones colectivas y no dejar que esos discursos nos hagan votar con rabia o miedo”, señaló Juliana Uribe, fundadora y directora ejecutiva de Movilizatorio, a Caracol Radio durante la presentación de los estudios.

Uno de los hallazgos que más inquieta a la organización es que este tipo de lenguaje no está confinado a una sola corriente ideológica ni a una plataforma específica. Por el contrario, se filtra con facilidad hacia discursos públicos, medios de comunicación y conversaciones cotidianas, ampliando su alcance e impacto. La repetición constante de estas narrativas termina normalizando formas de exclusión que debilitan el pluralismo.

Movilizatorio destaca la urgencia de
Movilizatorio destaca la urgencia de fortalecer la alfabetización digital para enfrentar la manipulación emocional en el debate político - crédito Pexels

Uribe enfatizó que el problema no es la existencia de desacuerdos políticos, sino la manera como estos se están expresando. “Las instituciones siguen en pie, pero lo que hoy se está erosionando es la forma en que debatimos como sociedad”, afirmó. A su juicio, cuando el debate público se empobrece y se llena de descalificaciones, la democracia se vuelve más frágil, incluso si las reglas formales permanecen intactas.

Los estudios también advirtieron que la normalización de estos discursos puede allanar el camino para prácticas más autoritarias en el futuro. Al convertir al contradictor en un enemigo y al desacuerdo en una amenaza, se justifica la idea de que ciertas voces deben ser silenciadas por el bien común, una lógica incompatible con los principios democráticos.

Frente a este panorama, Movilizatorio insiste en la necesidad de fortalecer la alfabetización digital, promover la responsabilidad de liderazgos políticos y fomentar respuestas colectivas desde la ciudadanía. El objetivo, señalaron, no es censurar el debate, sino ampliarlo y protegerlo de dinámicas que, poco a poco, pueden vaciarlo de sentido.