Accidente de Satena en Norte de Santander revivió otra tragedia de la misma aerolínea y en la misma ruta hace 50 años

El siniestro remite a la catástrofe cuyas secuelas todavía resuenan en la memoria del departamento

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- crédito Curz Roja
- crédito Curz Roja

El accidente de un avión de la compañía estatal Satena, ocurrido este miércoles 28 de enero de 2026 en la ruta entre Cúcuta y Ocaña, Norte de Santander, terminó con la muerte de las 15 personas a bordo.

La tragedia, registrada en una zona montañosa del municipio de La Playa de Belén (Norte de Santander), evocó de inmediato otra catástrofe aérea de la misma aerolínea y en el mismo trayecto, ocurrida hace exactamente 50 años.

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Según Satena, la aeronave siniestrada recientemente era un bimotor Beechcraft 1900 con matrícula HK4709, operada por Searca. El vuelo partió del aeropuerto Camilo Daza, en Cúcuta, y se dirigía al aeropuerto Aguas Claras, en Ocaña.

La caída se produjo en la vereda Curacica, ubicada dentro de La Playa de Belén. En el avión viajaban trece pasajeros y dos tripulantes, y no hubo sobrevivientes, de acuerdo con las fuentes citadas.

Orlando Carrascal Claro, actor colombiano
Orlando Carrascal Claro, actor colombiano tras el accidente aereo de Satena - crédito orlandogalascarrascal.blogspot

En el accidente de 1975 viajaban siete personas: tres pasajeros y cuatro tripulantes, todos miembros de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), entonces propietaria de Satena.

El avión, un DC-3 , con matrícula FAC663, se estrelló mientras cubría el vuelo inaugural entre Ocaña y Cúcuta, había salido del aeropuerto Aguas Claras y se impactó contra el cerro La Cuchilla, en cercanías de Sardinata, a pocos minutos de su llegada a Cúcuta.

Los cuatro tripulantes perdieron la vida, pero los tres pasajeros, el actor Orlando Galás (nombre real Orlando Carrascal Claro), el periodista Jorge Rolón García y el abogado Héctor Sánchez, lograron sobrevivir, según una crónica de El Tiempo en 1975.

En un principio, la información proporcionada por la Fuerza Aérea fue incorrecta: se anunció que no había sobrevivientes, lo que motivó la emisión de mensajes fúnebres en la radio local, especialmente dedicados al periodista Rolón García. Solo al día siguiente, las autoridades confirmaron con vida a los tres pasajeros y corrigieron el dato, indica.

Las labores de rescate, dificultadas
Las labores de rescate, dificultadas por condiciones climáticas adversas, confirmaron que no hubo personas con vida, mientras las autoridades investigan las circunstancias que rodearon el siniestro aéreo reportado el 28 de enero - crédito Luis Jaime Acosta / Reuters

El relato de Rolón García, quien superó la confusión mediática tras sobrevivir, le valió el apodo de “el Sateno”. Su historia y la fuerza demostrada ante la adversidad ayudaron a forjar un símbolo local que se recuerda cada vez que ocurre un incidente en la ruta entre Cúcuta y Ocaña, de acuerdo con La Patria.

La repetición de dos tragedias en circunstancias tan similares, con la misma ruta, compañía y fechas cercanas, refuerza el peso de la memoria colectiva entre los habitantes del norte de Santander.

Pasajera que murió en el accidente aéreo de Satena grabó el interior del avión

Un video grabado por uno de los ocupantes captó los últimos minutos a bordo del avión de Satena, que se accidentó el 28 de enero entre las ciudades de Cúcuta y Ocaña, en Norte de Santander, provocando la muerte de 15 personas.

El registro, difundido en redes sociales, documenta la rutina previa al despegue, mostrando el interior de la aeronave y a cuatro pasajeros junto a los dos pilotos, mientras las hélices se ponían en marcha.

El vuelo despegó del Aeropuerto Internacional Camilo Daza con destino a la ciudad de Ocaña - crédito @YaCelacanto/X

La búsqueda tuvo una respuesta inmediata tras la desaparición del vuelo NSE 8849, que partió desde el Aeropuerto Internacional Camilo Daza de Cúcuta a las 11:42 a. m, con destino a Ocaña. La última comunicación con la torre de control se produjo a las 11:54 p. m., cuando se encendieron las alertas ante la pérdida de contacto.

Habitantes de la vereda Curasica permitieron localizar la aeronave al aportar las primeras pistas sobre su paradero, según declaraciones del presidente de la junta de acción comunal local a Infobae. El hallazgo, en una zona de difícil acceso del municipio de Playa de Belén, confirmó la magnitud del accidente y la ausencia de sobrevivientes.