
La ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, se pronunció sobre la polémica generada en el sector cultural por la solicitud del Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm) de vender dos obras emblemáticas de la pintora antioqueña Débora Arango.
Las obras en cuestión, “Rojas Pinilla” y “Madonna del silencio”, forman parte de un conjunto de 233 piezas que la artista donó de manera irrevocable al Mamm en 1986, con el objetivo de que se conservaran como una colección unificada.
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Estas piezas fueron declaradas Bienes de Interés Cultural (BIC) en 2004, lo que les otorga protección legal especial y restringe su venta o modificación sin un proceso administrativo específico.
Contexto legal y decisión del Ministerio de Culturas
De acuerdo con la Ley 397 de 1997 y su modificación mediante la Ley 1185 de 2008, los BIC representan bienes cuyo valor cultural requiere una protección estricta. Bajo este marco normativo, el Ministerio de las Culturas evaluó la propuesta de enajenación presentada por el Mamm y decidió negarla.

En una comunicación difundida a través de su cuenta en X, el Ministerio explicó: “Si bien la justificación del MAMM es de considerar, una vez analizados los argumentos y teniendo en cuenta la necesidad de conservar la unidad de la colección y respetar la donación a título irrevocable de la obra, pues era voluntad de la maestra Débora Arango que el MAMM conservara y resguardara la colección como unidad, el Ministerio de las Culturas contestó que NO considera procedente autorizar la enajenación solicitada”.
La ministra Yannai Kadamani enfatizó que estas piezas no pueden permanecer ocultas o sin acceso al público: “Las obras de Débora Arango no pueden seguir embodegadas”, y propuso como alternativa establecer alianzas con otras instituciones culturales.
“Le hemos propuesto al Mamm en conversaciones previas que se pueden llevar a cabo gran variedad de estrategias para la exposición de las obras, como el préstamo a través de comodato o convenio que bien se podrían hacer con el Museo Nacional de Colombia y el Banco de la República de manera conjunta”, indicó. Tras esta negativa, el Mamm interpuso un recurso de reposición, que será resuelto en los próximos días, según anunció la entidad ministerial.

Por su parte, la directora del Mamm, María Mercedes González, explicó a El Colombiano que la propuesta de venta buscaba garantizar la conservación y difusión de la obra de Arango, dadas las limitaciones de espacio y recursos del museo. “El museo tiene hoy 246 obras de Débora Arango, y esas obras son el grueso de su producción. Para nadie es un secreto que los museos exhibimos más o menos el 10% de nuestra colección, y este es un museo que, como otros, tiene unas limitaciones de espacio, humanas, administrativas y financieras. Entonces, para nosotros, que Débora Arango esté presente en colecciones públicas es parte fundamental de esa estrategia”, señaló.
Sin embargo, la intención de vender las dos piezas generó rechazo entre varias instituciones y expertos en patrimonio. El Consejo Internacional de Museos (Icom) emitió un comunicado en el que recordó la obligación ética de preservar las colecciones patrimoniales. Según el Icom, “transferir obras a otros museos, bajo la condición que sea, salvo cuando la colección o parte de ella haya perdido valor o esté en riesgo de desaparecer, implica la baja de un objeto de una colección, lo que a su vez significa la pérdida de un bien representativo de la historia y la cultura de una comunidad”.
Valor histórico y cultural de la colección

La colección de Débora Arango en el Mamm es considerada una de las más relevantes del arte moderno colombiano. Sus obras retratan temas como la desigualdad social, la educación, el rol de la mujer, la religión y la vida urbana, constituyendo una memoria visual de la historia del país.
El profesor Mario Ómar Fernández, de la Universidad de los Andes, cuestionó la propuesta de venta y la calificó como un riesgo para la integridad de la colección. “Fue sorprendente que el Museo de Arte Moderno de Medellín quiera fragmentar una colección tan importante como la de Débora Arango, quizá la más valiosa que tiene en arte moderno. Éticamente, habla muy mal de las directivas del museo”, afirmó.
Fernández destacó que la donación hecha por Arango es comparable con otras entregas históricas, como la colección que Fernando Botero destinó al Banco de la República y al Museo Nacional, y advirtió que fragmentarla sentaría un precedente negativo en la gestión de bienes patrimoniales.

Actualmente, el proceso administrativo sigue en curso y el Ministerio de las Culturas deberá emitir una resolución definitiva sobre el recurso presentado por el Mamm. Mientras tanto, el debate continúa abierto en el sector cultural sobre cómo garantizar la preservación y difusión de este legado artístico sin comprometer su integridad histórica.
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